Aleksandr Grigórievich Lukashenko (, , Aliaksandr Ryhoravič Łukašenka; Kopys, Raión de Orsha, Vítebsk; 31 de agosto de 1954) o Alexandr Lukashenko es un político bielorruso que ha sido el primer y único presidente de Bielorrusia desde la creación del cargo en 1994, lo que lo convierte en el actual líder europeo con más años de servicio.

En su juventud se licenció en historia, cumplió el servicio militar en las tropas de frontera soviéticas y trabajó como director de una granja colectiva. Después de una década como miembro del Partido Comunista de Bielorrusia, obtuvo el acta de diputado en 1990 y formó parte de una corriente que buscaba mantener la Unión Soviética bajo un sistema democrático. En 1991, fue el único miembro del Sóviet Supremo bielorruso que votó en contra de la disolución de la URSS. Durante los primeros años de independencia, se ganó fama de luchador contra la corrupción en una época marcada por la crisis y la desafección hacia la clase política. En diciembre de 1993, fue elegido presidente del Comité Anticorrupción y desde ese cargo forzó la dimisión de Stanislav Shushkévich, quien perdió una moción de confianza en el parlamento.

Ganó las elecciones presidenciales de 1994 como candidato independiente, con un programa electoral en el que prometía medidas económicas de corte socialista y una mayor integración con Rusia, concretado en acuerdos como el Estado de la Unión de Rusia y Bielorrusia (1997) y la Comunidad Económica Eurasiática (2000). Desde entonces ha sido reelegido en seis ocasiones con porcentajes superiores al 70 % de los votos, resultados controvertidos al ser considerados fraude electoral por parte de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa (OSCE). Dentro de su país mantiene una alta popularidad gracias al mantenimiento de ayudas sociales y el desarrollo económico, sin embargo las elecciones presidenciales de 2020 constataron que el descontento iba en aumento —según algunos analistas a causa de la gestión de la COVID-19 sumado al descontento por los bajos salarios y la falta de libertades — y por primera vez tuvo que hacer frente a una oposición organizada liderada por Svetlana Tijanóvskaya que cuestiona su mantenimiento en el poder.

Su mandato es materia de controversia: mientras que para sus seguidores logró crecimiento bajo un socialismo de mercado que evitó los efectos negativos de la «terapia de choque» instaurada en la Rusia de Borís Yeltsin, sus detractores lamentan que haya ejercido un mandato autoritario y le acusan de violación de los derechos humanos, persecución a opositores y de ser «el último dictador de Europa».

En la comunidad internacional, ha utilizado la posición estratégica de Bielorrusia (entre Europa Occidental y Rusia) para la obtención de acuerdos comerciales, en especial de materias primas y energía con Rusia. Las relaciones con Estados Unidos y la Unión Europea son muy complicadas, los gobiernos de estos países no reconocen sus resultados electorales e incluso le han impuesto sanciones.COUNCIL IMPLEMENTING REGULATION (EU) 2020/1648 of 6 November 2020 implementing Article 8a(1) of Regulation (EC) No 765/2006 concerning restrictive measures in respect of Belarus Los principales aliados de Lukashenko son la Comunidad de Estados Independientes, la República Popular de China, los países de la ALBA-TCP y países de Oriente Medio como Irán e Irak. A mediados de 2019 se produjo un acercamiento con Estados Unidos que culminó en 2020 cuando Lukashenko se reunió con el secretario de Estado Mike Pompeo, negoció el regreso del embajador de Estados Unidos a Minsk tras doce años de ausencia y la compra de crudo.

Por su apoyo a Moscú en la Invasión rusa de Ucrania ha sido sancionado por Estados Unidos, la Unión Europea, Japón, Australia, Nueva Zelanda, Ucrania y Reino Unido.

Primeros años

Lukashenko nació el 31 de agosto de 1954 en Kopys, una villa de la provincia de Vítebsk, RSS de Bielorrusia (en aquella época, parte de la Unión Soviética). Su abuelo paterno, al que debe el apellido, era de origen ucraniano. Tuvo una infancia muy modesta al ser criado solo por su madre. En 1975 obtuvo la licenciatura en Historia por el Instituto Pedagógico de Maguilov, y diez años después se graduó en la Academia Bielorrusa de Agricultura.

Carrera militar y política temprana Sirvió dos periodos como comisario político en el Ejército Soviético: primero fue guardia de las tropas de frontera en Brest desde 1975 hasta 1977, y cuando terminó su servicio se convirtió en el líder de la organización juvenil comunista (Komsomol) de Maguilov hasta 1978. Un año después se afilió en el Partido Comunista de la URSS. Regresó a las fuerzas armadas para ser oficial de infantería entre 1980 y 1982. Durante ese periodo se había proclamado campeón bielorruso de sambo, un sistema de defensa personal.

En 1982, asumió la vicepresidencia de un koljós (granja estatal) en Gorodéts durante tres años, hasta ascender al máximo cargo. Luego dirigió una planta de materiales de construcción en Shklov.

Lukashenko logró en 1990 un acta de diputado en el Sóviet Supremo de la RSS de Bielorrusia. En ese tiempo formó una facción dentro del Partido Comunista de Bielorrusia (PCB), llamada «Comunistas por la democracia», que abogaba por mantener la URSS bajo preceptos democráticos. En diciembre de 1991, fue el único parlamentario bielorruso que votó en contra de la ratificación del Tratado de Belavezha, por el que se confirmó la disolución de la Unión Soviética y el establecimiento de la Comunidad de Estados Independientes.

