miniatura|Curso de filosofía en París, ilustración de Grandes crónicas de Francia. La escolástica (palabra originada en el latín medieval scholasticus, a través del latín tardío scholastĭcus, 'erudito' o 'escolar', como préstamo del griego σχολαστικός [scholastikós], adjetivo derivado de σχολή [skholé], 'ocio' o 'tiempo libre') es una corriente teológica y filosófica medieval que utilizó parte de la filosofía grecolatina clásica para comprender la revelación religiosa del cristianismo.
Fue la corriente teológico-filosófica predominante del pensamiento medieval, tras la patrística de la Antigüedad tardía, y se basó en la coordinación entre fe y razón, que en cualquier caso siempre suponía una clara subordinación de la razón a la fe (Philosophia ancilla theologiae, «la filosofía es sierva de la teología»). José Ferrater Mora señala que «hoy día se tiende a rechazar esta concepción o a no insistir demasiado en ella». La escolástica «no es continuación de la patrística desde el solo punto de vista religioso. La misma elaboración filosófica a la cual va a hallarse sometida la verdad religiosa, no es, a su vez, más que la prolongación de un esfuerzo que se une con la filosofía griega y llena los siglos precedentes». El surgimiento de la escolástica estuvo estrechamente asociado con estas escuelas que florecieron en Italia, Francia, España e Inglaterra. Predominó en las escuelas catedralicias y en los estudios generales que dieron lugar a las universidades medievales europeas, en especial entre mediados del y mediados del .See Steven P. Marone, "Medieval philosophy in context" in A. S. McGrade, ed., The Cambridge Companion to Medieval Philosophy (Cambridge: Cambridge University Press, 2003). On the difference between scholastic and medieval monastic postures towards learning, see Jean Leclercq, The Love of Learning and the Desire for God (New York: Fordham University Press, 1970) esp. 89; 238ff.Gracia, Jorge JE, and Timothy B. Noone, eds. A companion to philosophy in the middle ages. John Wiley & Sons, 2008, 55–64
Como programa, la escolástica comenzó como un intento de armonización por parte de los pensadores cristianos medievales, para concordar las diversas autoridades de su propia tradición y para reconciliar la teología cristiana con la filosofía clásica y de la antigüedad tardía, especialmente la de Aristóteles pero también del neoplatonismo.Particularmente a través de Pseudo-Dionisio, Agustín y Boecio, ya través de la influencia de Plotino y Proclo en los filósofos musulmanes. En el caso de Tomás de Aquino, por ejemplo, véase Jan Aertsen, "Aquinas' philosophy in its historical setting" en The Cambridge Companion to Aquinas, ed. Norman Kretzmann y Eleonore Stump (Cambridge: Cambridge University Press, 1993). Jean Leclerq, The Love of Learning and the Desire for God (New York: Fordham University Press, 1970). Su formación fue, sin embargo, heterogénea, ya que acogió en su seno corrientes filosóficas no solo grecolatinas, sino también árabes y judaicas. Esto incentivó en este movimiento una fundamental preocupación por consolidar grandes sistemas sin contradicción interna que asimilasen toda la tradición filosófica clásica. Por otra parte, se ha señalado en la escolástica una excesiva dependencia del argumento de autoridad y un descuido de las ciencias y el empirismo.
Pero la Escolástica también es un método de trabajo intelectual: todo pensamiento debía someterse al principio de autoridad, y la enseñanza podía limitarse en principio a la reiteración de los textos clásicos, y sobre todo de la Biblia (principal fuente de conocimiento). A pesar de ello, la escolástica incentivó el razonamiento y la especulación, pues suponía adaptarse a un riguroso sistema lógico y un estructurado esquema del discurso que debía ser capaz de exponerse a refutaciones y preparar defensas.
