El Monasterio de Santo Domingo de Silos, llamado Monasterio de San Sebastián de Silos con anterioridad al santo, es una abadía benedictina situada en el municipio de Santo Domingo de Silos (provincia de Burgos, Castilla y León, España). Se ubica en la parte oriental del pequeño valle de Tabladillo, denominado así en el primer documento del Archivo de Silos, del año 954. Está comunicado por tres carreteras secundarias que desembocan, por Aranda de Duero y por Lerma, en la nacional A-1, y por Hacinas, en la N-234. Su claustro es una de las obras maestras del románico español.

En 1931 fue declarado Monumento histórico-artístico, perteneciente al Tesoro Artístico Nacional, por lo que es bien de interés cultural con categoría de monumento.

Historia miniatura| izquierda| 160px| Escudo de la abadía Es un documento del año 954, que se conserva en el archivo monástico, el que desvela por primera vez el Monasterio de San Sebastián de Silos. Según una leyenda del , el monasterio se remonta a la época visigótica ().

En el , llamado aún San Sebastián de Silos, y en especial durante el periodo en que el conde Fernán González gobierna en Castilla (930-970), parece surgir la comunidad monástica alcanzando una pujante actividad que decae bajo las razias de Almanzor. Desaparecido este en 1002 y recobrada la serenidad, el monasterio se encuentra arruinado, maltrecho y en decadencia.

En 1041, el monje Domingo, natural de la localidad riojana de Cañas y prior del monasterio de San Millán de la Cogolla, se refugia en Castilla huyendo del rey de Navarra. El monarca Fernando I de León lo recibe y le confía la misión de restablecer el antiguo esplendor y dar nuevo auge al monasterio de San Sebastián de Silos. Domingo es nombrado abad y, bajo su decidido impulso, se erigen la iglesia románica, magnífico templo de tres naves y cinco ábsides, consagrado en 1088 por el abad Fortunio, el claustro, que aún perdura, y el resto de las dependencias monacales. El abad muere el 20 de diciembre de 1073, es canonizado en 1076 y, por la fama de sus milagros, su tumba se convierte en lugar de peregrinación. El monasterio toma su patrocinio y pasa a denominarse Santo Domingo de Silos.

thumb| Planta del primitivo monasterio, tal como sería en el Hacia 1170, la dama de origen noble Juana de Aza, que estaba encinta, peregrina a Silos en busca de dirección espiritual. Su hijo, Domingo de Guzmán será bautizado así en honor del santo patrono de la abadía.

En el se deja sentir la necesidad de ampliar las instalaciones, principalmente la iglesia. Se encomienda al arquitecto Ventura Rodríguez llevar a cabo las debidas reformas. Se derriba el templo románico para sustituirlo por otro de planta de cruz griega inscrita en un cuadrado (planta claramente barroca), que es el que hoy existe. Del templo primitivo quedan como vestigio el ala sur del transepto y la Puerta de las Vírgenes que se abre al claustro. La falta de recursos económicos hizo que el propio claustro no tuviera el mismo final que la iglesia.

La zona habitacional de los monjes sufrió un pavoroso incendio en 1970 y se redujo a cenizas. Durante 1971 y 1972 se acometió la restauración de la zona devastada por el fuego, dejando el monasterio prácticamente tal y como podemos verlo en la actualidad.

miniaturadeimagen|Monasterio de Santo Domingo de Silos en un dibujo de Mariano Pedrero (1892) El 17 de noviembre de 1835, obedeciendo el decreto de exclaustración del gobierno de Juan Álvarez Mendizábal, la comunidad se dispersa y se interrumpe la vida monástica benedictina de Silos durante cuarenta y cinco años. Será el 18 de diciembre de 1880 cuando un grupo de monjes benedictinos de la abadía francesa de San Martín de Ligugé, ante la imposibilidad de seguir en su monasterio por las leyes francesas, abandonan su abadía y llegan a Silos. Estos monjes, dirigidos por Ildefonso Guepin, monje de Solesmes, restaurarán la vida monástica en Silos y lo salvarán de la ruina total.

Desde el hasta la actualidad, la comunidad de Silos ha tenido y tiene una gran vitalidad: con su testimonio, con celebraciones litúrgicas, con sus aportaciones a la cultura y con su irradiación, fundando varias casas nuevas en España, como Nuestra Señora de Estíbaliz en Álava o San Salvador de Leyre en Navarra, incluso en Hispanoamérica: México y Argentina.

Por tanto, el monasterio es un testimonio vivo de la rica historia y cultura de la región y sigue siendo un lugar de gran importancia espiritual y artística en la actualidad.

Claustro miniatura| Claustro de Silos. thumb| Galería norte del claustro El claustro era el lugar de evocación y encuentro. Su construcción se inició poco después de 1080. Tiene forma de cuadrado regular, las dos pandas tanto la este como la norte tienen catorce arcos por lado. Este número, que es duplo de siete, hace referencia a la perfección y a lo sagrado. El objetivo del espacio monástico de la Edad Media era crear un sitio de santidad frente al mundo exterior donde se encontraba el mal. Es por ello que el claustro se denominaba “paradiso” en algunos monasterios.