En los primeros años de la Bielorrusia independiente, una época marcada por la desafección hacia la política, Lukashenko ganó fama como figura pública contra la corrupción. Si bien mantuvo su relación con el comunismo, perdió el favor de muchos de los integrantes del viejo PCB por sus ataques a los privilegios de la nomenklatura. En 1993, fue elegido presidente del Comité Anticorrupción del parlamento de Bielorrusia. Desde ese cargo acusó a más de setenta dirigentes, incluyendo al presidente Stanislav Shushkévich y al primer ministro Viacheslav Kébich, de corrupción generalizada y enriquecimiento personal. Al final Shushkévich tuvo que dimitir en enero de 1994, tras perder una moción de confianza.

El proceso derivó en la redacción de la nueva Constitución de Bielorrusia y la celebración de las primeras elecciones presidenciales democráticas, que tuvieron lugar en julio de 1994.

Presidencia de Bielorrusia Primer mandato (1994-2001)

left|thumb|Sello bielorruso de 1996 con la efigie de Lukashenko. Lukashenko se presentó a las elecciones presidenciales como miembro independiente de una plataforma popular, de marcado carácter populista. Entre sus promesas se encontraban acabar con la corrupción, «derrotar a la mafia» y favorecer una mayor integración con Rusia. Su candidatura se enfrentaba a otras cinco opciones, siendo a priori favoritas las de los exmandatarios Kébich y Shushkévich. En total hubo dos rondas: el 24 de junio y 10 de julio de 1994. En la primera Lukashenko obtuvo el 45% de los votos, mientras que en la segunda vuelta sacó más del 80% del apoyo popular frente a Kébich.

Los resultados sorprendieron dentro de Bielorrusia y en la comunidad internacional, dada la juventud de Lukashenko (treinta y nueve años) y su falta de experiencia. Pero el electorado se decantó por un cambio de rumbo, ya que Bielorrusia atravesaba entonces una grave crisis económica. Cuando llegó al poder la inflación se había disparado un 40%, el desempleo era muy alto y, en términos generales, el nivel de vida había empeorado de forma notable. Por otra parte, las pocas reformas capitalistas implementadas no habían surtido efecto.

El mandatario intentó estabilizar la economía a través de la recuperación de medidas propias del modelo socialista. Entre ellas, dobló el salario mínimo, reintrodujo el control de precios de varios servicios y nacionalizó los bancos que habían sido privatizados. Se pretendía así evitar los efectos negativos que tuvo la «terapia de choque» hacia el capitalismo en otras naciones de la antigua URSS. Sin embargo, la economía permaneció estancada porque no se recuperó la producción. A nivel interno, destituyó a algunos miembros del gabinete bajo acusaciones de corrupción, entre ellos el ministro de Defensa y el jefe de las Fuerzas Armadas. La oposición creció a tal punto que se produjeron enfrentamientos continuos entre la presidencia y el parlamento, formado en su mayoría por la vieja guardia del Partido Comunista.

Reformas constitucionales El 14 de mayo de 1995, se llevó a cabo un referéndum en el que se decidieron cuatro cuestiones: el cambio de los símbolos nacionales (los propuestos eran muy similares a los de la Bielorrusia Soviética), la mayor integración con Rusia, otorgar al idioma ruso el mismo estatus que al bielorruso y reforzar la presidencia con poderes plenos, incluido el de disolver el parlamento. El soviet solo aprobó que se votase el acuerdo con Rusia, rechazando los demás. La negativa a cambiar las preguntas provocó un fuerte enfrentamiento con el resto de diputados, en especial del nacionalista Frente Popular. Al final la consulta tuvo lugar y los cuatro puntos fueron aprobados por el 75% del electorado, con una participación del 64,8%.

En ese tiempo, las relaciones entre Bielorrusia y la comunidad internacional se habían deteriorado. En 1996, el gobierno amenazó a la OTAN con no desmantelar los misiles de la época soviética. Y el Fondo Monetario Internacional anunció que dejaría de aportar ayudas económicas, en vista de que no se estaban tomando medidas reformistas. Lukashenko declaró que las recomendaciones del FMI «son apropiadas para una economía capitalista, pero no para nuestro país».

En el verano de 1996, 70 de los 110 diputados de la Duma bielorrusa presentaron una moción de censura para derrocar a Lukashenko con cargos por «violación de la Constitución». En respuesta, el presidente organizó un referéndum de reforma constitucional en noviembre de 1996 que consolidaba su poder. Ganó la consulta con un 70,5% de apoyo popular. Además de reforzarse la figura del presidente, con una reelección automática por cinco años hasta 2001, se reemplazaba el antiguo parlamento por un sistema bicameral (Asamblea Nacional) con Cámara de Representantes y un Consejo de la República (Senado) por provincias. El gobierno se valió de sus opciones para garantizar la aprobación, incluyendo presiones a medios de comunicación. La reforma salió adelante a pesar de que tanto el expresidente del parlamento bielorruso como el bloque occidental calificaron el resultado de farsa. Lukashenko sí fue felicitado por Rusia y China, sus principales aliados.

Acercamiento a Rusia thumb|Lukashenko firma, junto al presidente ruso Borís Yeltsin, el tratado de estabilidad con Rusia (1997). El acuerdo internacional más importante fue la aprobación en 1997 del Estado de la Unión, entidad supranacional entre Rusia y Bielorrusia. El acuerdo era esencial para el ejecutivo de Lukashenko: su país es completamente dependiente del gas y la electricidad rusas, pero muchos de los negocios no podían pagar las importaciones de energía por la fragilidad del rublo bielorruso. Originalmente constituido como mancomunidad el 2 de abril de 1996, la actual confederación fue aprobada en su primer aniversario. Pese a que las relaciones entre ambos estados han experimentado altibajos, se ha mantenido en el tiempo.