Robert Prosinečki (; Schwenningen, Alemania, 12 de enero de 1969) es un exfutbolista y entrenador croata que jugaba de mediocentro. Actualmente está sin club.
A nivel internacional, Prosinečki fue elegido mejor jugador del equipo yugoslavo que se coronó campeón de la Copa Mundial Juvenil de la FIFA de 1987 y subcampeón con la selección sub-21 en la Eurocopa de 1990. También fue elegido mejor jugador joven de la Copa Mundial de la FIFA de 1990. Disputó 49 partidos internacionales con Croacia entre 1994 y 2002, con participaciones en la Eurocopa de 1996 y en las Copas Mundiales de 1998 y 2002.
Trayectoria Inició su carrera profesional jugando de centrocampista en las divisiones inferiores del Dinamo Zagreb pero en 1987 se marchó al Estrella Roja de Belgrado, con el que consiguió sus títulos más importantes, entre ellos tres ligas yugoslavas y la Copa de Campeones de Europa de 1991. Ese mismo año se marchó al Real Madrid, donde no pudo consolidarse por una serie de lesiones musculares y su falta de adaptación. Dejó de jugar con los blancos en 1994 y el resto de su etapa española se completó en el Real Oviedo, F. C. Barcelona y Sevilla F. C., con suerte dispar. En 1997 regresó al Dinamo por tres temporadas, en las que ganó sendas ligas nacionales, y después probó suerte en distintos países hasta su retirada del fútbol profesional en 2004.
A nivel internacional formó parte de la selección de que ganó la Copa Mundial de Fútbol Juvenil de 1987, en la que fue premiado mejor jugador de la competición, y después disputó el Mundial de 1990 bajo esa bandera. Después de las guerras balcánicas recaló en la selección de y con ellos disputó la Eurocopa de 1996 y dos Copas Mundiales de Fútbol: la de 1998 (tercera posición) y la de 2002.
Tras su retirada se convirtió en entrenador. Primero fue asistente de Slaven Bilić en la selección de Croacia durante cuatro años, y desde 2010 hasta 2012 ocupó el banquillo del Estrella Roja de Belgrado. Tras una etapa en el Kayserispor turco, durante cuatro años fue seleccionador de Azerbaiyán.
Prosinečki es recordado como uno de los jugadores más técnicos que han representado al fútbol yugoslavo y croata. En su tiempo en activo destacó por su regate y pase, su visión de juego y su habilidad para mantener la posesión del esférico. Además, disponía de un disparo muy potente en jugadas a balón parado. Fue elegido «Futbolista yugoslavo del año» en 1990 y un año después recibió el Trofeo Bravo.
Como jugador
Triunfos en Yugoslavia Robert nació en Schwenningen, una localidad de Alemania donde sus padres Đuro Prosinečki (croata) y Emilija Đoković (serbia) vivían como trabajadores inmigrantes. Empezó a jugar al fútbol en la plantilla infantil del Stuttgarter Kickers y cuando cumplió diez años su familia regresó a Croacia. Pronto ingresó en las categorías inferiores del Dinamo de Zagreb, el club más fuerte de Croacia (en aquella época, parte de Yugoslavia) y progresó hasta llegar al primer equipo con 18 años. Debutó el 2 de noviembre de 1986 frente al FK Željezničar Sarajevo y marcó un gol.
Aunque su padre medró para que el Dinamo le hiciera un contrato profesional, el entrenador Miroslav Blažević no confiaba en su talento y le despidió, llegando a decir que si triunfaba en el fútbol «me comeré el carnet de entrenador». Inmediatamente después, en el verano de 1987, la familia de Prosinečki se mudó a Belgrado para que su hijo pudiera fichar gratis por el Estrella Roja, tras convencer en una prueba a sus técnicos. El director deportivo, Dragan Džajić, recordó la operación así:
En una de nuestras visitas a Zagreb estábamos alojados en el Hotel Esplanade, donde conversé con un hombre que se presentó como el tío de Robert Prosinečki. Me dijo que su sobrino no era feliz en el Dinamo y me preguntó si podíamos acordar una prueba. Le dije que viniera a Belgrado en un par de días y así lo hicimos. En las pruebas vi que ese chico hacía maravillas con el balón e inmediatamente le pedí a nuestro técnico Velibor Vasović que organizara un entrenamiento por la tarde en el estadio, para verle así una vez más. Era obvio que estábamos delante de un jugador con clase, e inicié en seguida el proceso para contratarle. Nuestro abogado nos informó que no tendríamos que pagar una cláusula al Dinamo, así que Đuro (padre de Robert) y yo llegamos a un acuerdo en cinco minutos.
