La historia prehispánica de Tlaxcala comprende los procesos de ocupación, organización social y transformación del territorio que corresponde en gran parte al actual estado mexicano de Tlaxcala, desde las primeras aldeas agrícolas hasta la llegada de la expedición española en 1519. Durante ese lapso, la región formó parte de las redes de población, intercambio y conflicto del altiplano central y del valle poblano-tlaxcalteca. Sus habitantes establecieron asentamientos con trayectorias diversas, que incluyeron centros ceremoniales, pueblos agrícolas, fortificaciones y núcleos urbanos.

Para el estudio de estos eventos, el historiador mexicano Ángel García Cook propuso una secuencia arqueológica compuesta por siete fases culturales a las que llamó Tzompantepec, Tlatempa, Texoloc, Tezoquipan, Tenanyecac, Texcalac y Tlaxcala. Aunque las fechas de algunas fases varían según la zona investigada y los métodos de datación empleados, esta periodización sirve como marco para estudiar los cambios en la cultura material y en la distribución de los asentamientos.

Durante el Preclásico surgieron aldeas y centros regionales como Xochitécatl y La Laguna. Los cambios demográficos y las conexiones con Teotihuacán marcaron distintas zonas durante el Clásico; en el Epiclásico, el conjunto de Cacaxtla-Xochitécatl concentró actividades políticas, ceremoniales y residenciales en el suroeste de la región. En el Posclásico crecieron los asentamientos de las zonas centrales, se desarrollaron formas de aprovechamiento agrícola en laderas y humedales, y llegaron poblaciones de diversas procedencias; de este proceso surgió Tlaxcallan.

Periodización arqueológica

Ángel García Cook estableció una secuencia regional para clasificar los cambios en los asentamientos y la cultura material de Tlaxcala a partir de la seriación de materiales arqueológicos y de excavaciones en distintos sitios. El esquema distingue siete fases culturales: Tzompantepec, Tlatempa, Texoloc, Tezoquipan, Tenanyecac, Texcalac y Tlaxcala.

+Siete fases de la secuencia cultural propuesta para TlaxcalaFaseCronología tradicional aproximadaTzompantepec1700/1600–1200 a. C.Tlatempa1200–800 a. C.Texoloc800–350 a. C.Tezoquipan350 a. C.–100 d. C.Tenanyecac100–650 d. C.Texcalac650–1100 d. C.Tlaxcala1100–1519 d. C.

Las fechas de Tzompantepec, Tlatempa, Texoloc y Tezoquipan corresponden a la cronología tradicional de García Cook recogida por el historiador de japonés Tatsuya Murakami y sus colaboradores, mientras que García Cook y la investigadora Beatriz Leonor Merino Carrión sitúan Tenanyecac entre 100 y 650 d. C., Texcalac entre 650 y 1100 y Tlaxcala entre 1100 y 1519.

Las investigaciones posteriores conservaron la sucesión de los complejos cerámicos, pero revisaron las fechas de las primeras fases. A partir de dataciones por radiocarbono obtenidas en Amomoloc y Tetel, Richard Lesure y sus colaboradores situaron Tzompantepec entre 900 y 800 a. C., Tlatempa entre 800 y 650 a. C. y Texoloc entre 650 y 500 a. C. Las excavaciones posteriores en Tlalancaleca permitieron contrastar estas propuestas con una secuencia estratigráfica superpuesta; el modelado de 26 dataciones por radiocarbono situó la transición de Tlatempa a Texoloc alrededor de 650 a. C. y la de Texoloc a Tezoquipan alrededor de 500 a. C. Murakami también explica qué fechar exactamente entre 800 y 400 a. C. es complicado debido a que este intervalo coincide con la llamada meseta de Hallstatt de la curva de calibración del radiocarbono, que hace que fechas reales diferentes produzcan valores radiocarbónicos muy semejantes.

