Bruxismo El bruxismo es una actividad parafuncional caracterizada por el apretamiento o rechinamiento involuntario de los dientes, que puede ocurrir durante el estado de vigilia (bruxismo diurno) o durante el sueño (bruxismo nocturno). Se trata de una actividad repetitiva de los músculos masticatorios que implica movimientos rítmicos o sostenidos sin la presencia de alimento y que puede provocar alteraciones en el sistema estomatognático.
Desde el punto de vista clínico, el bruxismo no se considera únicamente un hábito, sino una condición multifactorial asociada a factores neurológicos, psicológicos y fisiológicos. En el caso del bruxismo del sueño, se define como una actividad muscular masticatoria rítmica (fásica) o sostenida (tónica) durante el sueño, que puede presentarse en individuos sanos y no siempre se clasifica como un trastorno en sí mismo, aunque puede producir consecuencias clínicas significativas.
Epidemiología thumb|Caso avanzado de bruxismo
El bruxismo, una actividad repetitiva de los músculos mandibulares que puede ocurrir durante el sueño o la vigilia, presenta una prevalencia global estimada del 22,2 %. La prevalencia total es mayor en América del Norte (29 %), seguida de América del Sur (25 %), Europa (22 %) y Asia (19 %). A nivel mundial, el bruxismo del sueño afecta al 21 % de la población y el bruxismo en vigilia al 23 %, lo que indica que aproximadamente una de cada cuatro personas puede experimentar esta última forma. Las mujeres presentan una mayor prevalencia que los hombres, con tasas del 12 % para el bruxismo del sueño y del 17 % para el bruxismo en vigilia, frente al 9 % y 8 %, respectivamente, en los hombres. La edad parece influir significativamente en el bruxismo del sueño entre las mujeres, siendo más frecuente en adultas (15 %) que en menores (9 %), mientras que esta diferencia no se observa de forma relevante en los hombres. Regionalmente, la mayor prevalencia de bruxismo del sueño se registra en América del Norte (31 %), mientras que el bruxismo en vigilia alcanza sus valores más altos en América del Sur (30 %). Los datos también muestran variaciones según la edad y la región geográfica, especialmente en el caso del bruxismo del sueño. Un estudio basado en polisomnografía estimó una prevalencia del 43 % para el bruxismo del sueño; sin embargo, debido al reducido tamaño de la muestra, estos resultados deben interpretarse con cautela y requieren confirmación mediante futuras investigaciones.
La coexistencia global del bruxismo y los trastornos de la articulación temporomandibular (DCM) se estimó en un 17 %, observándose diferencias significativas entre los continentes. La prevalencia media de los DCM entre los pacientes con bruxismo fue del 63,5 %.
Etiología El origen del bruxismo puede ser de origen local. Es decir, de dentro de la boca (intrabucal). Los desencadenantes de este hábito suelen estar relacionados con un estado de ansiedad.Cairo Valcárcel, Eduardo (2010): «¿Rechina usted los dientes mientras duerme?», artículo en español en la Revista Cubana de Psicología, vol. 13, n.º 1, págs. 59-74; 1996. Consultado el 6 de enero de 2010. ISSN 0257-4322. Adicionalmente se han estudiado factores genéticos y asociaciones con otras enfermedades como las alergias.
También se ha relacionado el bruxismo nocturno a trastornos o enfermedades como el reflujo gastroesofágico o la apnea del sueño. En ambos casos, se cree que el bruxismo es una consecuencia de dichas situaciones.https://clinicaeverest.cl/bruxismo-la-verdad-detras-del-mito-y-como-abordarlo/?srsltid=AfmBOopuGgzxMdba2kolULXgan3Ra8GgSYpuSWJMYpsqBGwo2t6JUWcA Por ejemplo, en el caso de la apnea, el bruxismo sería un mecanismo de defensa del cuerpo para reactivar la respiración. En el caso del reflujo, sería una forma para estimular la secreción de saliva y neutralizar el ácido.
Contrariamente a la extendida creencia, el bruxismo no es causado por parásitos intestinales.
Dado que la negación del paciente ante un estado de estrés es muy característica y el cuadro clínico puede ser asintomático, el odontólogo debe ser muy diligente para identificar el estado de ansiedad presente y para determinar el tratamiento a implementar.
Las hipótesis en cuanto a la fisiopatología sugieren un papel coadyuvante de las alteraciones dentarias, por ejemplo la maloclusión, y de mecanismos nerviosos centrales además de problemas musculares. Los factores psicológicos también pueden desempeñar un papel en el sentido de que las tensiones exacerban este trastorno.
Clasificación El bruxismo se clasifica según el momento de presentación, su intensidad y la manera de mover los dientes.
Según la manera de rechinar los dientes El bruxismo céntrico (apretamiento) daña el cuello de los dientes provocando generalmente abracciones cervicales, y los premolares son las piezas más comúnmente dañadas por la inclinación de sus coronas en relación con el eje de sus raíces. Además de acompañarse de cefaleas tipo tensional. El bruxismo excéntrico (frotamiento) daña el borde incisal y oclusal de los dientes, generando atriciones en distinto grado. Los movimientos excursivos de la mandíbula siguen un patrón definido que se relaciona con el desgaste en las piezas (al momento de deslizar los dientes, los desgastes son coincidentes); afecta mayormente a incisivos.
Ambos tipos de bruxismo pueden ser simultáneos en un mismo paciente y los signos en las piezas dentales pueden estar o no presentes según la intensidad y duración de los episodios. Además, suelen confundirse con otras lesiones no cariosas provocadas, por ejemplo, por un cepillado traumático.
