La Dirección de Inteligencia Nacional, también conocida por su acrónimo DINA, fue la policía secreta de la dictadura militar de Augusto Pinochet en Chile entre 1973 y 1977. La DINA fue responsable de numerosos casos de infiltración y acción política encubierta, la DINA tenía entre sus roles principales operaciones negras (clandestinas) [clandestino: una acción/actividad que únicamente por documentos confidenciales y secretos (clasificados) se da registro] entre los que se encuentran; asesinatos, secuestro, violación y tortura de personas y muchas operaciones más; razones por la cual a dicho organismo de represión política se lo ha calificado como "La Gestapo de Pinochet".«Manuel Contreras, el jefe de la Gestapo de Pinochet», El País, 5 de agosto de 2015, consultado 8 de agosto de 2015.
Fue reemplazada en 1977 por la Central Nacional de Informaciones (CNI).
El 9 de abril de 2012 se dio a conocer una lista completa con 1500 exagentes de la DINA, que incluye entre otros a Cristián Labbé, quien entre 1996 y 2012 fue alcalde de la comuna de Providencia.
La Dirección de Inteligencia Nacional tenía un asesoramiento profesional de carácter internacional, siendo asesorados en el ámbito de operaciones y análisis por la Agencia Central de Inteligencia por su acrónimo CIA y por servicios de inteligencia extranjeros. La DINA tendía reclutar a operativos de fuerzas especiales, en los que encontramos a; Comandos Cobra (Ejército de Chile), Buzos Tácticos [UBC] (Armada de Chile), FFEE Comandos de Aviación (FACH), Comandos Policiales de Operaciones Especiales (Carabineros) y posiblemente Comandos y miembros convencionales de Infantería de Marina (Comandos IM e Infantes de Marina [Brigada Anfibia Expedicionaria]) (Armada de Chile). La DINA contaba con una división especial llamada "División Exterior", en ella encontramos operaciones encubiertas en el extranjero; ésta unidad fue la responsable de operaciones en territorio extranjero llevadas a cabo por operativos de inteligencia y por órdenes ejecutivas de altos mandos de la Dina, como el atentado contra Carlos Prats en Buenos Aires en 1974.
Historia
Creación
thumb|150px|Manuel Contreras, Director de la DINA. El 13 de noviembre de 1973 fue nombrado jefe de la DINE (Dirección de Inteligencia del Ejército), el teniente coronel del arma de Ingenieros Manuel Contreras Sepúlveda, apodado «Mamo». La DINE, de antigua data, tenía una función de inteligencia interna dentro del Ejército de Chile. Aunque ya funcionaba de facto desde fines de 1973, la DINA fue creada por el Decreto Ley 521 del 14 de junio de 1974. El proyecto fue aprobado por la Comunidad de Inteligencia, con el voto en contra del jefe de Inteligencia de Carabineros de la época, general Germán Segundo Campos Vásquez, quien desaprobó el proyecto porque creaba una entidad ajena a todo control institucional, directamente ligada al mando superior, esto es, a las órdenes y mando directo del general Augusto Pinochet. La DINA tenía facultades para detener, torturar, extraer información bajo apremios y confinar personas en sus centros operativos durante los estados de excepción. Como estos estados duraron casi toda la dictadura militar, la DINA tuvo estas facultades durante prácticamente toda su existencia.
El principio rector de esta organización se basaba en la existencia de una «guerra interna» no declarada contra un enemigo que no daba tregua, esto es, los enemigos del Estado, los grupos políticos de izquierda (socialistas, comunistas, organizaciones de extrema izquierda), la sedición marxista, los opositores públicos y para cuya derrota todos los medios, legales e ilegales, estaban permitidos.
Desde su creación, la DINA dependía directamente de la Junta de Gobierno,Texto completo del fallo de la Corte de Apelaciones de Santiago que ordena el desafuero del Gral Pinochet siendo su director nacional Manuel Contreras Sepúlveda, quien informaba periódicamente de su trabajo y actividades a la Junta de Gobierno. Bajo el mando del director nacional, en una misma línea, existían tres subdirecciones: Interior, Exterior y Administrativa. La Subdirección Exterior estuvo a cargo del coronel de Aviación Mario Jahn Barrera. También existió el denominado Departamento Exterior, a cargo del teniente coronel Arturo Ureta Sire, en cuyas dependencias se desempeñaron, entre otros, José Octavio Zara Holger, Christoph Willike Floel, Alejandro Paulino Campos Rebhein, Ana María Rubio de la Cruz y Carmen Hidalgo. En Buenos Aires se encontraban, además, como agregados a la embajada, Víctor Hugo Barría Barría, Carlos Hernán Labarca Sanhueza. Fue agente civil en ese país Lautaro Enrique Arancibia Clavel.
Escuela de las Américas
Entrenados por Estados Unidos en la Escuela de las Américas, los agentes de la DINA iniciaron una campaña de represión, focalizada principalmente en el GAP (Grupo de Amigos Personales del Presidente Allende, su guardia personal) con 60 muertos, el Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR) con 400, el Partido Socialista con 400 y el Partido Comunista con 350.
Censura Desde el 11 de septiembre de 1973, la Dictadura Militar de Chile restringió a los canales, diarios y transmisiones de radio que apoyaban a la Unidad Popular o a los que se oponían al régimen. Además un decreto de la Junta estableció que toda información pública se debía revisar por la junta antes de salir al aire, días después se creó la «Oficina de Censura» que revisaba cada línea de los diarios, muchas páginas volvían a las oficinas de los diarios tachados con lápiz rojo.
