La Institución Libre de Enseñanza o ILE fue una experiencia pedagógica que se desarrolló en España durante más de medio siglo (1876-1939*). Estaba inspirada por la filosofía krausista introducida en la Universidad Central de Madrid por Julián Sanz del Río, y tuvo una importante repercusión en la vida intelectual de la nación española, para la que desempeñó una labor fundamental de renovación.
En 1876, Laureano Figuerola, primer presidente de la Institución, inauguró la Asociación de la Institución Libre de Enseñanza y junto con un grupo de catedráticos (Francisco Giner de los Ríos, Gumersindo de Azcárate, Teodoro Sainz Rueda y Nicolás Salmerón, entre otros) separados de la Universidad Central de Madrid por defender la libertad de cátedra y negarse a ajustar sus enseñanzas a cualquier dogma oficial en materia religiosa, política o moral, tuvieron que proseguir su labor educativa al margen del Estado creando un establecimiento educativo privado laico, la Institución Libre de Enseñanza (ILE), que empezó en primer lugar por la enseñanza universitaria y después se extendió a la educación primaria y secundaria.
Apoyaron y secundaron el proyecto intelectuales como Joaquín Costa, Leopoldo Alas (Clarín), Manuel Bartolome Cossio, Ricardo Rubio, Maria Goyri, Maria Sanchez Arbos, José Ortega y Gasset, Gregorio Marañón, Ramón Menéndez Pidal, Antonio Machado, Joaquín Sorolla, Augusto González de Linares, Claudia Benito, Santiago Ramón y Cajal o Federico Rubio, entre otras personalidades comprometidas con la renovación educativa, cultural y social.
La dictadura franquista la convirtió en su bestia negra en materia de enseñanza. Se mofó de las «pedanterías y barbarismos» de la Institución, y la hizo responsable de haber conseguido «arrancar del corazón de muchos maestros todo sentimiento de piedad cristiana y de amor a la gran patria española, ideales únicos capaces de hacer fecunda la labor docente».
Historia thumb|Anuncio de la Junta Directiva de la ILE para el curso 1889-1890.
Tras la puesta en marcha del modelo político de Cánovas en 1875 mediante el "Decreto Orovio", se suspendió la libertad de cátedra en España «si se atentaba contra los dogmas de fe», para afianzar un principio integrista que hacía de la nación un proyecto sostenido en la voluntad divina, como defendía Cánovas. Su aplicación apartó a muchos intelectuales de la Universidad, originando la creación de la Institución Libre de Enseñanza en 1876.
A partir de 1881 empezaron a enseñar en la ILE profesores formados en ella: Manuel Bartolomé Cossío, que sucedió a Giner al frente de la Institución,Antonio Jiménez-Landi, Manuel Bartolomé Cossío, una vida ejemplar: (1857-1935), Instituto Alicantino de Cultura Juan Gil-Albert, Alicante, 1989. ISBN 84-7784-019-9 Ricardo Rubio, Pedro Blanco Suárez, Ángel do Rego, José Ontañón Arias, Pedro Jiménez-Landi, entre otros muchos que consolidaron el proyecto y aseguraron su futuro (desbaratado por la Guerra Civil en 1936 y aniquilado posteriormente). La Institución se convirtió en el centro de toda una época de la cultura española y encauce para la introducción en España de las más avanzadas teorías pedagógicas y científicas extranjeras.
Así lo testifica la nómina de colaboradores del Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: Bertrand Russell, Henri Bergson, Charles Darwin, John Dewey, Santiago Ramón y Cajal, Miguel de Unamuno, María Montessori, León Tolstói, H. G. Wells, Rabindranath Tagore, Juan Ramón Jiménez, Gabriela Mistral, Benito Pérez Galdós, Emilia Pardo Bazán, Azorín, Eugenio d'Ors o Ramón Pérez de Ayala. Algunos de ellos estuvieron íntimamente vinculadas con la Institución, como Julián Sanz del Río, Antonio Machado Álvarez y sus hijos Antonio Machado y Manuel Machado, Julio Rey Pastor, Constancio Bernaldo de Quirós, Luis Simarro, Nicolás Achúcarro, Francisco Barnés Salinas o la portuguesa Alice Pestana.
thumb|Alumnos de educación primaria de la Institución Libre de Enseñanza; fotografía de 1903 de Christian Franzen.
