Alonso Fernández de Lugo (Sanlúcar de Barrameda, c. 1455-San Cristóbal de La Laguna, 20 de mayo de 1525) fue un hidalgo y conquistador castellano responsable de la incorporación de las islas de La Palma y Tenerife a la Corona de Castilla a finales del .

Participó en la conquista de Gran Canaria y capitaneó las de La Palma y Tenerife, de las que sería posteriormente gobernador vitalicio. También fue nombrado por los Reyes Católicos capitán general y gobernador de Berbería desde el cabo de Aguer hasta el de Bojador, y le concedieron el título honorífico de adelantado mayor de las islas Canarias.

Fue el primer colonizador europeo de Agaete en Gran Canaria, así como el fundador de las ciudades de Santa Cruz de Tenerife y San Cristóbal de La Laguna, en Tenerife, y de Santa Cruz de La Palma y Tazacorte en La Palma.

Biografía

Orígenes y primeros años

Alonso Fernández de Lugo nació en Sanlúcar de Barrameda hacia el año 1455, siendo hijo segundo del matrimonio formado por Pedro Fernández de Lugo e Inés de las Casas. Sus abuelos paternos fueron el gallego Pedro Fernández de Lugo Señorino y su esposa la sanluqueña María Gutiérrez de Escalante. Los abuelos maternos fueron, según el historiador Rafael Sánchez Saus, Guillén de las Casas y Catalina Álvarez.

Vecino de la villa de Sanlúcar durante su juventud, pasó luego a residir en Sevilla, donde fue vecino primero de la collación de San Román y posteriormente de la de San Andrés.

Su familia tenía relación con las islas Canarias ya desde mediados del . Su padre Pedro de Lugo estuvo presente como testigo en la toma de posesión de Lanzarote por Adrián de Benavente, gobernador de las islas por los señores de Canarias Diego García de Herrera e Inés Peraza en agosto de 1455. Asimismo, su tío llamado Alonso Fernández de Lugo como él, había fundado en 1441 junto a su esposa Catalina Martínez de Luna la iglesia y hospital de la Santísima Trinidad de Sanlúcar de Barrameda para alivio de quienes iban y venían de las islas, y en 1443 junto a otros vecinos el convento franciscano de Santa María de Jesús de dicha ciudad, adscrito a la vicaría misional de Canarias. Por su parte, Juan de Lugo, mercader y prestamista de Sevilla hijo de los anteriores, financió las primeras armadas que fueron enviadas a la conquista de Gran Canaria en 1478, siendo él quien enrolara probablemente a su primo Alonso de Lugo en las huestes conquistadoras en opinión del historiador Antonio Rumeu de Armas.

De los hechos de Alonso de Lugo durante su juventud nada se sabe. Algunos cronistas antiguos como Felipe de la Gándara dicen que su estreno en las armas tuvo lugar durante la guerra de Granada, suponiendo el historiador José Rodríguez Moure que debió participar, como vecino de Sevilla, en alguno de los frecuentes enfrentamientos con los musulmanes granadinos a lo largo de la frontera.

Participación en la conquista de Gran Canaria

En mayo de 1478 Alonso de Lugo se embarca en la expedición de conquista de la isla de Gran Canaria encargada por los reyes al obispo de San Marcial del Rubicón Juan de Frías, y comandada por el capitán Juan Rejón y el deán de Rubicón Juan Bermúdez.

Lugo está presente en la fundación el 24 de junio de 1478 del real de Las Palmas junto al barranco Guiniguada, germen de la futura ciudad de Las Palmas de Gran Canaria. Poco después participará como uno de los capitanes de la infantería en el primer choque entre los conquistadores y los aborígenes, la conocida como batalla del Guiniguada, de la que salen victoriosos los castellanos.

