miniaturadeimagen Chavín de Huántar es un sitio arqueológico (o monumento arqueológico) ubicado en el distrito de Chavín de Huántar, provincia de Huari, departamento de Áncash, en el Perú. Se ubica a 462 km al noreste de Lima y a 86 km de Huaraz, a una elevación de 3177m s. n. m., en la Sierra Oriental de Áncash al este de la Cordillera Blanca. El complejo se ubica en la confluencia de los ríos Huachecsa y Mosna, en la cuenca alta del río Marañón, que fue un punto de paso preinca desde la costa hacia la selva, lo que propició su crecimiento e importancia en la recolección de insumos y tránsito de bienes.Rick, John W. (2011): Chavín de Huántar. Protocolo de las investigaciones arqueológicas. ISBN 978-612-46332-2-5.
Fue el centro administrativo y religioso de la cultura chavín, construido y ocupado aproximadamente entre los años 1500 y 300 a. C. (Formativo Andino). Sus estructuras, de forma de pirámide trunca, están construidas a base de piedra y argamasa de barro. La estructura más imponente es la conocida como “El Castillo”, llamado también “Templo Mayor” o “Templo Nuevo”. Es una muestra sobresaliente del arte de construir de los antiguos peruanos por el alto grado de perfección alcanzado en materia de ingeniería, en el tallado y pulido de las piedras y en la litoescultura asociada a su arquitectura. A pesar de no ser el sitio arqueológico más antiguo, ni el más grande, ni el más vistoso del Perú antiguo, a Chavín de Huántar se le considera como un importante centro de peregrinación del mundo andino y, de acuerdo a Luis Guillermo Lumbreras, una síntesis de las experiencias anteriores desarrolladas en la costa, sierra y selva, así como uno de los testimonios más tempranos de la civilización en América.
La construcción presenta una compleja red de caminos y galerías interiores de piedra únicamente iluminados por haces de luz que penetran a través de ductos estratégicamente dispuestos. En su interior aún puede apreciarse el Lanzón monolítico, piedra tallada de 4,54m de altura en la que se observa representada una divinidad antropomorfa, posiblemente la más importante del panteón chavín. En los muros del templo principal se podía ver una serie de cabezas clavas, bultos escultóricos que oficiaban al parecer de guardianes mitológicos del templo.
El «Sitio arqueológico de Chavín» fue declarado como Patrimonio de la Humanidad en 1985 (n.º ref. 330) —el tercero en el país, tras el «Santuario histórico de Machu Picchu» y la «Ciudad del Cuzco», ambos en 1983—, describiéndolo la Unesco del siguiente modo:
Toponimia
El nombre Chavín proviene de la lengua quechua, derivado de la palabra chawpin (o chawpi[n]), que significa "en el centro" o "al medio".Francisco Carranza. Diccionario quechua ancashino–castellano. A ello se suma el término quechua waantar, que designa una planta típica de la región andina, identificada botánicamente como Cortaderia rudiuscula.Jaroslav Soukup SDB. Vocabulario de los nombres vulgares de la Flora Peruana y Catálogo de géneros.
Esta doble raíz toponímica no solo alude a elementos del entorno natural, sino también a la percepción simbólica del territorio por parte de las culturas prehispánicas. El significado de "al medio" podría estar relacionado con la ubicación estratégica del sitio, considerado por muchos investigadores como un importante punto de convergencia cultural y religiosa de los Andes antiguos.
El centro ceremonial de Chavín de Huántar se emplaza específicamente en el ángulo donde confluyen los ríos Mosna y Huachecsa, lo cual refuerza el simbolismo del término chawpin como eje o punto central.Alberto Tauro. Enciclopedia Ilustrada del Perú, Tomo 4. ISBN 9972-40-153-3. Este enclave geográfico habría tenido una significación especial dentro del sistema de cosmovisión andina, al estar vinculado con conceptos como dualidad, equilibrio y centralidad sagrada.
Asimismo, algunas interpretaciones etnohistóricas sostienen que la palabra "Chavín" pudo haber sido una adaptación colonial o una castellanización del nombre original en quechua, como ocurrió con muchos topónimos en los Andes durante el proceso de evangelización y dominación española.
En la actualidad, el nombre Chavín no solo identifica al sitio arqueológico, sino también al distrito de Chavín de Huántar en la provincia de Huari, región Áncash, preservando así una herencia lingüística y cultural que se remonta a más de dos milenios. Estudios Pedro Cieza de León (1520-1554), cronista español, fue el primer occidental en mencionar su existencia:
Toribio de Mogrovejo, en su visita pastoral a los pueblos del norte peruano en 1594, la describe con las siguientes palabras:
En 1616, Antonio Vázquez de Espinosa realizó una descripción del templo según sus habitantes vecinos, exponiendo así su origen mitológico. Del documento Carta annua: Misión a las provincias de Ocros y Lampas del corregimiento de Cajatambo de 1619, se extrae lo siguiente:
En 1873 visitó el sitio el explorador italiano Antonio Raimondi, que quedó impresionado, pero a la vez lamentó el estado en que se encontraba así como hizo notar que los pobladores lo usaban como cantera para abastecerse de piedras para la construcción de sus casas. Charles Wiener en 1880 realiza el primer dibujo de la deidad en el Templo Antiguo. Más tarde, en 1883, el alemán Ernst W. Middendorf (1830-1908) exploró el sitio descubriendo la gran escalinata que conduce de la Plaza Cuadrada al Templo Mayor y recoge el nombre usado por los pobladores para nombrar a esa deidad: Huanca. A partir de 1919 fue investigada por el arqueólogo peruano Julio C. Tello, que realzó su importancia y lo consideró como la sede de la más antigua cultura peruana, la que habría dado origen a la civilización andina.
