José de Bustamante y Guerra (bautizado como "Josef Joaquín Antonio" en Ontaneda, del Valle de Toranzo, 1 de abril de 1759-Madrid, 10 de marzo de 1825) fue un marino español, gobernador de Montevideo desde 1797 hasta 1804 y siete años después, en 1811, sería asignado como capitán general de Guatemala hasta 1818. También fue caballero de la Orden de Santiago.

Biografía thumb|left|José de Bustamante y Guerra. Descendía de los Bustamante de Toranzo y de los Guerra de Ibio; su padre fue Joaquín Antonio de Bustamante y Rueda, natural de Alceda, y su madre Clara Guerra de la Vega, natural de Santander. Solicitó una plaza de guardia marina de Cádiz en 1770, a los once años; ya era alférez de fragata en junio de 1771. Sirvió en varias campañas de mar en la escuadra al mando de Pedro de Castejón. Emprendió su primer viaje a América pocos años más tarde cuando estuvo en Puerto Rico, Cuba y las Bahamas. En 1784, con una brillante hoja de servicios, alcanza el empleo de capitán de fragata. Primero se las ve con los piratas; lo apresaron los ingleses en el navío Santa Inés tras una refriega en la que detuvieron su rumbo a Filipinas y estuvo cautivo un año en Irlanda, tras lo cual le dejaron volver.

El 20 de octubre de 1782 tomó parte en el combate naval de Gibraltar, contra la escuadra de Richard Howe, primer conde de Howe, a pesar de que estaba herido. Su barco fue muy dañado en una batalla librada cerca de Cádiz. Bustamante entonces preparó una proyectada conquista de Jamaica, lo que no llevó a cabo por el Tratado de París en 1783. Ingresa como caballero de la Orden de Santiago el 21 de octubre de 1784.

Expedición Malaspina-Bustamante (1789-1794)

En el verano de 1788 proyecta con su camarada y también capitán de fragata Alessandro Malaspina (uno de los personajes más singulares de su época), un viaje de la Real Armada de carácter político-científico por los territorios de ultramar del imperio español. El 10 de agosto de 1788 enviaron una carta solicitándolo al Ministro de Marina, Antonio Valdés, y el 10 de septiembre de 1788 contestó que el rey Carlos III había autorizado el viaje. El nombre que ambos propusieron en su solicitud fue el de "Viaje científico y político alrededor del mundo", pero durante el desarrollo del viaje era incluso oficialmente conocida como "Expedición vuelta al mundo", tras entrar España en guerra contra Francia recibieron la orden de regresar e incluso con un cometido para la Corona y teniendo que hacerlo desde América y no por África como estaba proyectado por lo que no pudieron completar la vuelta al mundo motivo por el que volvió a cambiar de denominación por la de "Expedición ultramarina iniciada el 30 de julio de 1789", casi un siglo después se volvió a tomar noticia de esta expedición, pues el llamado Príncipe de la Paz -Godoy- incautó toda la documentación de la expedición prohibió toda publicación o mención tras desterrar a Malaspina de España por causa de traición contra él y el rey Carlos IV hasta que en 1885 el Teniente de Navío Pedro Novo y Colson publicó el estudio que denominó Viaje Político-Científico alrededor del mundo por las Corbetas Descubierta y Atrevida, al mando de los Capitanes de Navío Don Alejandro Malaspina y Don José Bustamante y Guerra desde 1789 a 1794 y así sucesivamente, se le han venido otorgando distintas denominaciones como la de Expedición Malaspina, Expedición de la Real Armada Malaspina-Bustamante o Expedición Malaspina-Bustamante. La tripulación estaba compuesta por voluntarios entre una selecta y mejor oficialidad de la Real Armada del momento, a la que se añadieron botánicos, pintores, médicos y otros humanistas ilustrados, y navegaron entre 1789 y 1794 a bordo de las corbetas Descubierta y , esta última dirigida por él mismo, construidas especialmente para el viaje. Es recompensado con el grado de capitán de navío (1791). Desde Cádiz, donde iniciaron la travesía en 1789 franquearon el Atlántico para alcanzar Buenos Aires y Montevideo y, tras recorrer la Patagonia, salvan el cabo de Hornos y, bordeando la costa oeste de los virreinatos de Perú y Nueva Granada, recorren Nueva España, incluyendo California, Nutca y Alaska. Dejan atrás América y ponen rumbo al Pacífico, navegando por la Polinesia, las Islas Marianas, las Filipinas, Macao, Mindanao, Nueva Guinea, las Nuevas Hébridas, Nueva Zelanda, Australia y el archipiélago de los Amigos hasta el puerto de Callao, luego navega José de Bustamente con la corbeta Atrevida hasta las Islas Malvinas y de allí a las Islas Aurora, descubriendo la que llamaron Isla Nueva, siendo la navegación por el océano antártico muy arriesgada al tener que evitar cientos de témpanos de hielo, luego de vuelta a Montevideo donde estaba la corbeta Descubierta retornaron a Cádiz dando escolta militar a un numeroso y valiosísimo convoy, lo que fue agradecido por la Corona, ya que entonces España estaba en guerra contra Francia. Cumplen con creces todas las expectativas científicas previstas. Se dibujaron modernas cartas de navegación y actuales mapas geográficos, se confeccionaron magníficas colecciones minerales y botánicas con especies hasta entonces desconocidas y se aportó una gran documentación visual con precisos informes referentes al estado social, político y militar de las colonias.