Durante las semanas siguientes surgen disensiones entre los conquistadores, formándose dos bandos en el real: los partidarios de Bermúdez y los que seguían al capitán Rejón. Finalmente, conocido por los reyes el conflicto y la consecuente parálisis en la conquista, envían a finales de 1478 a Pedro del Algaba como gobernador para mediar entre los bandos e impulsar la conquista. No obstante, tiempo después de su llegada Algaba termina tomando partido por el deán. Alonso de Lugo, que era concuñado de Algaba, apoyó la causa de este y participó en los hechos que condujeron al aprisionamiento de Rejón y su envío a la península a comienzos de 1479.

Rejón volverá a la isla el 2 de mayo de 1480, entrando secretamente en el real y ocultándose en casa de un partidario. A la mañana siguiente, durante la misa por la Santa Cruz en la iglesia del real, corre el rumor entre los asistentes de la presencia de Rejón. Alonso de Lugo y un compañero acuden a armarse a la casa del primero, donde son sorprendidos por los amigos de Rejón poco después. Tras la muerte del compañero de Lugo durante el enfrentamiento, este se rinde, siendo hecho prisionero y desterrado junto al resto de partidarios del deán a la isla de El Hierro según Alfonso de Palencia, o a La Gomera según Juan de Abréu Galindo. Por su parte, el gobernador Algaba es ejecutado en el real poco después acusado de alta traición.

Alcaidía de la torre de Agaete

En verano de 1480 Lugo retornará a Gran Canaria incorporándose de nuevo a las operaciones de conquista una vez desterrado Rejón por el nuevo gobernador Pedro de Vera.

Entre agosto y septiembre de 1481 los conquistadores se trasladan al noroeste de Gran Canaria para aumentar la presencia castellana en el reino de Gáldar. En Agaete construyen una torre, que queda a cargo de Alonso de Lugo como alcaide, y donde permanecerá durante el resto de la conquista, donde «cada día peleavan e fué muchas veces herido e sufrió muchos trabajos e hanbres e muertes de criados e parientes e otras personas e muchas afrentas e peligros».

Según la tradición histórica, a la torre de Agaete llegará Hernán Peraza el Mozo, quien había sido enviado por los reyes para que participara en la conquista junto a un grupo de sus vasallos gomeros en compensación por el asesinato del capitán Juan Rejón poco antes en su isla. Peraza y Lugo consiguen posteriormente apresar al guanarteme Tenesor Semidán durante una entrada en Gáldar, hecho que favorecerá la posterior consumación de la conquista.

El cronista coetáneo Andrés Bernáldez describe la participación de Lugo en la conquista de Gran Canaria de la siguiente manera: «Fue Alonso de Lugo en esta conquista capitán, al cual los canarios querían mucho, porque con mucho amor los trataba é conquistaba; era medianero muchas veces entre ellos é Pedro de Vera, en las paces, é treguas é concierto».

thumb|200px|Valle de Agaete, donde Alonso de Lugo fue alcaide de su torre durante la conquista y fundará luego su primera hacienda canaria.

Fin de la conquista y asentamiento en la isla

Finalizada la conquista de Gran Canaria el 29 de abril de 1483, Lugo tomó para si tierras en el valle de Agaete que serían confirmadas posteriormente por el gobernador Pedro de Vera durante el repartimiento de la isla en 1485. En dicho reparto se le conceden noventa fanegas de tierra de regadío, que serían ratificadas por real cédula en febrero de 1492 a petición del propio Lugo.

En su nueva condición de colono, Alonso de Lugo instalará en estas tierras su hacienda y traerá desde Castilla a su esposa e hijos. En su heredamiento «edificó e plantó e despedró muchas tierras, e sacó acequias, hizo caminos», dedicando las tierras principalmente al cultivo de caña de azúcar y construyendo para ello uno de los primeros ingenios azucareros de la isla. Gastó en todo ello más de 4 000 doblas, necesitando la ayuda económica de su hermano mayor el jurado sevillano Pedro Fernández de Señorino, y quedando en parte endeudado.

Desde este enclave hará frecuentes incursiones en la vecina isla de Tenerife, donde lleva a cabo razias sobre los guanches y sus ganados.

