miniaturadeimagen|350px|Distribución de las lenguas romances más habladas a principios del siglo XXI: español (verde oscuro y verde claro), francés (azul y celeste), portugués (anaranjado), italiano (amarillo) y rumano (rojo). Las lenguas itálicas constituyen un grupo de lenguas indoeuropeas con una serie de rasgos comunes. Incluye al latín junto con sus descendientes, las lenguas romances, y a un cierto número de lenguas extintas, habladas durante la Antigüedad en la península itálica como el osco, el umbro o el falisco, entre otras.
Todas ellas descienden a partir de una lengua en común: el protoitálico o también estadio común, posterior al período proto-indoeuropeo.'Languages of the World', Macropaedia, Encyclopedia Britannica 15th edition, pp. 636 Todas las lenguas itálicas comparten un buen número de isoglosas comunes, palabras únicamente exclusivas derivadas del protoindoeuropeo y conjugaciones similares; así, todas ellas son lenguas centum que no presentan palatalización de las (palato) velares indoeuropeas /*k, *kʷ, *g, *gʰ, *gʰʷ/. Curiosamente, las lenguas romances sí presentan una palatalización posterior de los fonemas latinos /k, g/, aunque solo ante fonemas anteriores /ε,e,i/ y el umbro también presenta este tipo palatalización, pero solo ante /k/. Clasificación de las lenguas itálicas Las lenguas itálicas incluyen dos grandes grupos: las lenguas latino-faliscas y las lenguas osco-umbras o sabélicas. Estos grupos se han definido por la presencia de ciertas isoglosas. Por ejemplo, el grupo latino-falisco se considera el más conservador, puesto que no sufrió el cambio de /-kʷ-/ a /-p-/ en contraposición con el osco-umbro. Además, el osco-umbro tiene algunas innovaciones con respecto al latino-falisco como el betacismo de /gʷ-/ inicial, fricatización de los fonemas /-b-, -p-/ y /-d-/, aspiración o fricatización de los grupos /-kt, -pt-/ y /-ks-/, reducción de los grupos /-nd-/ o /-mb-/, aspiración o perdida de /-g-/ ante /-i-, -e-/. Por otra parte, en el grupo latino-falisco /-gʷ-/ se reduce a /-w-/, se pierde /-s-/ y /-z-/ ante /-n-/. El grupo latino-falisco puede ser llamado itálico Q y el osco-umbro itálico P, aludiendo a la asimilación de /-kʷ-/ a /-p-/.Francisco Villar, Los indoeuropeos y los orígenes de Europa: lengua e historia, p. 484.Varro, De Lingua Latina V, 105 and 179.The foundations of Latin. Berlin: Mouton de Gruyter. p. 140. Es muy posible que la división entre Itálico Q y Itálico P no tenga valor filogenético, ya que el venético parece haber sido la primera lengua en separarse del resto, debido a sus arcaísmos perdidos en las otras lenguas itálicas.
Lenguas latino-faliscas o también latino-venéticas Grupo latino-falisco incluye: Latín, era hablado en la Italia centro-occidental. Las conquistas romanas lo expandieron a través del imperio y más allá. Lenguas romances, descendientes del latín. Falisco, era hablado en el área de Falerii Veteres (actual Civita Castellana), al norte de la ciudad de Roma. Otras lenguas consideradas latino-faliscas por sus isoglosas son:Giacomo Devoto, Gli antichi italici, p. 68. Sículo, era hablado en la parte oriental de Sicilia. Venético, era hablado en el extremo septentrional de la península itálica. La clasificación del venético es controvertida y algunos autores prefieren considerarlo una lengua indoeuropea independiente, una lengua itálica independiente y primitiva o bien una lengua itálica más estrechamente emparentada con las lenguas osco-umbras. Por otra parte, Varro en su obra De lingua Latina hacia el 47 y 43 a. C, señala a dos lenguas de los pueblos itálicos como más parecidas al latín: el falisco y el sículo, ya que muchas palabras sonaban casi idénticas y tenían el mismo significado. Lenguas osco-umbras Grupo osco, que incluye: Osco, hablado en la región centro-meridional de la península itálica, con los siguientes idiomas que por su relación estrecha en ocasiones se consideran dialectos de este: el érnico; el marrucino; el sabino el peligno; Grupo umbro, que incluye: Umbro, hablado en la región centro-septentrional de la península, con los siguientes idiomas que por su relación estrecha en ocasiones se consideran dialectos de este: el ecuo. el marso. el volsco; el vestino; Grupo picénico-presamnita que incluye: el piceno meridional; el presamnita, una lengua documentada en el sur.
