thumb|Activista de Hong Kong manifestando contra la Organización Mundial del Comercio en el año 2005. El movimiento altersistema, y en ocasiones llamado como altermundismo o movimiento antiglobalización, es un amplio conjunto de movimientos sociales formado por activistas provenientes de distintas corrientes políticas, que a finales del sigloXX convergieron en la crítica social al proceso de globalización.
Existe cierta controversia sobre el término que define a este movimiento. Muchos de sus partidarios prefieren el término «altermundismo» o «alterglobalización», para evitar definirse por oposición, y porque el término «antiglobalización» daría una imagen imprecisa y negativa. El nombre altermundismo proviene precisamente del lema Otro mundo es posible, es un movimiento social heterogéneo compuesto por simpatizantes de muy variados perfiles, que proponen que la globalización y el desarrollo humano se basen en prioridad en los valores sociales y ambientales, en oposición a quienes los centran en el neoliberalismo económico, nacido en el Foro Social Mundial, que cada año reúne a movimientos sociales de cientos de países del mundo.
El antiglobalismo acusa al actual proceso de globalización de beneficiar a las grandes multinacionales y a los países más ricosAltermundismo, sitio digital guardianesdelatierra.ning, 30 de junio de 2013. acentuando la precarización del trabajo, y consolidando un modelo de desarrollo económico injusto e insostenible. También lo acusa de socavar la capacidad democrática de los Estados, entre otros aspectos negativos.¿Qué pretende el movimiento antiglobalización?José Cervera, Antiglobalización y nacionalismo.
Identidad y amistad Se trata de una red potencial y unilateral que se coordina y organiza de forma más o menos horizontal y descentralizada, además de usar Internet y las nuevas tecnologíasJóvenes, Internet y Movimiento Antiglobalización: usos activistas de las Nuevas Tecnologías; injuve.mtas.es. intensivamente para coordinarse y difundir sus ideas y noticias.
La falta de centralización y de jerarquía da lugar a que no existan portavoces ni manifiestos finales, si bien los colectivos que forman el movimiento pueden tenerlos. El movimiento está conformado por muchos grupos e individualidades de muy diversos orígenes y objetivos, a veces, incluso opuestos. Esto dificulta la definición del movimiento mismo en cuanto a término y significado. Las contracumbres y encuentros en el Foro Social Mundial son, fundamentalmente, las ocasiones en donde el movimiento antiglobalización se encuentra y obtiene impacto mediático.
Sus enemigos principales son las multinacionales y las grandes organizaciones económicas y políticas internacionales, fundamentalmente, el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM), para ellos estos dos grupos son los responsables de la asfixiante situación en la que se encuentran la mayor parte de los países pobres, incapaces de afrontar la deuda que en muchos casos supera su producto interior bruto (PIB).
Origen y efectos La sociedad civil, como fuerza y como concepto, emergió gracias a este movimiento como una tercera fuerza global, se coloca al lado de los negocios transnacionales y el gobierno como una de las instituciones globales claves que ahora intentan determinar la calidad y dirección de la globalización. El movimiento altermundista se vuelve visible en la batalla de Seattle y se ha constituido como un hecho histórico mundial. Existe un consenso generalizado en que a partir de su surgimiento en 1999 se produce una bisagra en la dirección que traía el proceso de globalización corporativa. Hasta ese momento, durante la década de 1990, la globalización era presentada con un lenguaje exclusivamente comercial y afín por las empresas multinacionales (EMN) y los grandes grupos financieros mundiales. Desde entonces, incluso los sectores más conservadores comienzan a utilizar en su lenguaje términos y propuestas vinculadas a los derechos del trabajo, del ambiente, de los derechos humanos, de la pobreza y la distribución de la riqueza.
El hecho de que por primera vez las organizaciones sindicales y ambientales («tortugas y camioneros unidos al fin») pudieron unirse en una acción conjunta, abrió un proceso mundial de alianzas entre organizaciones heterogéneas que finalmente tuvo una de sus máximas manifestaciones en el Foro Social Mundial, cuya primera versión se realizó en Porto Alegre en 2001.
A partir de un primer nodo surgido durante las movilizaciones de Seattle, se crea una red global de contrainformación denominada Indymedia, cuyos principios hackers y anarquistas (ideologías no necesariamente compartidas por la antiglobalización), son el conocimiento libre y la interacción informativa de las noticias y la opinión, antecediendo de cierta forma a la Wikipedia. En el aspecto económico una parte importante del movimiento surgido ha ido enfocándose cada vez más propuestas autónomas a las vías gubernamentales y alternativas al corporativismo. Es el caso de la economía solidaria, un modelo voluntario y cooperativo de economía que incluye el comercio justo, la banca ética, el microcrédito, empresas asociativas, entre otras actividades propositivas.
Ideología y corrientes Corrientes internas Los siguientes movimientos sociales y corrientes ideológicas forman parte del movimiento:Listado de actividades del FSM 2005; recoge la gran mayoría de grupos y redes que integran el movimiento. Anticapitalismo: anarquismo, comunismo, economía participativa, autonomismo. Movimiento ecologista en favor del desarrollo sostenible o del decrecimiento. Movimiento de liberación animal. Pacifismo y antimilitarismo. Grupos preocupados por la pobreza y la justicia Norte-Sur (algunas ONG y movimientos cristianos). Movimientos indigenistas. Movimiento obrero, sindicatos y organizaciones estudiantiles. Movimientos de liberación y nacionalistas. Antirracismo Otros: esperantistas, grupos pro medicamentos genéricos, activistas contra los organismos modificados genéticamente (OMG).
