miniatura|right|Castillo de Javier, donde residía Juan de Jasso, presidente del Consejo Real de Navarra y padre de san Francisco Javier y de sus hermanos Juan y Miguel, que lucharon contra los invasores. El castillo fue desmochado para impedir la resistencia navarra.|240x240px
Francisco de Jasso y AzpilcuetaEn cuanto a las formas que usó de su nombre, aparece como Francisco de Jasso en el arrendamiento que hizo en Burguete en nombre de su madre, y Francisco de Jasso y de Xabier en su proceso de nobleza; pero como jesuita no usó el apellido paterno, sino el materno, al igual que su hermano, sucesor del señorío de Javier. Firmaba sus cartas como Francisco de Xabier, o mejor, solo con Francisco, con la excepción del Francés de Xabier de la carta que Ignacio de Loyola le llevó en mano a su hermano Juan de Azpilcueta en 1535. (Javier, 7 de abril de 1506–Isla de Sanchón, 3 de diciembre de 1552), más conocido como Francisco Javier, fue un religioso y misionero navarro de la Compañía de Jesús, reconocido principalmente por su labor misionera en Asia Oriental.
Francisco de Javier fue un misionero jesuita de primer orden, miembro del grupo fundacional de la Compañía de Jesús y estrecho colaborador de su fundador, Ignacio de Loyola. Destacó por sus misiones que se desarrollaron en el oriente asiático y en Japón. Recibió el sobrenombre de Apóstol de las Indias, quien para ello se calcula que recorrió más de km (tres veces la circunferencia máxima o perímetro de la Tierra).
Contexto histórico Bautizado como Francisco (Francés, en romance navarro) de JassoO «Pérez de Jaso», como usaba su abuelo, Arnaldo Pérez de Jaso, y algunos de sus tíos. En esta época los apellidos eran aún algo voluble. Véase en Azpilcueta Atondo y Aznárez de Sada, en 1506 en el Castillo de Javier, en el Reino de Navarra. Su padre don Juan de Jaso y Atondo, señor de Idocín, fue presidente del Consejo Real de Navarra tras haberse doctorado en Derecho canónico en la Universidad de Bolonia, por lo que suele encontrarse documentado como «el doctor Jasso». En 1483 contrajo matrimonio con doña María de Azpilcueta y Aznárez de Sada, hija de los señores de Javier.
En 1512, con ocasión del pacto del reino de Navarra con Francia, se reinicia la conquista de Navarra por las tropas castellano-aragonesas al mando de Fadrique Álvarez de Toledo, duque de Alba, por orden de Fernando el Católico, rey ya de Aragón y Castilla. Se ocupan gran parte de las plazas del Reino de Navarra, contando con el apoyo de los descendientes del noble beaumontés Luis de Beaumont, exiliados en Castilla, los llamados beaumonteses y que se habían enfrentado a los agramonteses en un largo conflicto civil que había finalizado a comienzos del . Tras la invasión parcial del Reino de Navarra por las tropas castellano-aragonesas con fuerte presencia guipuzcoana, se produjeron varias contraofensivas de los leales a los Albret, en este caso con gran apoyo francés, luchas que duraron hasta 1530.
En 1516, fallecido el padre en el exilio un año antes, los hermanos de Francisco participan en una infructuosa ofensiva con el legítimo Rey de Navarra Juan de Albret, por lo que la familia de Francisco fue desposeída de sus propiedades y el castillo desmochado por orden del Gobernador, el Cardenal Cisneros.
En 1521, una invasión navarro-francesa que penetraría hasta Logroño (antiguo territorio navarro) permite a los leales a Juan de Albret recuperar fugazmente el control casi total del Reino, aunque dura poco tiempo, y perdieron la parte al sur de los Pirineos, Alta Navarra, en 1524 (con la caída de la plaza Navarra de Fuenterrabía), mientras que la Baja Navarra, al norte de los Pirineos, se mantendría leal a Juan de Albret en la órbita francesa.
