La Suma teológica (cuyo título en latín es Summa theologiæ o Summa theologica, a veces llamada simplemente la Summa), es un tratado de teología escrito entre 1265 y 1274 por el filósofo, teólogo escolástico y Doctor de la Iglesia, santo Tomás de Aquino (c. 1225–1274), durante los últimos años de su vida. Es un compendio de catecismo en forma de suma de todas las principales enseñanzas teológicas de la Iglesia católica, concebida como un manual para la educación teológica de los estudiantes de teología, incluidos los seminaristas y los laicos alfabetos, más que como obra apologética destinada a polemizar contra los no católicos. Presenta el razonamiento de casi todos los puntos de la teología cristiana en Occidente. Los temas de la Summa siguen el siguiente ciclo: Dios, la Creación del hombre, el propósito del hombre, Cristo, los sacramentos y de regreso a Dios.

La Summa es quizás más famosa por sus cinco argumentos a favor de la existencia de Dios, que se conocen como las «cinco vías» (en latín: quinque viae). Las cinco formas, sin embargo, ocupan sólo uno de los 3125 artículos de la obra. La Suma teológica se relaciona en parte con una obra anterior, la Summa contra gentiles, de contenido más apologético, estructurada para defender y refutar ciertas herejías y otras religiones. A lo largo de la Summa, Tomás cita fuentes cristianas, musulmanas, hebreas y paganas, que incluyen, entre otras: Sagradas Escrituras cristianas, Platón, Aristóteles («el Filósofo»), Cicerón, San Pablo, Pseudo-Dionisio, Agustín de Hipona, Boecio, Juan Damasceno, Avicena, Averroes («el Comentarista»), Al-Ghazali, Maimónides, San Anselmo, Juan Escoto Eriugena y Pedro Lombardo (aunque la obra de Lombardo es, sobre todo, una recolección de textos de otros autores).

Aunque inacabado —la tercera parte quedó inconclusa—, es «uno de los clásicos de la historia de la filosofía y una de las obras más influyentes de la literatura occidental».Ross, James F. 2003. «Thomas Aquinas, 'Summa theologiae' (ca. 1273), Christian Wisdom Explained Philosophically», The Classics of Western Philosophy: A Reader's Guide, editado por J. J. E. Gracia, G. M. Reichberg, B. N. Schumacher. Oxford: Blackwell Publishing, p. 165. . Además, la Summa sigue siendo la «obra más perfecta de Aquino, fruto de su madurez, en la que se condensa el pensamiento de toda su vida».Perrier, Joseph Louis (1909). The Revival of Scholastic Philosophy in the Nineteenth Century. Nueva York: Columbia University Press, p. 149. La obra fue completada póstumamente por sus discípulos (entre ellos por su secretario, amigo y confesor, fray Reginaldo de Piperno).

La Suma Teológica no solo ha sido una de las principales inspiraciones intelectuales para la filosofía tomista, sino que también tuvo una gran influencia en la Divina comedia de Dante Alighieri, por lo que el poema épico de Dante ha sido llamado la «Summa en verso».Fordham University (oct. de 1921–junio de 1922). The Fordham Monthly 40:76. Incluso hoy en día, tanto en las iglesias católicas occidentales como orientales, en la Iglesia ortodoxa y en las principales denominaciones protestantes originales (anglicanismo y episcopalismo, luteranismo, metodismo y presbiterianismo), es muy común que la Suma teológica requiera o sea muy recomendable la lectura, en su totalidad. o en parte, para todos aquellos que buscan la ordenación al diaconado o al sacerdocio, o para profesar la vida religiosa masculina o femenina, o para los laicos que estudian filosofía y teología a nivel universitario.

Composición miniatura|Colección de Summa theologica.

La Suma Teológica empezó a ser compuesta mientras Tomás enseñaba en el studium provinciale de la Basílica de Santa Sabina, precursor del studium generale de la Iglesia Santa María sobre Minerva y del Colegio de Santo Tomás, que en el siglo XX se convertiría en la Universidad Pontificia de Santo Tomás de Aquino. Santo Tomás de Aquino concibió la Summa específicamente como un trabajo adecuado para estudiantes principiantes:

Formato miniatura|Summa theologiae, 1482.