En octubre de 1987 se dio a conocer en el panorama internacional por su actuación en la Copa Mundial de Fútbol Juvenil celebrada en Chile, y donde coincidió con Predrag Mijatović, Zvonimir Boban, Robert Jarni y Davor Šuker entre otros nombres. Yugoslavia se proclamó campeona y Prosinečki fue nombrado mejor jugador del torneo. Por otro lado, asumió pronto un papel protagonista en el centro del campo del Estrella Roja y destacó por ser uno de los mayores talentos del fútbol balcánico, con un estilo técnico, regate y gran visión del juego.
En las cuatro temporadas que estuvo con los serbios ganó tres ligas (1987-88, 1989-90 y 1990-91), una copa nacional y la Copa de Campeones de Europa 1990-91. Además pudo debutar en la Copa Mundial de 1990 a las órdenes de Ivica Osim y llegó hasta cuartos de final. A nivel individual, en 1990 fue «Futbolista yugoslavo del año» y un año después recibió el Trofeo Bravo como jugador sub-21 más prometedor. Con semejante palmarés, la difícil situación de Yugoslavia motivó que los principales equipos europeos quisieran hacerse con sus servicios.
Real Madrid right|300px|thumb|Radomir Antić entrenó a Prosinečki en su primera temporada en el Real Madrid. En junio de 1991, el Real Madrid —entonces entrenado por Radomir Antić— llegó a un acuerdo con Prosinečki para hacerse con sus servicios, venciendo en la pugna al AC Milan. Aunque el presidente Ramón Mendoza no facilitó datos, se estima que pagó 550 millones de pesetas. El contrato del croata establecía una ficha de dos millones en dólares americanos, que le convertían en el mejor pagado de la plantilla, así como una cláusula de rescisión de 2500 millones de pesetas (más de quince millones de euros). En su presentación prometió «ganar la Copa de Europa, pero esta vez vestido de blanco». No obstante, la Federación Yugoslava retrasó la concesión del transfer porque los deportistas oriundos no podían dejar la nación antes de los 25 años, razón por la que FIFA tuvo que intervenir en la operación.
El periodista Julio Maldonado recogió los detalles del fichaje en el libro Puro Maldini. Cuando empezó a trabajar en el Diario As como experto en fútbol internacional, el Real Madrid contactó con él para pedirle un informe sobre jugadores de Yugoslavia. Su principal recomendación era fichar a Dejan Savićević, del Estrella Roja. Sin embargo, Mendoza prefirió a Robert tras verle en un encuentro de ese mismo equipo en la Copa de Europa.
Aunque Prosinečki llegó con el cartel de futura estrella, su etapa en el equipo blanco se vio marcada por las lesiones, con problemas ya detectados en la revisión médica. Debutó en liga, sufrió tres lesiones musculares y a finales de octubre tuvo una rotura fibrilar en el recto anterior del cuádriceps derecho que le dejó fuera durante el resto de 1991. Cuando parecía recuperado, recayó en su dolencia y tuvo que pasar por el quirófano, perdiéndose el resto de la temporada. El cuerpo médico del Real Madrid señaló que el Estrella Roja había abusado de las infiltraciones para no darle descanso en partidos importantes, algo que los belgradenses negaron. Por otro lado, el centrocampista se sintió muy presionado al no poder jugar, perdió confianza y sufrió una depresión agravada por la guerra de Croacia y la situación de su familia. En toda la campaña 1991-92 solo disputó tres partidos de liga.
