Los orígenes del anarquismo en China se pueden remontar hasta el temprano movimiento nacionalista chino. La preponderancia a fines del siglo XIX del movimiento nihilista y el anarcocomunismo en Rusia, que tiene una extensa frontera con China, fue la mayor fuente de influencias anarquistas sobre el movimiento nacionalista chino.

El uso del asesinato como un medio de lucha en el movimiento anti-Manchú alentado por grupos como los Grupos Chinos de Atentado, era similar a la extendida utilización del autosacrificio y el asesinato de los grupos antizaristas como Narodnaya Volya y el nacionalismo paneslavo de la Mano Negra.

Aunque el anarquismo y el nihilismo son ideologías diferentes y separadas, en aquellos tiempos la prensa popular europea y china, tendían generalmente a confundirlos. En la Conferencia Internacional de Roma para la Defensa Social contra los Anarquistas se dio la siguiente definición de anarquismo:” todo acto que utilice medios violentos para destruir la organización de la sociedad.” Esta asociación con la violencia política promovió un precoz interés por el anarquismo entre los radicales chinos. Debido a la ausencia de material literario en idioma chino, esta influencia resultó bastante limitada.

Los movimientos estudiantiles chinos La primera presencia anarquista explícita y reconocible se originó en Francia y Japón, con los estudiantes chinos de familias adineradas que cursaban en el extranjero que se establecieron en esos países luego de la Rebelión Boxer. Aunque estos programas no eran accesibles a la gran mayoría de la población, alrededor de 1906 habían llevado a Europa entre 500 y 600 estudiantes, y a Japón, especialmente a Tokio, unos 10 000 estudiantes (debido a la cercanía geográfica, la similitud cultural y el costo más accesible). En París la ventaja consistía en que el gobierno francés subsidiaba a los estudiantes y tornaba el estudio más barato que en otros destinos.

Según otros relatos, hubo una política conscientemente ejecutada desde el gobierno chino para que el programa tuviera el fin de alejar a los estudiantes más radicalizados y localizarlos en Europa, y a los más moderados ubicarlos en Japón. Si ese fue el caso, entonces esta política careció de una visión a largo plazo, porque los estudiantes educados en el extranjero aprendieron los métodos e ideologías del socialismo y el anarquismo europeos, que transformarían por completo a la sociedad china. Es importante remarcar que en ambas localidades de estudio, el anarquismo rápidamente se convirtió en la tendencia dominante entre los estudiantes que habían participado del programa en el extranjero. En 1906, con diferencia de meses, se fundaron dos grupos anarquistas, uno en Tokio y el otro en París; las diferencias iniciales entre estos grupos producirían en el futuro movimiento anarquista chino dos estilos y visiones distintas del anarquismo.

Grupo parisino Según Li Shih-tseng, que participó en el movimiento, las influencias del grupo localizado en París pueden ser divididas en 3 campos principales: radicalismo libertario y anarquismo, darwinismo social y filosofía china clásica. Mientras el grupo parisino era mucho más reacio que su contraparte de Tokio a combinar las enseñanzas de Lao-Tsé o del tradicional sistema chino de reparto comunal de la tierra, con la ideología anarcocomunista que profesaban, Li describía al grupo como integrado por jóvenes que habían recibido una excelente educación en la tradición clásica china. También reconocía que el pensamiento tradicional chino ejercía influencia sobre ellos Sin embargo, la tendencia más manifiesta dentro del grupo parisino era la de rechazar o incluso oponerse activamente a cualquier asociación entre el anarquismo y la cultura tradicional.

El grupo de Tokio El grupo de Tokio estaba sujeto a las mismas influencias, pero con un diferente orden de preferencias. Mientras el grupo de París estaba apasionado con la ciencia occidental y la civilización occidental, el grupo de Tokio basó su anarquismo en la tradición política asiática. En otras palabras, mientras en París estudiaban Esperanto, reivindicaban el anarcosindicalismo, y releían la obra de Mijaíl Bakunin y Piotr Kropotkin, en Tokio propugnaban una sociedad basada en las comunas campesinas, unidas a través de municipios federados democráticamente y libremente, por medio de la ayuda mutua y la autodefensa recíproca. Basaban su ideología en la fusión del Taoísmo, el Budismo, y la comuna tradicional campesina china, otorgando preferencia a los textos de León Tolstói sobre los de Kropotkin. Ambos grupos reivindicaban el atentado como táctica en sus inicios, lo cual revela la influencia del nihilismo, pero hacia 1910 al asumir el anarquismo como ideología renunciaron a la práctica del asesinato político.

Cooperación y diferencias A principios del siglo XX el movimiento anarquista estaba localizado en su mayoría en el mundo occidental, y los estudiantes chinos de París eran entusiastas simpatizantes del anarquismo porque lo veían como el pensamiento más de avanzada de todas las ideologías occidentales, y por lo tanto la más alejada de la cultura tradicional china, a la que percibían como en decadencia. Esta posición en repetidas ocasiones los colocaría en conflicto con el grupo de Tokio que veía mucho de lo que consideraba bueno en la cultura tradicional, e incluso argumentó que debido a que China no había abrazado la ilusión de la democracia liberal capitalista, podría ser más fácil para ellos hacer la transición al anarquismo de lo que sería para los europeos.