El 17 de enero de 1945, un aluvión originado por el desborde de la laguna Rúrec cubrió y dañó las estructuras del santuario, produciéndose acumulaciones de hasta cuatro metros en algunos sectores. Por ello, Jorge C. Muelle comisionó a Marino Gonzales para que retirara del sitio los estratos aluviales (1955). Esta obra se prolongó hasta 1965, y puso al descubierto zonas hasta entonces desconocidas, como por ejemplo, la portada del Castillo, bautizada como la “portada de las Falcónidas”.
Entre 1966 y 1973, un equipo de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos encabezado por Luis Lumbreras y Hernán Amat Olazábal, excavó en el sitio y amplió el conocimiento sobre los pasajes y recintos interiores del santuario. En los años 1970 y 1980 Richard Burger realizó excavaciones estratigráficas, que condujo a clarificar las secuencias del desarrollo de la cerámica del lugar. De 1980 a 1982 se desarrolló el Proyecto Arqueológico Chavín de la Universidad Nacional Federico Villarreal, auspiciado por la Fundación Volkswagenwerk y dirigido por Federico Kauffmann Doig.
Recientes investigaciones y excavaciones realizadas en el centro de la Plaza Cuadrada, dieron evidencia de entierros ceremoniales, permitiendo encontrar el antiguo lecho del río Mosna, lo que significa que el cauce del mismo, fue desviado para permitir la construcción de esta plaza.
En 1985 es declarado patrimonio cultural de la Humanidad por la UNESCO.
Cronología Chavín de Huántar fue construido entre los años 1500 y 300 a. C., aproximadamente. Sus diversas estructuras fueron elevadas en distintos momentos históricos. John Rowe sostuvo que el complejo surgió a base de sucesivas ampliaciones, partiendo de una edificación primigenia a la que denominó “Templo Viejo”, el mismo que está asociado al ídolo del Lanzón monolítico, situado en una galería subterránea. Tras unos siglos de uso, el “Templo Viejo” habría sido abandonado y reemplazado por el “Templo Nuevo”, conformado por “El Castillo” y por la “Plaza Cuadrada” con sus respectivas plataformas.
Centro de culto miniaturadeimagen|250x250px|Vista del Templo o Castillo de Chavín: Pórtico de las Falcónidas. Se cree que Chavín fue levantado en un lugar cuidadosamente elegido en atención a criterios mágico-religiosos y no en consideración a que fuera un lugar privilegiado por sus suelos, debido a que existen valles cercanos más productivos, aun considerando el aprovechamiento de sus laderas de secano cultivadas mediante terrazas.
Es significativo que siglos después, el Cuzco, centro del Incario, fuera elevado también en un tinkuy o confluencia de dos riachuelos de escasa productividad, lo cual abona a favor de la teoría de que Chavín haya tenido similar origen.
Organización político-social Había cuatro tipos de pobladores: los sacerdotes de Chavín, los peregrinos de diversas partes, con rango de sacerdotes, los artesanos o especialistas y la gente común. La diferencia entre el hombre y la mujer parece significativa, aun cuando el papel que el sexo femenino jugaba y la liturgia era muy importante; eso podría llegar hasta el punto de que pudiera haber sacerdotisas. De hecho, casi todos los personajes sagrados que conocemos presentan una versión femenina junto a la masculina.
Los sacerdotes estaban a cargo del templo, que era su centro de trabajo. Allí estaban las instalaciones y personas dedicadas a la producción de los calendarios, de donde se deriva su condición de "oráculos", que es el servicio que ellos ofrecían —la predicción de los ciclos climáticos estacionales anuales—.
Los sacerdotes eran observadores del cielo y gracias a eso podían registrar con gran precisión los desplazamientos del Sol tanto en el oriente como en el poniente, las fases de la Luna y el movimiento de las estrellas. Con eso obtenían períodos fijos en el tiempo, a los que podían asociar los ciclos estacionales, que no son fijos. Los períodos de sequía o de intensas lluvias, si bien tienen un ritmo anual previsible, que se establece a partir del solsticio de verano —fines de diciembre—, son azarosos en su inicio e intensidad. El saber con anticipación las características de cada ciclo de lluvias es una tarea —que requiere especialización— que es, sin duda, fundamental para conducir las campañas agrícolas cada año. Para eso, hay que combinar el calendario solar-estelar con otros indicadores del tiempo, tales como los de las costumbres de los animales. Esa era la tarea especializada —y según parece exitosa— de los sacerdotes de Chavín.
Por todo esto, el estatus de sacerdote era muy alto en la sociedad chavín. Se expresa en el conjunto de atributos que se le conceden y que se expresan físicamente en vestidos muy elegantes y costosos, y adornos hechos con plumas, piedras exóticas, oro y joyas.
Los miembros de la élite se distinguían por el uso de coronas, orejeras, narigueras y collares, elementos que representaban la categoría de quien los utilizaba, encargados del culto "felínico". Este culto era visual, el dios felino, probablemente un jaguar, estaba representado en imágenes aterradoras, que reflejaban creencias complejas, y vinculaban a los hombres con los animales, y a los miembros de los distintos grupos entre sí.
Poseían una sociedad jerárquica piramidal: A la cabeza estaban los sacerdotes-dirigentes, quienes cumplían funciones religiosas y a la vez, gobernaban al pueblo. Luego se encontraban los especialistas, que eran artesanos en piedra y greda, metalurgia, textilería e ingenieros hidráulicos, que perfeccionaban las técnicas de regadío para aumentar la producción de papas, maíz, frijoles, ajíes, etc. Estos especialistas eran mantenidos por el Estado. Finalmente se encontraban los campesinos, que trabajaban la tierra utilizando las técnicas ideadas por los ingenieros. miniatura|250px|El lanzón monolítico. Divinidad