thumb|Mapa de Etiopía (llamada entonces Abisinia) en 1771En la historia de Etiopía se han entrecruzado influencias de África del Norte, Oriente Medio y el África subsahariana. Etiopía es el estado independiente más antiguo de África, y uno de los más antiguos del mundo. Hay quien afirma que junto con Liberia, es el único de los estados africanos que nunca ha formado parte de un imperio colonial, sin embargo, hay constancia de que formó parte del Imperio colonial italiano.
Orígenes thumb|Lucy, Australopithecus afarensis|izquierda La ocupación humana en Etiopía es más antigua que en casi cualquier otra zona del globo, y es posible que la aparición del moderno Homo sapiens haya tenido lugar en territorio etíope. Tres cráneos de Homo sapiens idaltu, que datan de hace 158 000 años, fueron descubiertos en Herto Bouri, en el año 1997 por el equipo de paleoantropólogos dirigido por Tim White.
Existe cierta ambigüedad entre el uso del término Etiopía en la Antigüedad y el actual. Los antiguos griegos utilizaban la palabra Aithiopia (Αἰθιοπία), que significa «el país de los rostros quemados» (de αἴθω aithô «quemar» y ὤψ ôps, «rostro») para referirse a un área muy extensa, que abarcaba Nubia, Sudán, la actual Etiopía y parte del desierto de Libia. En un sentido amplio, podía referirse a cualquier lugar de África situado al sur de Egipto. En este sentido es utilizado el término en numerosos textos, incluyendo la Ilíada (I, 423).
Los primeros datos concernientes a la actual Etiopía proceden de mercaderes egipcios que la visitaron desde el año 3000 a. C., quienes dan a esta tierra, al sur de Nubia y de Kush, los nombres de Punt y Yam. Eran la "tierra de los dioses", donde los egipcios se proveían de perfumes tales como incienso y mirra, así como de ébano, marfil y esclavos. La expedición de la que existen más datos es la organizada por la reina Hatshepsut, en el , para obtener mirra. Sin embargo, los datos son confusos, y no permiten determinar la verdadera localización de estos países ni las características de sus habitantes.
El Reino de Saba, mencionado en el Antiguo Testamento, es en ocasiones identificado como Etiopía, pero es más frecuente la opinión de que estaba situado en Yemen, como afirma la tradición árabe. Según otras teorías, sería un estado a caballo entre ambos territorios. Según la historia contada en el libro sagrado Kebra Nagast, Menelik I, hijo del rey Salomón y de la reina de Saba fue el fundador del Imperio Etíope.
Períodos preaksumita y protoaksumita
En el primer milenio de nuestra era hubo comunidades sedentarias influenciadas por culturas extranjeras, especialmente de Arabia del Sur. Si bien el orientalista Carlo Conti Rossini afirmó en 1928 que la colonización sudarábiga habría introducido numerosas innovaciones creando una cultura más avanzada, esta teoría fue desmontada en el por los arqueólogos y epigrafistas que afirman que dichas innovaciones ya existían en la región mucho tiempo antes.
El período preaksumita abarca desde el al IV a. C. y el protoaksumita del IV a. C. al I a. C. Período preaksumita Las únicas referencias existentes son las proporcionadas por la epigrafía en las que se hablan del reino de D‘MT, siglos y , cuya principal influencia foránea serían los reinos sudarábigos. Sus reyes, de nombres semitas, usaban el título sabeo de rey (mukarrib) y estaban afiliados a la tribu YG‘D relacionada posiblemente a los Agazi.<ref>Sima, Alexander. "Dʿmt" in Siegbert Uhlig, ed., Encyclopaedia Aethiopica, nº2, p. 185 (Wiesbaden: Harrassowitz Verlag, 2005)</ref> Se desconoce si era el único reino de la región si bien en dos inscripciones se hace referencia a un territorio llamado SB al que tradicionalmente se le ha identificado como Saba. A comienzos del siglo XXI se encontraron asentamientos alrededor de Asmara y Aksum de la cultura ona antigua datados entre el 800 y el 350 a.C..