Estas diferencias, sin embargo, no significan que los dos grupos no cooperaban. Debido a la descentralizada estructura política y el énfasis en la economía local y la autodeterminación política propugnada por ambos grupos, fueron capaces de llegar a un entendimiento tácito de que después de la revolución los dos sistemas podrían coexistir pacíficamente. El conflicto era esencialmente sobre los valores, prioridades, y (por implicación) los métodos para alcanzar la revolución que tanto deseaban. En particular, el conflicto sobre el lugar que debían ocupar las tradicionales filosofías chinas, dentro de los pensamientos y prácticas anarquistas. Esta fue una de las principales fuentes de fricción y de debate entre los dos grupos.

Comparación con los anarquistas europeos Los grupos de París y Tokio fueron unánimes en su condena del confucianismo y en su defensa de una transformación social. Aunque el movimiento anarquista europeo abogó por la transformación social, los anarquistas chinos se destacaban por la importancia fundamental que atribuían a la abolición de la antigua cultura tradicional. Los anarquistas europeos guardaron algunas de sus más duras críticas para el cristianismo, considerado como uno de los tres pilares del autoritarismo, junto con el capitalismo y el Estado. Los anarquistas chinos declararon la guerra total contra la cultura confuciana, a la que veían como una forma de control social más o menos análoga a la cristiandad occidental en su penetración hegemónica de la sociedad y la prescripción de las normas sociales. Como lo expuso Chtu Min-I, uno de los miembros del grupo de París:

Durante los próximos veinte años, este énfasis en la transformación cultural sería también adoptado por los elementos de la izquierda radical china. Su retórica y su contenido serían eventualmente utilizados por Mao para justificar la Revolución Cultural.

Anarquismo y nacionalismo En el primera fase del movimiento, los anarquistas de ambas tendencias generalmente participaron en el movimiento nacionalista, incluso aunque en teoría repudiaban al nacionalismo y a los estados-nación.

Ataques de los nacionalistas Los primeros ataques sobre el joven movimiento anarquista fueron que provenían de los nacionalistas chinos, que vieron al anarquismo como una amenaza a sus esfuerzos por construir una nación fuerte, centralizada, unificada y moderna que pudiera hacer frente a la potencia invasora del imperialismo occidental. Como un lector nacionalista escribió en una carta al Hsin Shih-chi, un periódico anarquista publicado por el grupo de París:

Los nacionalistas también sostenían que sólo mediante la construcción de un frente popular podría el movimiento nacionalista derrotar a los manchúes y a la dinastía Qing, y que en el largo plazo si hubiera alguna posibilidad de que el anarquismo tuviera éxito debía ser necesariamente precedido por un sistema republicano que asegurase a China.

Respuesta anarquista La respuesta de los editores de Shi Hsin-Chi, escrita por Li Shih-Tseng, se fundamentaba en la idea de que la revolución que propugnaban sería global, simultánea y espontánea. Por lo tanto, los imperialistas extranjeros estarían demasiado preocupados con las revoluciones en sus países de origen para invadir o acosar a China. Sostuvieron también que el tener un fuerte gobierno centralizado coercitivo no había impedido a los enemigos de China atacarla en el pasado, y que a largo plazo la tiranía es tiranía, independientemente de si es nativa o extranjera. Por lo tanto, el único enfoque lógico para un pueblo que quiere la libertad debería ser oponerse a toda autoridad ya sea manchú, Han, extranjera o nativa.

En retrospectiva, la pregunta obvia sería ¿cómo podían esperar que una revolución espontánea mundial sucediera?, y la respuesta es que el grupo de París, al igual que la mayoría de los radicales de todo género del mundo en aquellos años, creía en la revolución como algo semejante a una fuerza de la naturaleza. En el contexto de su pensamiento, la Revolución habría venido porque era evidentemente necesaria, y su función era simplemente preparar a las personas para ello y ayudarlos a ver la obvia necesidad del cambio social. Esta perspectiva proporciona una buena comprensión de la naturaleza fundamentalmente evolucionista del movimiento, y explica el enfoque del movimiento centrado en la educación en lugar de cimentar una organización.

Resultados de la colaboración La participación de destacadas figuras nacionalista indica el papel de las relaciones personales en la organización de los grupos de París. Las personas que fundaron ese grupo habían salido del movimiento nacionalista y quedaron fuertemente ligados a éste por una estrecha red de amistades personales. Por lo tanto, era natural para ellos que tratasen de integrar a sus amigos en su organización con la esperanza de ganarlos -y la influencia que poseían- para la causa anarquista.

El resultado real de esta colaboración fue que los anarquistas, no los nacionalistas, comprometieron su propia posición, ya que el hacer esto les permitió acceder a posiciones de poder en el gobierno nacionalista al que eran teóricamente contrarios. Ese mismo año, Jing Meijiu y Zhang Ji (otro anarquista afiliado al grupo de Tokio) serían elegidos para el parlamento republicano. Shifu y el grupo Guangzhou declararon que con su accionar se habían convertido en traidores a la causa y demostrado su falta de compromiso con el movimiento, pero los dos hombres seguían llamándose a sí mismos anarquistas y fueron activos en la promoción del anarquismo hasta finales de la década de 1920.

Como contrapunto a esa colaboración, sin embargo, hay evidencia de que muchos otros anarquistas podrían haberse unido al nuevo gobierno nacionalista y ganar posiciones de poder y privilegio, pero que se negaron a hacerlo para no contradecir sus principios. Como Scalapino y Yu sostienen: "no puede haber duda de que muchos se negaron a jugar el tipo de papel político que era tan necesario en un período en el cual el personal capacitado era extremadamente escaso en comparación con el de las labores manuales."

Cuestiones estratégicas