Algunas personas provienen de varias de estas corrientes, otras no se identifican con ninguna de ellas. Incluso puede apreciarse un rechazo a la globalización por parte de grupos más conservadores (algunos de los cuales son tachados de fascistas en numerosos medios), de pequeños empresarios y personas de otros sectores comúnmente interpretados como contrarios a los expuestos anteriormente. Muchas personas se oponen también a este proceso por motivos religiosos, éticos, o morales relativos a su cultura, la cual se ve amenazada por la imposición de unos valores "universales" que nacen del ideario e intereses de otras potencias, ajenas estas a su tierra, y aparentemente despreocupadas por la misma y por la gente que habita en ella. Muchos movimientos nacionalistas, como la Agrupación Nacional, el Partido de la Libertad de Austria, la Liga, Amanecer Dorado o La Patria se oponen a la globalización, pero argumentan que la alternativa para la globalización es la protección del estado-nación. Otros grupos, influenciados por la tercera posición, también son clasificables como antiglobalización. Sin embargo, su visión global del mundo es rechazada por grupos como Acción Global de los Pueblos y Acción Antifascista. En respuesta, los movimientos nacionalistas contra la globalización, sostienen que la posición izquierdista de la antiglobalización es en realidad un apoyo al altermundialismo. Otras fuerzas de la derecha política, entre ellas el expresidente estadounidense Donald Trump, manifiestan su oposición al concepto particular del globalismo.
Propuestas más conocidas Tasa Tobin, impuesto sobre las transacciones financieras internacionales para desarrollar el Tercer Mundo y frenar la especulación. Condonación de la deuda externa. Libre circulación de personas. Supeditación de las multinacionales al control político democrático por parte de los ciudadanos. Reforma o supresión de las instituciones financieras internacionales (Fondo Monetario internacional, Organización Mundial del Comercio, Banco Mundial). Eliminación de las negociaciones multilaterales para la liberalización del comercio agroalimentario, especialmente en el seno de la OMC, pero también a través de tratados bilaterales. Avanzar hacia la soberanía alimentaria. Introducir el concepto de Índice de bienestar económico sostenible en lugar del PIB como único indicador del estado de una nación y dar más importancia al Índice de Desarrollo Humano. Conceptos como la huella ecológica también debería entrar en el debate político cotidiano. Introducir la democracia participativa según el modelo de Porto Alegre, cuyo gobierno local consulta a sus ciudadanos sus prioridades sobre cómo gastar el dinero público.
Alternativa a la globalización El fin de la actual cultura low cost por la vuelta a la vida local. La subida del petróleo hará inviable el low cost y la globalización. Por ello es muy probable que se vuelva al consumo de aquellos productos autóctonos de cada zona.
El principal autor y propulsor de esta teoría es el economista canadiense Jeff Rubin. Este analista económico, especialista en precios del petróleo, escribió un ensayo denominado “Por qué el mundo está a punto de hacerse mucho más pequeño”, en este libro se dedica a desgranar por qué estamos a punto de entrar en una cultura basada en los productos locales, como consecuencia de su publicación fue despedido del banco donde trabajaba.Sociología política: «El fin de la globalización». Hacia un mundo más pequeño.
En respuesta a la globalización, la activista ecologista hindú Vandana Shiva propone en su libro Democracia de la tierra, una sociedad basada en la justicia social, la democracia descentralizada y la sustentabilidad ambiental.
Críticas del movimiento Crítica al «libre comercio» corporativo-estatal La crítica central es que las condiciones para que todos puedan competir en pie de igualdad no se cumple casi nunca y que tanto las clases privilegiadas como los países poderosos parten con una ventaja abrumadora.
Los activistas saben que el libre comercio crea riqueza, pero se oponen al privilegio corporativo de los gobiernos hacia las multinacionales, los lobbies empresariales, el «comercio forzado» por tratados y organismos internacionales, y la economía cartelizada y blindada que pretenderían imponer estas transnacionales formando monopolios u oligopolios, que en definitiva serían la negación misma de un comercio libre para los ciudadanos comunes. Otros se oponen a la manera de repartir la riqueza tan poco equitativa de manera que crea agentes externos. Las externalidades ocurren cuando las acciones económicas afectan a terceros. Según varios economistas, como Robin Hahnel, las externalidades provocan fallos del mercado si el mecanismo de precios no considera los “costos sociales y ambientales totales” y los “beneficios sociales y ambientales totales” que tienen la producción y el consumo. Estos costos podrían ser añadidos o restados al precio según su impacto social y ambiental, a través de un impuesto ecológico o social.
El índice de bienestar económico sostenible (IBES) es un indicador económico alternativo que debería -según este punto de vista- reemplazar al Producto Interno Bruto (PIB) como indicador de bienestar social, por reflejar más fielmente los indicadores que de verdad importan en el desarrollo humano. Crítica a la mercantilización de la sociedad El aumento de las privatizaciones, reducción del sector público y políticas de redistribución de la riqueza, la supeditación de toda actividad humana a la rentabilidad, son para los activistas razón de preocupación. Por otro lado se denuncia la fe en el mercado como solución universal para todos los problemas, incluso los no comerciales, como en el caso del mecanismo de compraventa de derechos de emisión de gases de efecto invernadero en el Protocolo de Kioto. Crítica a las grandes instituciones financieras internacionales (FMI, OMC, Banco Mundial...)