En la faceta religiosa se han hallado inscripciones mencionando al dios lunar LMQ,que se identifica al sudarábigo Almaqah, y a ‘Astar. Además se han encontrado incensiarios con el símbolo del creciente y el disco lunar que posteriormente sería usado en el Reino de Aksum. No se han encontrado hasta hoy pruebas concluyentes que permitan reconstruir un culto nativo o hasta que punto fueron integrados en el culto sabeo salvo algún hallazgo en el yacimiento Sembel Kushet que hace creer en un paralelismo entre los rituales celebrados allí y las actuales ceremonias de Meskel.
Con respecto a la metalurgia solo conocieron el cobre y la cerámica, muy similar a la de la misma época en el sur de Arabia, era hecha a mano sin el uso del torno. Tanto las piezas menores como las mayores tenían una finalidad alimenticia o de almacenaje. La tecnología lítica está compuesta por microlitos, sellos y cuentas.
Período protoaksumita Según Rodolfo Fattovich se produjo el colapso de la cultura preaksumita lo que atenuó la influencia sabea y aumentó la influencia procedente del valle del Nilo. Así la cerámica es más similar a la que se producía en Kasala (Sudán).Los primeros restos arqueológicos asociados a esta cultura se encontraron en ela colina de Beta Giyorgis y están datados entre los años 400 y 50 a. C.. Las estelas funerarias, que adquirieron posteriormente gran importancia en el Reino de Aksum, hablan de una cultura con raíces netamente indígenas. Los restos humanos encontrados en las plataformas que cubren las distintas tumbas evidenciarían la práctica de sacrificios humanos.Fattovich, R.The Proto-Aksumite Culture Encyclopaedia Aethiopica, nº4, pp. 227-228. (2010)
Antigüedad y Edad Media
El reino de Aksum
thumb|Obelisco en Aksum. El primer estado conocido que puede ubicarse con certeza en la actual Etiopía es el reino de Aksum, que toma su nombre de la ciudad de Aksum, en la Etiopía actual. Su origen, según se cree, se encuentra en la llegada alrededor del año 400 a. C. de colonos provenientes del sudoeste de Arabia. Desde el , el reino de Aksum se convirtió en la principal potencia de la región, como lo atestigua el hecho de que el profeta maniqueo Mani lo cite como uno de los grandes imperios de la época, junto con Roma, China y Persia. Se sabe que Aksum comerció con la India y el Imperio bizantino a través del puerto de Adulis, en el mar Rojo.
El cristianismo fue introducido en el país por el monje sirio Frumencio, quien posteriormente fue consagrado obispo de Etiopía por San Atanasio, patriarca de Alejandría. Frumencio logró la conversión del rey Ezana, del que se conservan varias inscripciones, anteriores y posteriores a su conversión al cristianismo. La Iglesia etíope, por tanto, procede de la Iglesia copta de Alejandría; como ella, permaneció fiel al credo monofisita, condenado en el Concilio de Calcedonia (451). La conversión de los etíopes debió de ser un proceso lento. De la época de Ezana data también la difusión de la escritura ge'ez. El idioma ge'ez terminó sustituyendo al griego en la liturgia; todavía hoy es la lengua litúrgica de la Iglesia etíope.
El final del reino de Aksum es tan misterioso como su comienzo. Parece ser que, a partir del , el avance del islam fue dificultando cada vez más su comercio por el mar Rojo, obligando a los etíopes a replegarse hacia el sur. En el interior el reino subsistió, en franca decadencia, tres siglos más.
Quedan algunos restos arqueológicos del reino de Aksum, como los obeliscos de Aksum o de Matara, que son sin duda monumentos funerarios de los principales reyes.