Asimismo, se pusieron en marcha institutos asociados a la Institución Libre de Enseñanza para la investigación del pasado español, como fue el caso del Centro de Estudios Históricos dirigido por el fundador de la escuela filológica española, Ramón Menéndez Pidal; y se crearon centros de contacto para las élites artísticas y científicas -las vanguardias europeas-como la Residencia de Estudiantes que, creada en 1910, dirigía Alberto Jiménez Fraud; y la Junta para Ampliación de Estudios, organizada por el institucionista José Castillejo y creada en 1907. En realidad, tanto el Centro de Estudios Históricos como la Residencia de Estudiantes fueron promovidas desde la Junta de Ampliación de Estudios.La generación del 27 es, en cierta manera, una emanación de la Institución Libre de Enseñanza, y obra de la ILE fue, sin duda alguna, alcanzar la sintonía cultural y científica con Europa poco antes de que todo este esfuerzo de modernización se viniera abajo con la Guerra Civil Española, tras la cual se confiscaron todos sus bienes y la mayoría de los institucionistas tuvo que marchar al exilio, mientras que los que se quedaron hubieron de enfrentarse a la censura, la persecución solapada o abierta o el ninguneo de su labor, que era considerada antinacional y antihispánica por sus detractores. Fuera de España, los exiliados se dispersaron por Europa e Hispanoamérica, trasladando a diversos países «su labor fecundadora de la vida cultural».(Ver Jiménez-Landi)
Desde 1978 y con la decidida gestión de Manuel Pedregal Fernández, se recuperó parte de los bienes incautados y dispersos. Los fondos de la Institución Libre de Enseñanza son gestionados por la Fundación Francisco Giner de los Ríos, que había sido creada en 1916 para dichos fines.
Influencia de la ILE El influjo de la Institución fue determinante para que los poderes públicos emprendieran una serie de reformas que España necesitaba en los terrenos jurídico, educativo y social. Se crearon organismos, como el Museo Pedagógico Nacional y la Junta para Ampliación de Estudios, organizada por su secretario, José Castillejo, cuyo cometido era enviar estudiantes becados a estudiar al extranjero sin contemplar afiliación ideológica alguna.
De ella dependían los ya citados Centro de Estudios Históricos, el Instituto Nacional de Ciencias Físico-Naturales y la Residencia de Estudiantes dirigida por Alberto Jiménez Fraud, establecida en la calle Pinar de Madrid, auténtico vivero de escritores y artistas y lugar donde Albert Einstein dio una de las conferencias que ofreció en su viaje a España en 1923. Los intentos de renovación pedagógica cristalizaron desde 1907 hasta 1936 en iniciativas pioneras, como el Instituto Escuela, las colonias escolares de vacaciones, la Universidad Internacional de Verano de Santander o las llamadas Misiones pedagógicas, que actuaron bajo el amparo de la Segunda República con el fin de divulgar la educación y cultura entre los pueblos de la España profunda.
Tras la muerte en 1915 de su principal inspirador, Francisco Giner de los Ríos, se creó la fundación que lleva su nombre el 14 de junio de 1916 con el encargo de velar por el patrimonio de la Institución Libre de Enseñanza y proseguir su tarea educadora. Dicha fundación publicó las Obras completas de Giner, entre 1916 y 1936.
Promociones de la Institución Libre de Enseñanza Primera promoción: Son fundamentalmente los hombres congregados de un modo u otro en torno a Giner de los Ríos después de su vuelta a la Universidad en 1881, tras la expulsión de 1875, entre ellos: Manuel Bartolomé Cossío, Joaquín Costa, Leopoldo Alas (Clarín), Alfredo Calderón, Eduardo Soler, Jacinto Messia, Adolfo Posada, Pedro Dorado Montero, Aniceto Sela, Rafael Altamira, etc.