La filiación lingüística del lusitano, asunto aún en discusión, se baraja entre la familia celta y la familia itálica, teoría esta última defendida por diversos expertos. Por otra parte, el lusitano parecería ser más bien una lengua transicional entre el celta y el itálico que perteneciente a una de esas dos ramas.
Historia miniaturadeimagen|derecha|250px|Lenguas de la península itálica durante la Edad del Hierro. miniaturadeimagen|derecha|250px|La Tabla Osca, una inscripción en osco.
El debate principal sobre el origen de las lenguas itálicas refleja el mismo que el de las lenguas griegas, excepto que no hay registro de ningún "itálico temprano" que desempeñe el papel del griego micénico.Adams, Douglas Q., and James P. Mallory. 1997. "Italic Languages." In The Encyclopedia of Indo-European Culture. Edited by James P. Mallory and Douglas Q. Adams, 314–319. Chicago: Fitzroy Dearborn.
El protoitálico probablemente fue hablado originalmente por tribus itálicas al norte de los Alpes. En particular, la evidencia lingüística sugiere contactos con hablantes de germánico y griego. Los pueblos de habla itálica probablemente se trasladaron hacia la península itálica durante la segunda mitad del segundo milenio a.C., llegando gradualmente a las regiones del sur. Aunque no se puede establecer con certeza una ecuación entre evidencia arqueológica y lingüística, el protoitálico se asocia generalmente con la cultura Terramare (1700-1150 aC) y la cultura Protovillanoviana (1200-900 aC).
Todo lo que se sabe sobre la documentación lingüística de las lenguas itálicas son las inscripciones realizadas después de la introducción de los alfabetos en la península, alrededor del 700 a. C. en adelante, y de escritores griegos y romanos varios siglos después. Las muestras más antiguas conocidas proceden de inscripciones en umbro y falisco del Sus alfabetos se derivaron claramente del alfabeto etrusco, que se derivó del alfabeto griego occidental no mucho antes. No hay información confiable sobre las lenguas habladas antes de esa fecha. Se pueden hacer algunas conjeturas basadas en topónimos, pero no se pueden verificar.Pulgram, Ernst. 1968. The Tongues of Italy: Prehistory and History. New York: Greenwood.
Al comienzo de la Edad de Hierro, alrededor del 700 a. C., los colonos griegos jónicos de Eubea establecieron colonias a lo largo de la costa del sur de Italia. Trajeron consigo el alfabeto, que habían aprendido de los fenicios; específicamente, lo que ahora llamamos el alfabeto griego occidental. La invención se extendió rápidamente por toda la península, a través de barreras lingüísticas y políticas. Las adaptaciones locales (principalmente cambios menores en la forma de las letras y la eliminación o adición de algunas letras) produjeron varios alfabetos en itálico antiguo.