Según el momento de su presentación El bruxismo del sueño (antes llamado bruxismo nocturno) ocurre durante el sueño. Generalmente, el paciente bruxómano onírico no es consciente del problema, y los datos de esta parasomnia proceden de los compañeros de cama o habitación alarmados por el ruido de los dientes, y también de los dentistas que observan la destrucción del esmalte y de la dentina.Frugone Zambra, R.; y Rodríguez, C.: «Bruxismo», artículo en español en la revista Avances en Odontoestomatología, vol. 19, n.º 3, págs. 123-130; 2003. Consultado el 6 de enero de 2010. ISSN 0213-1285. Aparece en las etapas 2 y 3 del sueño sin movimientos oculares rápidos (sueño NMOR o sueño NREM). En un ciclo de sueño de 8 horas, los episodios bruxómanos bordean los 17 y 38 minutos en promedio por noche. El bruxismo de vigilia (antes, bruxismo diurno) ocurre durante la vigilia, generalmente de manera inconsciente, asociado a periodos de estrés, de cualquier etiología, incluyendo el estrés laboral.
Según el grado de afectación Grado I (hábito incipiente): La presentación no es agresiva, su reproducción es por un corto periodo de tiempo y a veces de manera ocasional y, aunque puede ser inconsciente para el paciente, es reversible, ya que aparece y se desvanece por sí solo; puede desaparecer cuando el sujeto lo hace consciente, puede estar condicionado a factores locales dentro de la boca que, al ser detectados y eliminados con prontitud, permiten su prevención y eliminación. La ansiedad puede estar ausente en el paciente.
Grado II (hábito establecido): En este grado, la ansiedad ya se encuentra presente, la reproducción está condicionada a los factores facilitadores, la presentación es inconsciente para el paciente y desaparece cuando el sujeto lo vuelve consciente. En esta etapa pueden encontrarse presentes lesiones en las estructuras dentofaciales, por lo que se requiere de un tratamiento integral para asegurar su eliminación. El hábito grado II puede ser reversible, y si no es tratado puede desarrollarse un hábito grado III.
Grado III (hábito poderoso): La reproducción es constante incluso en el entorno familiar y social por incorporación del paciente. La presentación se encuentra fortalecida y bien establecida, es excesiva e irresistible para el sujeto que la padece aun siendo consciente. Las lesiones en las estructuras dentofaciales son de considerable magnitud y en algunos casos las lesiones son permanentes. El hábito poderoso es de difícil manejo y los resultados del tratamiento son insatisfactorios, por lo que se requiere de mayor atención y dedicación en el desarrollo de técnicas por parte del dentista que las implementa.
Diagnóstico El bruxismo es un movimiento parafuncional. Es un contacto dentario distinto de los de la masticación y deglución. Cuando el diagnóstico se establece durante un examen dental y si en estos enfermos las lesiones suelen ser mínimas o imperceptibles, no está indicado ningún tratamiento local sino más bien se establece la atención a los trastornos de ansiedad. Si bien existen signos claros como cefaleas matutinas, abfracciones y atriciones dentales, e incluso relato de terceros, el estándar para el diagnóstico de bruxismo sigue siendo la polisomnografía.
El bruxismo es inconsciente hasta que se hace del conocimiento del paciente. La primera persona que lo detecta suele ser el dentista, al observar el desgaste exagerado de los dientes (facetas) en áreas funcionales y un desgaste moderado en áreas no funcionales, un ensanchamiento de las zonas oclusales y una reducción de la dimensión vertical de la cara, y en ocasiones son los familiares quienes ponen en alerta al paciente, pues de silencioso se vuelve sonoro y molesto.
Al principio el paciente «juega» con el contacto dentario sin fuerza ni contracción; sin embargo, bajo un estado de tensión emocional, se produce una mayor presión, sobrepasando el umbral de los receptores periodontales a un nivel de presión del que el paciente ya no es consciente y los músculos ya no se relajan. Es difícil obtener un diagnóstico sin el interrogatorio testimonial si el paciente desconoce el problema, por lo que se pide ayuda de los familiares para verificar la situación: se les pide que durante el sueño profundo del paciente intenten abrir la boca tomándolo con los dedos índice y pulgar por la barbilla, intentando separar los dientes: en estado de reposo se abrirá la boca satisfactoriamente, en el caso contrario, un estado de tensión, se tornará difícil separar los mismos.
Manifestaciones clínicas El diagnóstico se basa mediante la identificación de signos que afectan los dientes, la musculatura y la articulación temporomandibular (ATM).
Signos dentales: Desgaste del esmalte (atrición), dientes aplanados, fracturas de restauraciones y sensibilidad dental al frío o al dulce. Signos musculares y faciales: Hipertrofia de los músculos maseteros, lo que genera una apariencia facial angular o ensanchada. El paciente suele referir un "cansancio o tensión de los músculos de la mandíbula o una mandíbula bloqueada" Signos articulares (ATM): Ruidos como chasquidos o crepitaciones al abrir la boca y dolor que puede irradiarse hacia el oído (otalgia) o las sienes.
Tratamiento thumb|Una férula dental protectora puede ayudar a reducir el rechinamiento de los dientes.
El tratamiento está relacionado con el riesgo de lesión dentaria y su posible afección muscular. En los casos más graves, es necesaria la colocación de una protección dental de resina o plástico, conocida como férula de descarga, para impedir la lesión permanente y afección de los dientes. Además la férula de descarga, desde sus primeros días de su uso, elimina el dolor de mandíbula, de cabeza o de oídos, así como otras molestias que puedan haber aparecido debidas al desgaste de la musculatura de la mandíbula e incluso sin el uso de la férula se pueden llegar a tener mareos debido a la gran presión ejercida sobre la mandíbula.
Férulas oclusales
thumb|Férula de descarga colocada en la boca del paciente