El método de exposición emprendido en los artículos de la Summa se deriva de Averroes, a quien Aquino se refiere respetuosamente como «el Comentarista». La Summa, escrita en latín, está formada por cuestiones sobre el tema tratado, que luego se dividen en artículos que buscan responder a una serie de preguntas. Los artículos tienen casi siempre la misma estructura: (1) una pregunta inicial (que expresa normalmente lo contrario de lo que piensa Tomás de Aquino) como «¿Existe Dios?» o «¿Siempre está mal hacer la guerra?»; (2) se enuncian primero argumentos que irían en contra de la tesis propuesta (objeciones); (3) después Tomás cita una autoridad para indicar si se responderá positiva o negativamente (sed contra); (4) luego desarrolla en el cuerpo principal la respuesta (responsio); (5) y finalmente se contestan una a una las objeciones (a las objeciones).

Para ejemplificar la estructura:

En el artículo 3 de la primera Cuestión de la Parte I se pregunta: «La doctrina sagrada ¿es o no es ciencia?» Primero, se proporcionan una serie de objeciones a la conclusión, seguidas de la conclusión extraída ('por lo tanto'): Objeción 1: «Toda ciencia deduce sus conclusiones partiendo de principios evidentes [...] Ya dice 2 Tes 3,2: No todos tienen fe. Así, pues, la doctrina sagrada no es ciencia». Objeción 2: «La ciencia no trata lo individual. La doctrina sagrada, por su parte, sí lo hace cuando nos relata hechos concretos de Abraham, Isaac, Jacob y otros. Por lo tanto, la doctrina sagrada no es ciencia». Se da una contra-declaración refiriéndose a Agustín en el XIV De Trinitate. Se hace el argumento real y responde: «La doctrina sagrada es ciencia. Hay dos tipos de ciencias: 1) Unas, como la aritmética [...] deducen sus conclusiones a partir de principios evidentes por la luz del entendimiento natural. 2) Otras, por su parte, deducen sus conclusiones a partir de principios evidentes, por la luz de una ciencia superior. [...] En este último sentido se dice que la doctrina sagrada es ciencia, puesto que saca sus conclusiones a partir de los principios evidentes por la luz de una ciencia superior, esto es, la ciencia de Dios y de los Santos». Se termina con las respuestas de Santo Tomás de Aquino a las objeciones anteriores: «los principios de una ciencia [...] quedan reducidos a los que le proporciona una ciencia superior» y «los hechos concretos [...] no son tratados como objetivo principal, sino como ejemplo a imitar [...] O también para declarar la autoridad de aquellos nombres por los que se nos ha transmitido la revelación divina».

A veces las objeciones son contra-argumentadas directamente en la misma respuesta, por lo que Tomás responde con frases como «está incluida en lo dicho» (por ejemplo en el artículo 4 de la primera Cuestión en la Parte I).

Estructura La obra está dividida en tres partes, de las cuales la segunda se subdivide en dos secciones: I. Primera parte (Prima): Dios uno; Dios trino; la creación; los ángeles; el hombre y el cosmos, la providencia (119 cuestiones). II-I. Segunda parte, primera sección (Prima secundae): Nuestro fin: bienaventuranza (y felicidad eterna). Acto humano. Pasión, hábito, virtud, don, vicio y pecado. La ley, antigua y nueva, gracia y mérito. (114 cuestiones). II-II. Segunda parte, segunda sección (Secunda secundae): Virtudes teologales: fe, esperanza, caridad. Virtudes cardinales: prudencia, justicia, fortaleza, templanza. Carismas. Estados (189 cuestiones). III. Tercera parte (Tertia): Cristo: Encarnación, vida y pasión. Sacramentos: Bautismo. Confirmación. Eucaristía. Penitencia (90 cuestiones; inconclusa).

Sup III. Suplemento de la tercera parte (Supplementum tertiae) (completado por discípulos, sobre la base de escritos juveniles): Sacramentos del orden, matrimonio y extremaunción. El juicio final. Los «Novísimos» (muerte, juicio, infierno, cielo).