Conquista de La Palma

thumb|200px|Puerto de Tazacorte, lugar en el que desembarcan Alonso de Lugo y su ejército para la conquista de La Palma en 1492.

En Gran Canaria, Alonso de Lugo se encontró en una situación económica cada vez más precaria, tras invertir gran parte de su patrimonio en su hacienda de Agaete. Además, temía las consecuencias del juicio de residencia a que se vio sometida la gobernación de Pedro de Vera, y que también le afectaba. Por ello, Lugo partió a la Corte en 1491 para proponerles a los Reyes Católicos la conquista de la isla de La Palma. Los reyes se la conceden en junio de 1492, con la condición de que corriera el capitán con los gastos de la empresa. A cambio, los reyes le concedían la gobernación de la isla, el poder beneficiarse de los quintos de la Corona «de los captivos e ganados e bienes» de La Palma y de la mitad de los que se hicieran en Tenerife y Berbería, así como la promesa de 700 000 maravedíes si completaba la conquista en un año a contar desde el primero de octubre. Para armar la expedición Lugo crea una sociedad comercial con el banquero florentino Juanoto Berardi y el mercader genovés Francisco de Riberol, empresarios ambos afincados en Sevilla. Los tres societarios se repartían las ganancias a partes iguales.

El 29 de septiembre de 1492 Alonso de Lugo desembarca en Tazacorte con novecientos soldados entre castellanos y canarios. No hubo oposición a su llegada porque en los años anteriores cuatro caudillos locales se habían convertido al cristianismo, por iniciativa del obispo de Canarias, y establecido pactos con el juez pesquisidor de Gran Canaria Francisco Maldonado. La resistencia del resto de la isla fue escasa, con la salvedad del bando de Aceró liderado por Tanausú. Finalmente, y tras varios intentos infructuosos de penetrar en la Caldera de Taburiente donde se habían hecho fuertes los palmeros, el 3 de mayo de 1493 Lugo apresó a traición a Tanausú, con lo que se da por concluida la conquista de la isla.

El botín de la conquista fue escaso porque, al no haber combates, Lugo apenas pudo esclavizar indígenas. No pudo pagar su soldada a los contingentes de gomeros y grancanarios que habían participado en la expedición, los cuales le pusieron un pleito. Posteriormente, y para aumentar los beneficios, Alonso de Lugo lanzó una segunda campaña, aduciendo falsamente que se había sublevado uno de los bandos de la isla. Así obtuvo otros 140 indígenas que esclavizó y vendió.

Conquista de Tenerife

thumb|200px|Alonso de Lugo funda Santa Cruz de Tenerife el 3 de mayo de 1494. Lienzo de Manuel González Méndez ubicado en el Parlamento de Canarias.

Preparativos

Culminada la conquista de La Palma, Lugo partió de nuevo hacia la Corte para capitular la conquista de Tenerife. Los reyes le concedieron los derechos en diciembre de 1493. En contrapartida, Lugo renunció a los 700 000 maravedíes que los monarcas le debían por la conquista de La Palma, lo que provocó las quejas de sus socios de la empresa palmera Berardi y Riberol.

Durante su estancia en la Corte, Lugo denuncia ante los reyes la entrada esclavista que varios armadores sevillanos habían realizado en el bando de Anaga, reino de paces, y que ponía en riesgo la estrategia conquistadora que planeaba. Los reyes mandaron que los guanches esclavos fueran liberados y entregados a Lugo para que los devolviera a la isla y poder retomar las paces.

Para financiar la expedición de conquista, Lugo vendió sus haciendas de Sanlúcar de Barrameda y Sevilla, y se concertó con los comerciantes genoveses Mateo Viña, Francisco Palomar y Guillermo de Blanco, y con el mallorquín Nicolás Angelat.

Primera entrada

A principios de mayo de 1494, el ejército conquistador desembarca en Añazo, donde Lugo funda el real de Santa Cruz como base de operaciones y reafirma las paces que Pedro de Vera había hecho con los bandos de Güímar, Adeje, Abona y Anaga.