Los escolásticos incluyen como figuras principales a Anselmo de Canterbury (el padre de la escolástica),Grant, Edward. God and Reason in the Middle Ages. Cambridge University Press, 2004, 56 Pedro Abelardo, Alejandro de Hales, Alberto Magno, Juan Duns Scoto, Buenaventura y Tomás de Aquino. Se ha llevado a cabo un trabajo importante en la tradición escolástica mucho más allá de la época de Tomás de Aquino, por ejemplo, por Francisco Suárez y Luis de Molina, y también entre pensadores luteranos y reformados.
Etimología Los términos ‘escolástico’ y ‘escolasticismo’ derivan de la palabra latina scholasticus, la forma latinizada del griego σχολαστικός [scholastikós], adjetivo derivado de σχολή [scholē], ‘escuela’ a partir de un cierto momento, pero que originariamente denotaba el ‘tiempo libre’. Scholasticus significa ‘perteneciente o relativo a las escuelas’. Los ‘escolásticos’ eran, más o menos, ‘escolares’.
Según Edward Feser, «estrictamente hablando, no existe el escolasticismo» como una sola filosofía que se enseñó en las universidades de la Europa medieval. El término ‘escolasticismo’ fue adoptado más tarde por neoescolásticos autodenominados de finales del y principios del . Feser sostiene que se puede hablar de un neo-neoescolasticismo que intenta revivir el neoescolasticismo.
Etapas
miniatura|Platón, Séneca y Aristóteles en una ilustración de un manuscrito medieval.
Ideológicamente la escolástica evolucionó en tres fases, a partir de la inicial identificación entre razón y fe, ya que para los religiosos el mismo Dios es la fuente de ambos tipos de conocimiento y la verdad es uno de sus principales atributos, de forma que Dios no podía contradecirse en estos dos caminos a la verdad y, en última instancia, si había algún conflicto, la fe debía prevalecer siempre sobre la razón, así como la teología sobre la filosofía.
De ahí se pasó a una segunda fase en que existía la conciencia de que la razón y la fe tenían solo una zona en común.
Por último, ya a fines del y comienzos del , en una tercera fase, la separación y divorcio entre razón y fe fueron mayores, así como entre filosofía y teología.
Cronológicamente pueden distinguirse fundamentalmente tres épocas:
Desde el comienzo del al fin del la escolástica está marcada por la polémica cuestión de los universales, que opone a los realistas encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino y a los conceptualistas guiados por Pedro Abelardo. Del al fin del tiene lugar la entrada de Aristóteles, primero indirectamente a través de los filósofos judíos y árabes, especialmente Averroes, pero en seguida directamente traducido del griego al latín por Alberto Magno y por Guillermo de Moerbeke, secretario de Tomás de Aquino. Se distingue la filosofía de la teología. La tercera abarca todo el : Guillermo de Ockham se decanta por los nominalistas y se opone al tomismo, separando y divorciando la filosofía de la teología.
Filosofía y cristianismo
Los fundamentos de la escolástica cristiana fueron establecidos por Boecio a través de sus ensayos lógicos y teológicos,Patte, Daniel. The Cambridge Dictionary of Christianity. Ed. Daniel Patte. New York: Cambridge University Press, 2010, 11132-1133 y los precursores posteriores (y luego compañeros) de la escolástica fueron la filosofía judía e islámica.
Uno de los primeros puntos que deben tenerse en cuenta es la influencia que filósofos como Aristóteles y Platón han tenido en la formación de las ideas fundamentales del cristianismo, tanto en el pensamiento desarrollado durante los primeros siglos de esta era por los Padres de la Iglesia, como en el apogeo de su filosofía con la escolástica, en el periodo comprendido entre los siglos y .
Desde sus comienzos, el cristianismo ha visto a la filosofía como un medio propicio para entender y profundizar el misterio revelado por la fe.
Todas aquellas verdades que podemos conocer a través de nuestras experiencias deben ser alcanzadas mediante el recto uso de la razón, pero respecto de aquellas que nos han sido reveladas, esta debe ir detrás de la fe, la filosofía debe ponerse al servicio de la teología.