En 1530, Carlos I entonces rey de España, abandona sus aspiraciones a ocupar el resto del Reino de Navarra que se mantendría como reino independiente, y finalmente, a través de lazos matrimoniales se uniría con la Corona francesa con el título de Reyes de Francia y Navarra. La parte surpirenaica de la Alta Navarra, con la que se consuma la Corona de España (entendido el vocablo de acuerdo a la usanza actual, esto es, sin incluir Portugal) mantendría sus instituciones, privilegios y denominación como Reino hasta el en que se transforma en una provincia foral. La parte que quedó en Francia, la Baja Navarra, conserva su estatus de Reino hasta la abolición de los privilegios de los territorios de la monarquía francesa, tras la Revolución francesa a finales del .
Francisco había abrazado la carrera eclesiástica y marcha en 1528 a París a la Universidad de la Sorbona, donde conoce a Ignacio de Loyola, con quien fundará más adelante la Compañía de Jesús. Aunque al principio no sintió simpatía por Ignacio de Loyola, terminó siendo su mejor amigo y colaborador. Efectivamente, se da la circunstancia de que en 1521, antes de iniciar su vocación eclesiástica, san Ignacio, en ese momento Íñigo de Loyola, había combatido con las tropas guipuzcoanas imperiales contra las francesas del Duque de Foix (que apoyaban a Juan de Albret), en las que combatían, junto a otros navarros, los hermanos de san Francisco Javier, y en la que Ignacio cayó herido en el sitio de Pamplona.
Biografía Francisco de Javier nació en el castillo de Javier ubicado en lo que en la actualidad es la localidad de Javier, Navarra, norte de España, el 7 de abril de 1506 en el seno de una familia noble. Su padre, Juan de Jasso, era Presidente del Real Consejo del Rey de Navarra Juan III de Albret. Su madre fue María de Azpilcueta que pertenecía a una noble familia de la que formaba parte Martín de Azpilcueta, el llamado doctor navarrus. Era el menor de cinco hermanos: Magdalena, Ana, Miguel, Juan y él mismo.
Su niñez estuvo marcada por los hechos históricos que llevaron a la conquista del reino de Navarra por parte del reino de Castilla, dado que su familia estuvo muy involucrada en la defensa de la independencia de la primera. Su casa natal fue lugar de encuentro de los partidarios de los Albret y sufrió la revancha de la pérdida. Sus hermanos, miembros del ejército de Juan III, fueron encarcelados por ello. Estas circunstancias pudieron ser la causa de la determinación de Francisco por el estudio religioso.
Estudios en París En 1524 Francisco Javier tiene tomada la determinación de ir a estudiar a París, a la Sorbona. Antes había cursado estudios en diferentes ciudades navarras, y los ultimó en Pamplona.
En septiembre de 1528 se fue a estudiar a París, donde conoció al que sería su mejor amigo, Íñigo de Loyola, posteriormente san Ignacio de Loyola, quien nunca le dejó solo en los momentos difíciles en París y siempre le ayudó, como, por ejemplo, cuando Francisco sufrió problemas económicos.
Fue allí donde con otros cinco compañeros se constituye lo que sería el embrión de la Compañía de Jesús. El 15 de agosto de 1534, una vez finalizados los estudios, juran votos de caridad y castidad, a la vez que prometen viajar a Tierra Santa, en la Cripta del Martirio de Montmartre. Francisco se queda en París otros dos años más estudiando Teología, después de participar en los Ejercicios espirituales junto a Ignacio de Loyola.