Tomás completó la primera parte en su totalidad y la distribuyó en Italia antes de partir para asumir su segunda regencia como profesor en la Universidad de París (1269-1272).Torrell, Jean-Pierre. 1996. Saint Thomas Aquinas, vol. 1: The Person and His Work, translated by Robert Royal. Catholic University, 146 ff. Después de haber terminado su tratado sobre la Eucaristía en 1273, Aquino tuvo varias experiencias místicas y éxtasis. Por lo que vio, abandonó su rutina y se negó a escribir. La explicación que dio a este cese en su producción literaria, en sus propias palabras, fue la siguiente: «Después de lo que el Señor se dignó a revelarme el día de San Nicolás, todo lo que he escrito parece como paja para mí, y por eso no puedo escribir ya nada más». Como resultado, la Summa theologica quedaría incompleta. Lo que faltaba se añadió posteriormente como cuarto libro de sus comentarios sobre las Sentencias de Pedro Lombardo como Suplemento de la tercera parte, que no se encuentra en los manuscritos de los siglos XIII y XIV.

Referencias y citas miniatura|Triunfo de Santo Tomás de Aquino por Benozzo Gozzoli. Se muestra a Platón, Aristóteles y Averroes, autores que fueron citados en la Summa.

La Summa hace muchas referencias a ciertos pensadores que se tenían en gran respeto en la época. Los argumentos de autoridad, o argumentos sed contra, se basan casi en su totalidad en citas de estos autores. Algunos fueron llamados por nombres especiales:

El Hijo — Jesús de Nazaret. El Apóstol — el Apóstol Pablo: escribió la mayor parte del canon del Nuevo Testamento después de su conversión, lo que le valió el título de El Apóstol en la Summa de Aquino aunque Pablo no estaba entre los doce seguidores originales de Jesús. El Filósofo — Aristóteles: se le consideraba el filósofo más astuto, el que había expresado más verdad hasta ese momento. El objetivo principal de los teólogos escolásticos era utilizar sus términos técnicos precisos y su sistema lógico para investigar la teología. El Comentarista — Averroes (Ibn Rushd): uno de los principales comentaristas de las obras de Aristóteles en árabe, y sus comentarios a menudo se traducían al latín (junto con el texto de Aristóteles). El Maestro — Pedro Lombardo: escritor del texto teológico dominante para la época: Las Sentencias (comentarios sobre los escritos de los Doctores de la Iglesia) San Agustín — Agustín de Hipona: considerado el más grande teólogo que jamás haya vivido hasta ese momento; Las obras de Agustín son citadas con frecuencia por Aquino. El Jurista o Perito Legal (Iurisperitus) — Ulpiano (jurista romano): el colaborador más citado de los Pandectas. Tulio — Marco Tulio Cicerón: afamado estadista y orador romano que también fue responsable de llevar muestras significativas de la filosofía griega a las audiencias de habla latina, aunque generalmente a través de resúmenes y comentarios en su propio trabajo más que por traducción. Dionisio — Pseudo Dionisio Areopagita: Aquino se refiere a las obras de Dionisio, a quien los eruditos de la época pensaban que era la persona mencionada en Hechos 17:34 (un discípulo de San Pablo). Sin embargo, lo más probable es que fueron escritos en Siria durante el siglo VI por un escritor que atribuyó su libro a Dionisio (de ahí la adición del prefijo pseudo- al nombre Dionisio en la mayoría de las referencias modernas a estas obras). Avicena — Ibn Sina: erudito persa, filósofo aristotélico/neoplatónico islámico. Algazel — Al-Ghazali: teólogo islámico escritor de La incoherencia de los filósofos (Tahafut al-falasifa). Rabbí Moisés — Maimónides (Moisés ben Maimón): erudito rabino judío, casi contemporáneo de Aquino (muerto en 1204, antes de Aquino). Los escolásticos obtuvieron muchos conocimientos de su trabajo, ya que también empleó el método escolástico. Damasceno — Juan Damasceno: monje y sacerdote cristiano sirio.

Otros autores citados son: Platón, Boecio, Atanasio, Anselmo, Hilario y Juan Escoto Eriugena.

Resumen y puntos clave