Sin duda, todas estas cuestiones se mantienen en la filosofía cristiana hasta nuestros días y es quizás esta una prueba histórica de que la pretensión de verdad de la religión cristiana no es extraña a la razón del hombre, sino que, por el contrario, ella revela su origen más profundo.
Preescolástica La Pre-escolástica parte de los orígenes patrísticos y de la herencia clásica. Se caracterizó por momentos de gran decadencia moral y cultural debido a la ausencia del poder y autoridad de unidad administrativa, que quedó en pueblos bárbaros. Posteriormente, Carlos Martel (686-741) llegó a consolidar el imperio Carolingio. El mundo político estaba además jerarquizado por la Iglesia. En tal virtud, en el renacimiento carolingio se empezó a designar con el nombre de escolástico a todo el que libre de oficios serviles, consagraba sus ocios al estudio y después de que Carlo Magno (768-814) hizo del «Officium Scholasticum» llámese «scholasficum» a todo el que regentaba una cátedra en las escuelas y universidades de la Edad Media.
Siglos al : inicio del pensar didáctico miniaturadeimagen|Miniatura medieval de Boecio con un instrumento musical del . La filosofía medieval Pre-escolástica estuvo marcada por un tradicionalismo y la sumisión a la autoridad. Se inicia la ordenación de sentencias y aplicación del método de interrogaciones y soluciones. Empieza además una producción de recopilaciones de textos. Los principales exponentes del periodo son Boecio y Juan Escoto.
Severino Boecio Severino Boecio (477-524) era un senador romano, filósofo de principios del , autor de numerosos manuales y traductor de obras de Platón y Aristóteles. Se convirtió en el principal intermediario entre la antigüedad clásica y los siglos siguientes. Escribió mientras estaba encarcelado por el rey ostrogodo Teodorico el Grande la Consolación de la filosofía, un tratado filosófico sobre fortuna, muerte y otros temas, que se convirtió en una de las obras más populares e influyentes de la Edad Media.
Juan Escoto Erígena Escoto Eriúgena (810-877) fue un destacado filósofo del renacimiento carolingio. Su filosofía se mantiene en la línea de lo que se conoce como neoplatonismo en cuanto al platonismo y la teología negativa (o apofática) del cristianismo de Pseudo Dionisio en términos panteísticos. Como Dios es incomprensible, Dios no se conoce a sí mismo.
Gerberto de Aurillac Gerberto de Aurillac (945-1003) alcanzó gran renombre como teólogo y filósofo, destacando obras como Sobre lo racional y sobre el uso de la razón y Sobre el cuerpo y la sangre de Cristo; pero es en su faceta de matemático en la que más destacó. Introdujo en Francia el sistema decimal islámico y el uso del cero.
Otros filósofos
Casiodoro San Isidoro
Escolástica inicial
Se denomina «primera escolástica» o «escolástica temprana» la que tuvo lugar durante los siglos y , periodo caracterizado por las grandes cruzadas, el resurgimiento de las ciudades y por un centralismo del poder papal que desembocó en una lucha por las investiduras. La renovación del aprendizaje en Occidente se produjo con el renacimiento carolingio de la Alta Edad Media con la fundación de nuevas escuelas. Estuvo marcado con un pensamiento agustiniano y la penetración del pensamiento aristotélico.
Siglos al : la cuestión de los universales miniaturadeimagen|Miniatura de Anselmo del . Desde el comienzo del al fin del los debates se centraron en la cuestión de los universales, que opone a los realistas encabezados por Guillermo de Champeaux, a los nominalistas representados por Roscelino y a los conceptualistas (Pedro Abelardo).
Anselmo de Canterbury La figura más descollante de esta época fue san Anselmo de Canterbury (1033-1109). Considerado el primer escolástico, sus obras Monologion y Proslogion tuvieron una gran repercusión, centrada sobre todo en su debatido argumento ontológico para probar la existencia de Dios a priori.
Pedro Abelardo