Primeros asentamientos y Preclásico

Aldeas agrícolas: Tzompantepec y Tlatempa Durante el Preclásico, la región de Tlaxcala-Puebla formó parte de un espacio de interacción que la vinculaba con la cuenca de México y, en una escala más amplia, con la costa del Golfo y Oaxaca. Según el arqueólogo David M. Carballo, el desarrollo de las aldeas agrícolas no avanzó al mismo ritmo en todo el territorio ya que estas fueron escasas durante el Preclásico Temprano (1600–1000 a. C.) y se volvieron relativamente comunes durante el Preclásico Medio (1000–600 a. C.). Los primeros pueblos se ubicaron en zonas de mayor precipitación y próximas a fuentes permanentes de agua, como el sur del valle de Puebla-Tlaxcala; para las áreas más áridas del norte, Carballo mantiene abiertas tanto la llegada de grupos procedentes de zonas de cultivo más productivas como la adopción local de la agricultura.

La cronología de las primeras aldeas varía según el área estudiada. Ángel García Cook situó la fase Tzompantepec entre 1700 o 1600 y 1200 a. C. Sin embargo, en 2006 las excavaciones de Amomoloc y Tetel, en la zona elevada de Apizaco, llevaron al arqueólogo estadounidense Richard G. Lesure y sus colaboradores a proponer que las aldeas con cerámica aparecieron allí después de 1000 a. C. y que Tzompantepec se desarrolló aproximadamente entre 900 y 800 a. C. De igual manera consideraron probable que los primeros agricultores de esa zona procedieran de regiones adyacentes.

Los depósitos de Amomoloc y Tetel, correspondientes a las fases Tzompantepec, Tlatempa y Texoloc, muestran una alimentación centrada en maíz, frijol y calabaza. Sus habitantes aprovecharon también quelites, nopales, chía silvestre y plantas del género Solanum; el venado habría sido su principal fuente de proteína animal. Carballo identifica en los motivos de las cerámicas blancas y en la distribución de los artefactos de obsidiana indicios de relaciones interregionales de estilo e intercambio. Aunque participaban en esas redes, las aldeas tempranas no destacaban por su escala ni por la complejidad de su arquitectura.

Durante la parte tardía de Tlatempa, García Cook y Beatriz Leonor Merino Carrión registraron 36 sitios en el área de Apizaco, entre ellos seis aldeas grandes. La cerámica y las figurillas de esa fase muestran afinidades estrechas con los conjuntos del valle de Puebla-Tlaxcala y de la cuenca de México, especialmente con los de Xochitécatl. En el norte, David M. Carballo y Thomas Pluckhahn observaron que las aldeas de Tlatempa se concentraban en agrupaciones. Al suroeste del área que recorrieron, el sitio identificado como T-505 tenía dos estructuras ceremoniales y articulaba una jerarquía de dos niveles; los autores plantearon que las aldeas pudieron conservar su autonomía o que T-505 y los asentamientos menores vecinos formaran una pequeña jefatura de varias aldeas.

Crecimiento de los centros regionales: Texoloc Con la cronología revisada, la fase Texoloc abarca aproximadamente de 650 a 500 a. C. y tuvo una duración cercana a 150 años. En el valle de Puebla-Tlaxcala, García Cook identificó para esta fase la aparición de cinco «grandes poblados» o «ciudades», entre ellos Tlalancaleca. En este asentamiento, situado en el actual estado de Puebla, la ocupación pasó de grupos residenciales dispersos de no más de cinco hectáreas durante Tlatempa a un asentamiento de al menos 80 hectáreas durante Texoloc.

En la zona norte de la actual Tlaxcala estudiada por los investigadores estadounidenses David M. Carballo y Thomas Pluckhahn, las dos agrupaciones de asentamientos de Tlatempa crecieron durante Texoloc y la ocupación se desplazó hacia el oriente. La Laguna se convirtió en un centro de segundo rango, con una extensión estimada de manera conservadora en 66 hectáreas. Su ubicación en el punto de encuentro entre el corredor de Tlaxcala y la cañada del río Apulco, junto con su mayor concentración de arquitectura ceremonial, llevó a los autores a proponer que las actividades rituales y de intercambio influyeron en su consolidación como centro dominante del Formativo en la región analizada.