Regreso a España thumb|Batalla del Cabo de Santa María, 5 de octubre de 1804, por Francis Sartorius (National Maritime Museum). A su regreso a España en septiembre de 1794 entrega el diario del viaje, es recibido por el rey junto con Alejandro Malaspina y con esos méritos fue ascendido a brigadier; pero Malaspina critica la mala situación y administración de las colonias y Godoy lo encarcela y requisa todo el archivo de la expedición, que permanece confinado y olvidado hasta que en 1885 otro militar, el teniente de navío Pedro Novo y Colson, lo recupera y publica, gracias a lo cual se conocieron muchos detalles de la expedición. Bustamante fue nombrado gobernador de Montevideo en 1796 y se asentó en aquella ciudad el 11 de febrero de 1797. Durante su gobierno la ciudad era punto de abastecimiento de corsarios que merodeaban la zona del Río de la Plata: se documenta, por ejemplo, la presencia del corsario francés Pierre-Marie Le Bozec (1769-1830), capitán de la fragata La Républicaine. Además se le nombra comandante general de los bajeles del Río de la Plata con la misión de poner en marcha su plan de defensa de la América meridional, planteado tras el citado viaje político-científico.

Tras concluir su comisión en el Río de la Plata, Bustamante y Guerra entregó a comienzos de 1804 el mando de Montevideo y de la jurisdicción naval del Plata al brigadier Pascual Ruiz Huidobro, quien le sucedió en el gobierno de la plaza. Bustamante recibió entonces la orden de regresar a España al frente de una flotilla de cuatro fragatas de la Armada Española, que transportaba caudales procedentes de los comerciantes de Lima y Buenos Aires. La flotilla estaba integrada por las fragatas Nuestra Señora de las Mercedes, Santa Clara, Medea y Fama, con la Medea como buque insignia.

La flotilla zarpó de Montevideo el 7 de agosto de 1804, aunque otras fuentes navales sitúan la salida el 9 de agosto. La documentación histórica conservada permite establecer que el convoy partió en agosto de aquel año rumbo a Cádiz, transportando mercancías, caudales de la Real Hacienda, fondos particulares y la llamada caja de soldadas destinada a las tropas y marinería.

A bordo de la Medea se encontraba también Diego de Alvear y Ponce de León, que ostentaba el empleo de mayor general. La enfermedad de Tomás de Ugarte y Liaño, segundo comandante de la flota, hizo que Alvear pasara al buque insignia, acompañado de su hijo Carlos María de Alvear, entonces cadete del Regimiento de Dragones de Buenos Aires. Conforme al procedimiento de la Armada, el oficial que seguía en el escalafón debía asumir las funciones del comandante imposibilitado.