La dinastía Zagüe
miniatura|Iglesia tallada en la roca de Lalibela A partir del el reino de Aksum queda aislado del mar Rojo, lo que representa un giro en la historia etíope. La ciudad de Massawa cayó en manos de los musulmanes, y el puerto de Adulis fue destruido. Durante dos siglos, el reino etíope se vio obligado a replegarse hacia el interior, hacia las mesetas meridionales de Amhara y del Shoá. Hubo, sin embargo, intentos de recuperar los territorios perdidos: Massawa fue reconquistada a principios del , y las islas de Dahlák y de Zeila, de población musulmana, se convirtieron en tributarias.
Hacia el año 1000, una princesa no cristiana (tal vez judía, o quizá animista), llamada Judith, Guedit o Esato, venció al último de los reyes de Aksum, aniquilando a toda la familia real (según la leyenda, se salvó el heredero, que luego restauraría la dinastía), y persiguió ferozmente a los cristianos. Judith y sus descendientes rigieron Etiopía hasta el año 1137, en que un agaw llamado Mara Takla Haymanot los derrocó, estableciendo la dinastía Zagüe.
La dinastía Zagüe reinó en Etiopía hasta el año 1270. Su capital era la ciudad de Roha (actual Lalibela), en Lasta. El monarca más importante fue Gebra Maskal Lalibela (c.1185-1225), conocido sobre todo porque durante su reinado se excavaron las iglesias rupestres de Lalibela en la capital del reino, que tomó desde entonces el nombre del monarca. Durante el reinado de Lalibela fueron enviadas dos embajadas a El Cairo, en 1200 y 1209.
La restauración de la dinastía salomónica El último rey Zagüe fue destronado por Yekuno Amlak, supuesto descendiente de los reyes de Aksum, quien restauró la llamada "dinastía salomónica". Dicha dinastía recibe este nombre porque se proclama heredera, a través de los reyes de Aksum, de Menelik I, hijo de Salomón y la reina de Saba. Posiblemente fue en esta época cuando se redactó el Kebra Nagast (Libro de la Gloria de los Reyes de Etiopía, c. 1300), texto que reúne diversas tradiciones y cuyo principal propósito es fundamentar la legitimidad y continuidad de la dinastía. De estos momentos data también el título de negus negusti, rey de reyes o emperador, que distingue al soberano de Etiopía. El título señalaba su preeminencia sobre otros reyes (negus), nominalmente sus tributarios. Todos los esfuerzos de los reyes de esta dinastía iban encaminados a lograr la unidad nacional basada en la religión cristiana y en su autoridad por derecho divino.
El reino etíope abarcaba en la época tres provincias principales: Tigré, en el norte, Amhara, en el centro, y Shoá en el sur. La sede del negus negusti se encontraba en la región central de Amhara. Los reyes más importantes de esta época fueron Amdé Tsion (la columna de Sion), quien reinó entre 1314 y 1344 y realizó varias conquistas en la costa del mar Rojo, llegando incluso a la península arábiga, y Zera Yaqob (1434-1468), celoso guardián de la ortodoxia religiosa, que persiguió con saña a los musulmanes y redactó el Mets'hafa berhan (Libro de la Luz).
Edad Moderna Contactos con Portugal thumb|Imagen del Preste Juan según los exploradores portugueses.
A finales del , Etiopía fue visitada por exploradores portugueses, como Pêro da Covilhã, quien llegó a la región en 1490, portador de una embajada del rey de Portugal. Covilhã creyó haber encontrado en Etiopía el reino del Preste Juan. A principios del siglo siguiente, el emperador etíope envió a la corte de Portugal a un emisario armenio, llamado Mateo, para solicitar la ayuda del monarca contra los musulmanes. Respondiendo a esta petición, en 1520 una flota portuguesa se adentró en el mar Rojo y llevó una embajada ante el negus Lebna Dengel, que permaneció en el país durante seis años. Uno de los embajadores fue el padre Francisco Alvares, autor de una de las primeras crónicas sobre Etiopía.