Permaneció en el Real Madrid dos temporadas más y trató de hacerse un hueco en el once titular, pero no gozó de continuidad. En 1992-93 disputó 29 partidos (3 goles), aunque chocó con el nuevo técnico Benito Floro: primero prescindió de él en las primeras jornadas por su bajo estado de ánimo, y después le alineó en una posición más alejada del ataque, siguiendo un ritmo de juego lento al que no estaba acostumbrado. En ese tiempo se especuló incluso con su traspaso a la Juventus de Turín, algo que no ocurrió. Aunque no tenía la misma forma física que sus compañeros, era el que más distancia recorría en cada encuentro. Y en 1993-94 jugó 23 partidos y marcó 6 goles. Durante todo ese tiempo hubo miedo a que recayera de su lesión; siguió con problemas musculares y los médicos del Madrid le acusaron de saltarse los planes de recuperación y no seguir un estilo de vida apropiado, con episodios de salidas nocturnas. Además los blancos sufrían una grave crisis deportiva que terminó con la salida de Floro a mitad del curso.
Robert recuperó la titularidad cuando Vicente del Bosque asumió el banquillo y volvió a la mediapunta, pero su relación con la afición estaba muy deteriorada y tampoco se sentía respaldado por la directiva, pues Mendoza llegó incluso a criticarle en público. En el verano de 1994 expresó su deseo de marcharse del Real Madrid.
Resto de su etapa en España
Después de no llegar a un acuerdo sobre la rescisión de su contrato, aceptó irse cedido una temporada. El destino elegido fue el Real Oviedo, donde entrenaba Radomir Antić (con el que mantenía buena relación personal) y dos compañeros croatas de la selección: Janko Janković y Nikola Jerkan. Para jugar allí renunció a parte de su salario y pasó a cobrar 230 millones de pesetas: 100 pagados por los asturianos y los 130 restantes, por los madrileños. En la única temporada que vistió la camiseta azul participó 30 veces en liga y marcó cinco goles; destacó por sus buenas actuaciones como organizador, recuperó su mejor nivel y se sintió más satisfecho con su estado físico y psicológico. También empezó a ser un habitual de la selección croata. En sus declaraciones a la prensa reflejó «disfrutar más del fútbol» y reafirmó su intención de abandonar el Real Madrid sin cumplir el quinto año de contrato que le quedaba.
La llegada de Antić al Atlético de Madrid motivó que los rojiblancos llegaran a un principio de acuerdo con el Real Madrid. Sin embargo, el Fútbol Club Barcelona se entrometió en la operación y presentó a Zoran Vekic, agente del croata, una oferta superior. Mientras el interés de los colchoneros sí se hizo público, la otra puja no se filtró a la prensa. Al final Prosinečki obtuvo la carta de libertad, rechazó al Atlético y firmó el 20 de julio de 1995 por el equipo catalán, con un contrato de 500 millones de pesetas por tres temporadas, más dos opcionales. Ramón Mendoza no quería que su eterno rival se llevara gratis al centrocampista, pero la mala situación económica del Real Madrid precipitó su salida.
En Barcelona volvió a sufrir lesiones musculares que le hicieron perderse el primer tramo de la temporada. Para cuando se restableció, el técnico Johan Cruyff no confió en él y le relegó a la suplencia, por lo que solo disputó 19 encuentros (12 de titular y solo cinco completos) en la temporada 1995-96. Al año siguiente su papel con Bobby Robson quedó reducido a partidos amistosos, por lo que se especuló su salida en el mercado invernal. Al final el Sevilla Fútbol Club pagó 174 millones de pesetas por hacerse con su traspaso el 14 de diciembre de 1996. Allí fue titular con 20 partidos y cuatro goles, pero no pudo evitar el descenso a Segunda División y fue traspasado.
Regreso a Croacia right|260px|thumb|Prosinečki regresó al Dinamo Zagreb (entonces llamado Croacia Zagreb) en 1997. En julio de 1997 el Croacia Zagreb (actual Dinamo) hizo una oferta conjunta por Prosinečki y Joško Jeličić valorada en 745 millones de pesetas. Su llegada fue muy bien recibida por los aficionados y suponía el regreso del mediocentro al club donde inició su carrera profesional. En total ganó tres ligas nacionales (1997-98, 1998-99 y 1999-2000) y selló un triplete de liga, Copa y Supercopa en 1998.