Segunda promoción: Giner los denominaba sus «hijos»: Julián Besteiro, Pedro Corominas, José Manuel Pedregal, Martín Navarro Flores, Constancio Bernaldo de Quirós, Manuel y Antonio Machado, Domingo Barnés, José Castillejo, Gonzalo Jiménez de la Espada, Luis de Zulueta, Fernando de los Ríos, etc.
Tercera promoción: Nacidos aproximadamente entre 1880 y 1890, son reconocidos como los «nietos» de Giner; suelen mencionarse entre los más destacados a José Pijoán, Juan Ramón Jiménez, Francisco Ribera Pastor, José Ortega y Gasset, Américo Castro, Gregorio Marañón, Manuel García Morente, Lorenzo Luzuriaga, Pablo de Azcárate, Alberto Jiménez Fraud, Luis Álvarez Santullano, etc.
Las mujeres de la Institución Libre de Enseñanza
Las institucionistas conforman un colectivo –a menudo silenciado incluso en el ámbito general de la Institución–, con menos protagonismo pero pareja voluntad y valoración de su trabajo. El paso del tiempo ha permitido que se resalten los nombres de mujeres implicadas en los proyectos de la ILE como Amparo Cebrián, Carmen García del Diestro, Laura García Hoppe, Gloria Giner de los Ríos García, María Goyri, Matilde Huici, María de Maeztu, Jimena Menéndez-Pidal, María Moliner, María Luisa Navarro Margati, Alice Pestana, Laura de los Ríos Giner, Concepción Saiz Otero, María Sánchez Arbós, María Zambrano, y Carmen de Zulueta, entre muchas otras.Enriqueta Agut Armer, Teresa Andrés Zamora, Ángeles Gasset, Elisa López Velasco, Maruja Mallo, Carmen Muñoz Manzano...
No obstante, esta lista muestra que una de las innovaciones sociales más importantes de la ILE fue su propuesta a favor de la integración de la mujer en el cuerpo general de la sociedad,Vázquez Ramil, Raquel: Mujeres y educación en la España contemporánea. La Institución Libre de Enseñanza y la Residencia de Señoritas de Madrid, 2012 Akal; ISBN 978-84-460-2920-5 en igualdad de acceso a la formación cultural y a la realización profesional.Partiendo los ideales krausistas para la creación de una enseñanza pública, gratuita, obligatoria y laica en todos los niveles primarios que garantizase el acceso a la educación al sexo femenino, la Institución Libre de Enseñanza organizó dos congresos pedagógicos en Madrid en 1882 y 1892; en este último tuvieron destacada participación Concepción Arenal y Emilia Pardo Bazán.El sueño krausista y la Institución Libre de Enseñanza
También se creó la Asociación para la Enseñanza de la Mujer, cuya presidencia en su Junta Directiva ocuparon Manuel Ruíz de Quevedo (desde 1874 hasta su muerte en abril de 1898), Gumersindo de Azcárate (hasta su fallecimiento en diciembre de 1917) y José Manuel Pedregal. Otro hombre de la Institución, Aniceto Sela, promovió la Institución para la Enseñanza de la Mujer de Valencia, y varios fundadores se implicaron en diversos proyectos relacionados con la promoción social de la mujer, entre ellos Juan Facundo Ríaño, Rafael Torres Campos y el propio Francisco Giner de los Ríos que impartió Psicología en la Escuela de Institutrices.
Sedes thumb|Fachada sur de la casa de Giner y Cossío, en el n.º 8 del antiguo paseo del Obelisco de Madrid. thumb|Pabellón Macpherson de la I.L.E. (Joaquín Kramer, 1909), rehabilitado en 2014.
Inicialmente se intentó instalar la sede de la Institución en el solar del paseo de la Castellana que hoy ocupa la Escuela Superior del Ejército, y se abandonó la idea por los fundadores. Después alquilaron un piso en el número 9 de la calle de Esparteros (actual número 11), pasando posteriormente a la calle de las Infantas, 42, y de forma definitiva, el 3 de septiembre de 1884, al número 8 del paseo del Obelisco, que desde 1914 pasó a llamarse paseo del General Martínez Campos, donde ocupa los números 14 y 16 actualmente.