Muchas redes de televisión, por miedo a asesinato y despartideros, reformaron la verdad del Golpe de Estado a un plan de las Fuerzas Armadas de Chile, para evitar un supuesto autogolpe de izquierda. Muchas cadenas internacionales de televisión fueron expulsadas del país por la misma DINA, para evitar que difundieran noticias sobre el golpe de las Fuerzas Armadas, pero algunas también fueron influidas por la Junta Militar para mentir sobre el estado social y político en Chile.
Peor aún la censura llegó hasta las casas particulares y servicios públicos. El 23 de septiembre la DINA envió patrullas a registrar viviendas e instituciones, como en la Remodelación San Borja, en busca de material supuestamente subversivo, como libros de Pablo Neruda, textos de ciencias sociales, de ciencia política, de derechos humanos, entre otros, los cuales fueron agrupados y quemados en la plaza de la Remodelación.
Tortura, secuestro y desaparición thumb|200px|El cuerpo del exgeneral Carlos Prats destrozado por la explosión del coche bomba. Buenos Aires, 30 de septiembre de 1974. La DINA empleó el secuestro y el asesinato como métodos de acción. Muchos de los detenidos siguen hoy desaparecidos, como se consigna en el Informe Rettig. Tenía también agentes internacionales, siendo el más significativo el mercenario estadounidense Michael Townley, quien planificó los detalles y asesinó mediante atentado con bomba radiocontrolada al general Carlos Prats en Buenos Aires, Argentina, y del mismo modo a Orlando Letelier, exministro de Relaciones Exteriores de Allende, en Washington D.C., Estados Unidos.
Entre los métodos de tortura más usados por la DINA según COPACHI (Comité de cooperación para la paz en Chile) fueron: "Aplicación de electricidad en diversas partes del cuerpo, golpes, fractura de brazos, asfixia y quemaduras por ácido y/o cigarrillos". Dentro de las torturas psicológicas más usadas fueron: "Simulacro de fusilamiento, simulacro de violación a mujeres y amedrentamiento con alusión a familiares".
Visita de la comisión de la OEA En la visita de la comisión de la OEA en julio de 1974 el informe dejó algunas de las siguientes situaciones: "Una de las tareas de mayor importancia realizada por la Comisión fue la visita a diversos establecimientos de detención para examinar las condiciones en que se encontraban las personas privadas de libertad, y la realización de entrevistas con un elevado número de dichas personas. Algunas de esas entrevistas fueron registradas en cintas magnetofónicas". "Se nos denunciaron graves violaciones del derecho a la integridad física. Según las declaraciones recogidas, las torturas, apremios y tratos crueles e inhumanos no se aplican en Tres Álamos, sino en otros establecimientos a los cuales se traslada periódicamente a los detenidos para someterlos a interrogatorios. Pudimos comprobar el grado de intensa perturbación emocional en que se encontraba la enorme mayoría de las detenidas. Muchas de ellas no podían contener el llanto convulsivo y relataban sus experiencias sin recatar su indignación, aun cuando podían ser fácilmente oídas por las autoridades del establecimiento y por el Coronel Espinoza, que se encontraba a pocos metros de distancia. Otras se hallaban emocionalmente inhibidas para formular cualquier declaración"
"Continuando con la visita a los hombres detenidos, recibimos muchos y amplios testimonios –algunos de ellos grabados en cintas magnetofónicas—acerca de torturas físicas y psicológicas sufridas por la mayoría. En general, ellas consistieron, según lo declarado, en: Aplicación de corriente eléctrica en partes sensibles del cuerpo, especialmente en los órganos genitales, sucesiva o simultáneamente; Quemaduras con cigarrillos en diversas partes del cuerpo; Lesiones causadas al colgarlos de las muñecas o de los tobillos; Simulacro de fusilamiento, disparando por encima de la cabeza del detenido o hacia los costados; Amenaza de vejaciones a sus esposas, hijas o hermanas; Obligarles a presenciar las torturas aplicadas a otros detenidos o a escuchar sus gritos arrancados mediante tortura; Golpes simultáneos con las manos abiertas sobre ambos oídos, para lesionar el tímpano".
Relación de la DINA con la CIA
El Informe Hinchey señala que entre 1974 y 1977, la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) mantuvo «contacto regular pagado»Contreras cuenta sus relaciones con la CIA y con el mundo que lo rodea en Punta Peuco Lilian Olivares La Segunda, 29 de septiembre de 2000 con el entonces director de la DINA. El gobierno de los Estados Unidos aprobó esta relación mercenaria con Contreras ya que «dada su posición como jefe de la principal organización de inteligencia en Chile, era necesario para cumplir la misión de la CIA, a pesar de las preocupaciones de que esta relación pudiera exponer a la CIA a acusaciones de estar colaborando en la represión política interna».
Sin embargo, esta circular, según admitió la propia CIA en el mismo informe, no era más que un «truco de relaciones públicas» de la dictadura militar, que «las fuerzas de seguridad chilenas no respetaban».
En abril de 1975, un comité inter-agencia de Estados Unidos ordenó a la CIA continuar su relación con Contreras, a pesar de llegar a la conclusión de que el jefe de la DINA era «el principal obstáculo a una política de derechos humanos razonable dentro de la Junta».
El embajador de Estados Unidos en Chile, David H. Popper, instó al subdirector de la CIA a recibir a Contreras en Washington (agosto de 1975) «en el interés de mantener buenas relaciones con Pinochet». Mientras que, según señala el informe, «en mayo y junio de 1975, elementos dentro de la CIA recomendaron establecer una relación pagada con Contreras para obtener inteligencia basada en su posición privilegiada y acceso a Pinochet...».
thumb|200px|Países participantes en la Operación Cóndor. La CIA quería de Contreras información sobre la colaboración de los servicios de inteligencia del Cono Sur (Operación Cóndor): «La cooperación informal, el rastreo, y al menos en algunos casos, el asesinato de opositores políticos».