Tezoquipan y la intensificación regional La cronología tradicional de García Cook sitúa la fase Tezoquipan entre aproximadamente 350 a. C. y 100 d. C. Para el centro de Tlaxcala, Richard G. Lesure y sus colaboradores distinguen un Tezoquipan temprano entre 500 y 400 a. C., con una cronología posterior aún abierta por la interrupción de la serie de depósitos que estudiaron. En el área de Apizaco, el recuento de asentamientos que recogen para la primera parte de la fase suma 75 sitios, incluidos al menos diez pueblos y dos o tres pueblos grandes.

En el norte de Tlaxcala, Carballo y Pluckhahn estimaron una extensión cercana a 100 hectáreas para La Laguna durante Tezoquipan. Los centros ceremoniales de mayor rango se distribuían de forma lineal a lo largo del corredor de Tlaxcala; los autores interpretaron este patrón como compatible con la autonomía política del área estudiada y con la formación de pequeñas entidades regionales favorecidas por esa vía de comunicación. La secuencia excavada del sitio registra una interrupción de la ocupación entre aproximadamente 400 y 100 a. C.; La Laguna adquirió relevancia regional antes de ese intervalo y de nuevo después de él.

En su reconstrucción de Tezoquipan, García Cook propuso que los cultivos se realizaban en terrazas, en huertas familiares asociadas con las terrazas de habitación-cultivo y en valles y fondos de barranca. Describió represas y jagüeyes alimentados por manantiales, corrientes permanentes y lluvia, además de redes de canales de riego y drenaje que captaban agua de ríos y arroyos por medio de diques. Para el sur-suroeste del actual estado ubicó chinampas de tierra adentro, o «chinampas secas», en la actual ciénega de La Laguna, al sur del bloque Tlaxcala y al norte del bloque Nativitas; chinampas lacustres en Acuitlapilco; y camellones o chinampas de río junto a los ríos Atoyac y Zahuapan.

Xochitécatl y otros centros regionales

miniaturadeimagen|350x350px|Edificio de la Espiral en la Zona Arqueológica Xochitécatl-Cacaxtla

En el sur de la actual Tlaxcala, el bloque de Xochitécatl-Nativitas-Nopalucan se situaba entre los ríos Atoyac y Zahuapan. Jesús Carlos Lazcano Arce sitúa hacia 800 a. C. la planificación del conjunto arqueológico Xochitécatl-Cacaxtla; por su parte, David M. Carballo señala que las construcciones monumentales de Xochitécatl comenzaron en el Preclásico Medio y se ampliaron durante el Tardío. El estudio de la cerámica de Xochitécatl distingue cuatro etapas constructivas: una anterior a 800 a. C., otra entre 550 y 400 a. C., una tercera entre 200 y 150 a. C. y una última entre 150 a. C. y 100 d. C.

El asentamiento preclásico comprendía el núcleo ceremonial del cerro de Xochitécatl y áreas residenciales que se extendían hacia Nativitas y Nopalucan. Carballo estima para ese bloque una extensión mínima de entre 400 y 500 hectáreas, con mayor densidad de viviendas al este del cerro, en Nativitas, y una prolongación hacia Nopalucan. Xochitécatl se organizó en torno a una gran pirámide situada al este y orientada hacia el oeste, disposición que el arqueólogo relaciona con otros centros contemporáneos del Altiplano Central. El Edificio de la Espiral, una construcción circular sin escalera frontal, era la estructura central más antigua; el Edificio de las Flores medía aproximadamente 165 por 120 por 37 metros y su volumen ha sido comparado con el de la Pirámide de la Luna de Teotihuacán. Por otra parte, las excavaciones en las terrazas habitacionales de Nativitas, ha documentado viviendas preclasicas de una sola habitación con cimientos de piedra y tepetate, asi como muros de este ultimo material y lodo, además de písos de lodo apisonado que se renovó múltiples veces. En el Preclásico Tardío hay, además, evidencia de áreas de trabajo de jadeíta y obsidiana y una producción de instrumentos de hueso, como agujas, punzones y perforadores, elaborados sobre todo con huesos y astas de venado y berrendo.