La fragata Nuestra Señora de las Mercedes transportaba a la esposa de Diego de Alvear, Josefa Balbastro, y a sus restantes siete hijos. En ella viajaban asimismo parte de las riquezas y efectos acumulados por Alvear durante sus años de servicio en el Virreinato del Río de la Plata. La documentación conservada sobre el cargamento muestra que la división transportaba una considerable cantidad de plata, oro, mercancías y fondos particulares, además de caudales pertenecientes a la Corona y la caja de soldadas.

Según el estado general de caudales elaborado después del apresamiento, la flota transportaba por cuenta de particulares más de 1,8 millones de pesos en plata y más de 1,1 millones en oro, además de otros fondos y mercancías; por cuenta de la Corona transportaba más de 3,1 millones de pesos entre plata y oro, a lo que se añadían la caja de soldadas y diversos efectos. La documentación oficial permite, por tanto, precisar que el valor total de los caudales y efectos era considerablemente superior a la cifra simplificada de cuatro millones de pesos que aparece en algunas narraciones posteriores.

El viaje se desarrollaba mientras España y Gran Bretaña permanecían formalmente en paz como consecuencia del Tratado de Amiens, firmado en 1802. Sin embargo e, inexplicablemente, mientras la flota española navegaba hacia la Península, el Gobierno británico había ordenado interceptar las fragatas españolas que regresaban de América cargadas de caudales. El 5 de octubre de 1804, frente al cabo de Santa María, en la costa portuguesa del Algarve, la flotilla española fue interceptada por una escuadra británica de cuatro fragatas al mando del comodoro Graham Moore.

La escuadra británica estaba formada por las fragatas HMS Indefatigable, HMS Lively, HMS Amphion y HMS Medusa, bajo el mando de Graham Moore. La división española estaba compuesta por la Medea, la Fama, la Mercedes y la Santa Clara.

Aunque ambos países continuaban oficialmente en paz, las fragatas británicas exigieron la detención de la división española y su conducción a Gran Bretaña. Bustamante se negó a entregar sus buques y se dispuso la formación de la línea de combate. Tras un intento de parlamentar, las escuadras comenzaron las hostilidades.

El combate, conocido como batalla del cabo de Santa María, tuvo lugar el 5 de octubre de 1804. Durante la acción, la fragata británica Amphion, mandada por Samuel Sutton, alcanzó a la Nuestra Señora de las Mercedes. El impacto provocó la explosión de la santabárbara y la destrucción inmediata del buque, que se hundió con la mayor parte de su tripulación y pasajeros.

A bordo de la Mercedes perecieron 249 tripulantes y comerciantes con sus familias, incluidos Josefa Balbastro, esposa de Diego de Alvear, y sus siete hijos. Carlos María de Alvear sobrevivió al desastre porque se encontraba junto a su padre en la Medea. Diego de Alvear contempló desde el buque insignia la destrucción de la fragata en la que viajaba el resto de su familia.

La explosión de la Mercedes produjo la muerte de la mayor parte de sus ocupantes. De acuerdo con los datos de la documentación histórica y las reconstrucciones posteriores, de las 249 víctimas de la fragata una parte de la tripulación pudo ser rescatada. Las restantes fragatas españolas fueron finalmente rendidas y apresadas por los británicos, que las condujeron al puerto inglés de Gosport.

Bustamante quedó detenido junto con otros oficiales y tripulantes y fue trasladado a Plymouth. Durante su cautiverio colaboró con el embajador español en Londres, José de Anduaga, en las gestiones diplomáticas encaminadas a obtener la devolución de la caja de soldadas y de las pertenencias de los oficiales, marinos y particulares capturadas con las fragatas. La documentación conservada en PARES (Portal de Archivos Españoles) registra diversas comunicaciones diplomáticas relativas al apresamiento, así como una carta de Bustamante, fechada el 10 de diciembre de 1804, en la que solicitaba la restitución de la caja de soldadas.