El claustro de Silos es de doble planta, siendo la inferior la más antigua y la de mayor mérito. Forma un cuadrilátero de lados ligeramente desiguales, de los que el menor mide 30m y el mayor 33,12m. Los lados norte y sur constan de 16 arcos, mientras que los lados este y oeste de solo 14. Como las parejas de lados opuestos no son de igual longitud a pesar de tener el mismo número de arcos, las luces de estos tampoco son idénticas, variando entre 1,00 y 1,15m. Los arcos son de medio punto y descansan sobre capiteles que, a su vez, lo hacen sobre columnas de doble fuste monolítico de 1,15m de longitud; solo los soportes centrales de cada galería están formados por fustes quíntuples, salvo uno de ellos, el del lado norte, que es cuádruple y torsado. Toda la arquería va montada sobre un podio corrido con una abertura para acceder al jardín interior.

El claustro inferior debió levantarse entre la segunda mitad del y primera del , mientras que el claustro superior se construyó en los últimos años de ese mismo siglo. En el inferior se perciben claramente dos fases de ejecución: durante la primera, que corresponde a las últimas décadas del , se llevaron a cabo las galerías norte y este; la segunda se desarrolló en el siguiente siglo y en ella se ejecutaron las galerías sur y oeste. Cada fase refleja una forma de hacer y un estilo diferentes, atribuibles a dos maestros distintos que emplearon sus propios talleres. Como rasgos diferenciadores, los fustes de las columnas de la primera etapa están más separados y presentan mayor éntasis, y las tallas son de poco relieve y escaso movimiento. Las figuras del segundo taller son más realistas y poseen mayor volumen.

El ciprés miniatura| Vista aérea del claustro con su conocido ciprés. Dentro del patio del claustro, en el ángulo suroeste, se alza un imponente y frondoso ciprés, que se ha convertido en el icono del monasterio. Tiene más de 130 años y supera los 30 metros de altura. En él habitan multitud de pájaros que se dejan oír al atardecer rompiendo el silencio propio del claustro. Se le considera símbolo de eternidad y trascendencia.

Los capiteles En el claustro de Santo Domingo de Silos las imágenes de capiteles y machones acentuaban la relación entre el cielo y la tierra. Paseando por el claustro el cenobita podía encontrar un paraíso ya que los capiteles tienen figuras de animales reales o imaginarios y elementos vegetales. En los machones angulares se encuentran escenas de la muerte, la glorificación y la resurrección de Cristo.

En el plano artístico lo más destacable es la colección de los 64 capiteles de que consta el claustro bajo y los relieves que ornamentan las caras interiores de las cuatro pilastras que forman los ángulos de la galería. Al primer maestro serían asignables seis de los relieves con las siguientes escenas: Ángulo sudeste: La ascensión y Pentecostés. Ángulo noreste: El sepulcro y El descendimiento. Ángulo noroeste: Los discípulos de Emaús y La duda de Santo Tomás.

El segundo maestro sería el autor de los dos relieves restantes, en el ángulo sudoeste:

Este segundo maestro que realizó los últimos machones posiblemente procediese de Galicia, ya que la Coronación y Anunciación de María están tratados al modo de Santiago de Compostela, con mucha abundancia de plegados y con los cabellos acaracolados (similar al profeta Daniel que aparece en las Jambas de Santiago de Compostela). El árbol de Jessé es muy importante desde el punto de vista iconográfico, por estar relacionado con la vidriera del mismo nombre de San Denis, y por tratarse de un tema utilizado para decorar el parteluz de Santiago de Compostela.

Los capiteles, y en especial los del segundo artista, son obras maestras de la iconografía románica y es lo que más se admira y llama la atención de todo el claustro. Sus temas son muy variados: desde los que representan escenas bíblicas o evangélicas, hasta los figurativos de animales quiméricos, grifos, leones, arpías, centauros, aves fabulosas y toda clase de elementos vegetales.

Otros elementos del claustro Son de destacar también la Puerta de las Vírgenes, que comunica el claustro con la iglesia y que constituye un vestigio del primitivo templo románico, y la fachada de la desaparecida sala capitular que se abría a la galería oriental, así como el artesonado mudéjar ricamente decorado con cerca de 700 figuras y escenas de la Castilla de los siglos y .

En la galería norte del claustro se halla el cenotafio de santo Domingo de Silos, quien murió en el año 1073 y fue enterrado en ese lugar donde se encuentra una tumba antropomórfica. Tres años después, sus restos fueron trasladados a la iglesia y en el se cubrió, dejando a la vista la sepultura, con una laude sepulcral apoyada en tres leones con la efigie pontifical del santo.

Otras dependencias La iglesia thumb| 200px| Interior de la iglesia Fue la propia comunidad benedictina quien contrató los servicios de Ventura Rodríguez, que fue el arquitecto principal durante el reinado de Fernando VII. En 1751 se demolió la antigua iglesia y ese mismo año comenzó la construcción de la nueva. Los planos originales aun se conservan en el archivo, en los cuales constan una cúpula y un cimborrio que finalmente fueron suprimidos del proyecto por problemas económicos, también fue finalmente suprimida una de las torres, la del lado norte y el templo se inauguró el 8 de septiembre de 1792.

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