En 1537 se reúne con Ignacio de Loyola para viajar a Italia. En Roma visitan al Papa Paulo III para pedirle su bendición antes de emprender el viaje a Tierra Santa, viaje que no se iba a poder realizar por haber entrado Venecia en guerra con el Imperio otomano. Llegan a Venecia y es ordenado sacerdote el 24 de junio. Durante su estancia en Venecia, mientras esperaban el barco para ir a Tierra Santa, se dedica junto a sus compañeros a predicar por los alrededores. Ante la tardanza del viaje, vuelven a Roma y se ofrecen al Papa para ser enviados a cualquier otro lado. De allí parte hacia Lisboa en 1540, donde comenzará la etapa más importante de su vida: la de misionero. El viaje a Portugal se debió a la solicitud del embajador portugués en Roma, Pedro de Mascarenhas, que pidió en nombre de Juan III de Portugal a Ignacio de Loyola algunos hombres suyos para enviarlos a las Indias Orientales. Para ese viaje, Francisco fue nombrado por el papa legado suyo en las tierras del Mar Rojo, del Golfo Pérsico y de Oceanía, a uno y otro lado del Ganges.
Sus viajes misioneros miniatura|Mapa del viaje de San Francisco Javier|240x240px miniatura|Francisco Javier predicando en Goa (1610), obra que muestra al religioso rodeado de sus seguidores.|240x240px El viaje a Lisboa fue por tierra y paró en Azpeitia (Guipúzcoa) para entregar cartas de Ignacio de Loyola a su familia. En Lisboa estuvieron un tiempo, hasta que Francisco fue designado para ser el enviado a las Indias. En ese tiempo no dejaron de predicar el evangelio a los pobres de la ciudad.
El 7 de abril de 1541, día que cumplía 35 años, sale la expedición y llega el 22 de septiembre a Mozambique. Allí se queda hasta febrero del año siguiente. En esa estancia ayuda en el hospital y percibe la realidad del trato que se da a los negros, lo cual le lleva a tener los primeros enfrentamientos.
Después de efectuar escalas en Melinde y Socotora, llega a Goa (ciudad que luego sería capital de la India Portuguesa) el 6 de mayo de 1542. Prepara un texto divulgativo basado en el catecismo de Juan Barros y comienza a predicar la doctrina católica por la ciudad, a la vez que asiste a moribundos, visita a presos y socorre a pobres.
Para lograr un acercamiento más intenso, se dedica a aprender la lengua del país. Tras rechazar el puesto de director del seminario de San Pablo, se embarca en octubre de 1542 para las islas de la Pesquería, en la costa de Goa, donde permaneció más de un año.
miniatura|left|Escultura dedicada a san Francisco Javier en Bensheim (Alemania).
Evangeliza a los indios Paravas y recorre las ciudades de Tuticorrín, Trichendur, Manapar y Combuture. Encontró la oposición de los brahmanes, que habitaban las pagodas de la región.
Aprendió tamil y tradujo a esa lengua parte de los textos cristianos y una plática sobre el cielo y el infierno.
En noviembre de 1543 se encuentra con sus compañeros Micer Paulo y Mansilla en Goa y se entrevista con el obispo de la ciudad, Juan de Alburquerque, para pedirle misioneros. El obispo destina a 6 sacerdotes para esa labor. Con los nuevos colaboradores se vuelve a la Pesquería. En el viaje escribe varias cartas a sus compañeros de Roma, en una de ellas dice:
Establece en la costa de Pesquería de Perlas un sistema de asignación de territorios a un responsable, el cual debía mantenerle informado del devenir de la misión. Una vez que ha organizado ese territorio, parte hacia Manapar y el distrito sur. Permanece un mes con los makuas, donde bautizará a más de 10 000 personas.
Durante 1544 realiza más de veinte viajes de evangelización. Ante las noticias de la ejecución de cristianos en Ceilán, Francisco regresa a Goa y habla con el gobernador para acompañar a las tropas que se iban a enviar para castigar las acciones contra los cristianos que el rey Jafnapatán había hecho. Por diferentes causas, dicha acción nunca se llevó a cabo.
En 1545 parte a las islas Molucas en compañía de Juan Eiro, y llega a Malaca poco después. Durante tres meses Francisco Javier aprenderá un mínimo el idioma y se familiariza con la cultura local; también traducirá, con ayuda de gentes entendidas, la parte básica de los textos de la doctrina católica. Ese mismo año escribe al rey de Portugal sobre las injusticias y vejaciones que les imponen los propios oficiales de Vuestra Majestad.