Las lenguas osco-umbras eran las lenguas itálicas más numerosas y más extendidas territorialmente en contraposición con las latino-faliscas conociéndose 10 variedades: el osco, umbro, piceno meridional, presamnita, sabino, peligno, marrucino, marso, ecuo, vestino, volsco y érnico, situadas en el centro y sur. De todas las lenguas itálicas extintas el umbro es la mejor documentada por las Tablas eugubinas: un conjunto de siete tablas que dedicaban sacrificios, ritos y deberes de una cofradía religiosa a los dioses umbros. Las tablas contiene unas 5000 palabras y estaban escritas en alfabeto umbro las 4 primeras y las 2 últimas más largas en alfabeto latino datadas en los siglos y . Otras inscripciones están datadas entre los VII a. C. y I a. C. Aparentemente, el umbro se conservó hasta comienzos de la era común y en los distritos remotos y valles de los Apeninos aún no se extinguió por completo en los primeros siglos d. C. El osco es otra lengua extinta mejor documentada por 4 inscripciones largas la Tabla Osca, Tabla Bantina, Cippus Abellanus, la Lámina de plomo de Capua y más de otras 800 inscripciones, escritas en alfabeto osco, alfabeto latino y alfabeto griego entre los siglos y . El osco se conservó hasta comienzos de la era común y en Pompeya hasta la destrucción de la ciudad (79 d. C.), pero parece que desapareció del uso oficial a partir de la guerra social (88 a. C.) para dar paso al latín. Las restantes lenguas osco-umbras están documentadas por menos de 100 inscripciones, la más documentada es el piceno meridional por más de 50 inscripciones en alfabeto propio entre los siglos y y no parece haber sobrevivido hasta la era común d. C. Muchas de estas lenguas osco-umbras poco documentadas se escribían en alfabeto latino y algunas mostraron una fuerte influencia del latín como el marso, el peligno y el ecuo.Coleman, Robert. 1986. "The Central Italic Languages in the Period of Roman Expansion." Transactions of the Philological Society 84.1: 100-131.
De las lenguas latino-faliscas sacando al latín, el falisco la lengua hermana del latín ambas situadas en una pequeña parte en el centro este, está atestiguado por unas 355 inscripciones entre los siglos y Parece probable que haya perdurado, aunque gradualmente asimilado por el latín, hasta comienzos de la era común d. C. El sículo situado al sur en la isla de Sicilia, esta atestiguado por pocas inscripciones cortas en alfabeto griego entre los siglos y y según Varro se mantenía hasta su época el a pesar de que las inscripciones databan de mucho tiempo atrás de la colonización romana. El venético de difícil clasificación situado al norte y separado del resto de las lenguas itálicas está testimoniado por unas 300 inscripciones escritas en alfabeto venético datadas entre los siglos y y probablemente se mantuvo hasta los inicios de la era común.
La inscripción más antigua en latín es la fíbula prenestina datada en el . En los primeros siglos de Roma, desde su fundación hasta el a. C., el latín tenía una extensión territorial limitada en Latium junto con el falisco en una pequeña parte del centro este. Después del periodo de dominación etrusca y la invasión de los galos (390 a. C.), la ciudad se fue extendiendo, en forma de República, por el resto de Italia. A finales del a. C., Roma ya se había impuesto a sus vecinos itálicos imponiendo el latín en estas zonas.
Actualmente no hay una fecha bien estimada para la extinción de las lenguas itálicas no latinas, pero según los escritos de Varro, hace 43 y 47 a. C al menos el falisco, el osco, el umbro, el sabino y el sículo se mantenían hasta su época. Tras la extinción de las lenguas itálicas no latinas, más adelante el latín vulgar daría origen a las lenguas romances.Herman, Jozsef (2000). Vulgar Latin.
Tras la evolución del protoitálico, de todas las lenguas itálicas el venético de clasificación dudosa ha sido la lengua más conservadora, otra lengua es el sículo ambos por la retención del sistema de vocales, con los diptongos intactos heredados y los grupos consonánticos, el latín y el falisco también pueden considerarse en parte conservadores en la retención de los grupos consonánticos. El osco, el presamnita y el piceno meridional retienen el sistema de vocales, con los diptongos intactos heredados pero los grupos consonánticos presentan muchas innovaciones. La lengua itálica menos conservadora es el umbro quien no solo presentó cambio del sistema vocálico y los grupos consonánticos sino también palatalización de /-k-/ ante /-e-, -i-/ como en las lenguas romances (por ejemplo sesna, 'cena' en latín originalmente pronunciado con /-k-/ y façiu en latín 'facio') y pérdida de consonantes que diferenciaban los casos en el sistema de declinación y la conjugación verbal.