miniatura|250px|Restos de los muros de los talleres Vasena, donde se originó el conflicto de la denominada Semana Trágica.

La Semana Trágica es el nombre con el que se conoce la represión y masacre sufridas por el movimiento obrero argentino, en la que fueron asesinadas cientos de personas en Buenos Aires en la segunda semana de enero de 1919, bajo el gobierno radical de Hipólito Yrigoyen. La misma incluyó el único pogromo del que se tiene registro en América. Diferentes historiadores la consideran como uno de los primeros actos o al menos un antecedente del terrorismo de Estado en Argentina, junto con los fusilamientos de entre mil y mil quinientos huelguistas en la Patagonia trágica de 1921,Bayer, Osvaldo (1993). La Patagonia Rebelde. Tomo II. La Masacre. Buenos Aires: Planeta Espejo de la Argentina. ISBN 950742430X. también ocurridos bajo el gobierno de Yrigoyen.Bayer, Osvaldo (2008). «Los héroes y la carroña», artículo publicado el 25 de octubre de 2008 en el sitio web del diario Página/12. Consultado en 2009.

El conflicto se originó a raíz de una prolongada huelga declarada en la fábrica metalúrgica Talleres Vasena, en reclamo de mejores condiciones laborales. El conflicto escaló, impulsado por la intransigencia patronal y de la FORA del V Congreso de tendencia anarquista, así como el accionar violento de rompehuelgas, hasta que se desató la represión abierta por grupos parapoliciales amparados por el gobierno, la policía y el Ejército, asesinando, deteniendo y torturando a miles de personas, mientras la población respondía con una pueblada generalizada.

El gobierno radical osciló entre su política de mediación en los conflictos laborales y la adopción de una política altamente represiva, que incluyó el apoyo a grupos parapoliciales, la orden de represión por medio del Ejército, la tortura y la simulación de ataques contra objetivos gubernamentales.

La represión dejó un saldo de cientos de muertos (las estimaciones de la época hablan de 700 muertos), decenas de desaparecidos -entre ellos gran cantidad de niños-, miles de heridos y decenas de miles de detenidos. El gobierno nunca informó oficialmente sobre la represión, ni publicó la lista de muertos.

Contexto histórico

El sindicalismo argentino había surgido cuarenta años antes, a fines de la década de 1870. En las primeras dos décadas hubo dos grandes corrientes sindicales, anarquistas y socialistas, a los que se sumó una tercera corriente en la década de 1900, el sindicalismo revolucionario. La corriente anarquista fue mayoritaria hasta 1910, mientras que la corriente sindicalista revolucionaria fue mayoritaria desde la década de 1910. En la segunda mitad de la década de 1910, los sindicatos de la corriente anarquista estaban organizados en la FORA del V Congreso, mientras que la corriente sindicalista revolucionaria y los socialistas estaban organizados en la FORA del IX Congreso.

En 1916 fue elegido por primera vez un gobierno democrático, cuando Hipólito Yrigoyen de la Unión Cívica Radical (UCR) fue elegido presidente de la Nación al implementarse el voto secreto, obligatorio y universal, exclusivamente para varones. La UCR había realizado previamente tres sangrientas sublevaciones armadas en 1890, 1893 y 1905, contra el régimen oligárquico conservador que gobernaba ininterrumpidamente desde 1874, sostenido en el fraude electoral.

Al llegar al gobierno, Yrigoyen aplicó una novedosa política de mediación y arbitraje en los conflictos laborales, impulsando la negociación colectiva, que lo distinguió de la política exclusivamente represiva que había caracterizado a los gobiernos conservadores que lo precedieron, que había causado varias masacres, siendo la más importante la Masacre del 1 de mayo de 1909. Esta política de diálogo social impulsó una gran expansión cuantitativa y geográfica del sindicalismo argentino y también fuertes críticas del sector empresario, las clases altas y el gobierno británico, que acusaban al sector radical de falta de autoridad ante la multiplicación de las huelgas.

Antecedentes

El centro de los hechos de la Semana Trágica tuvo que ver con una huelga en la empresa metalúrgica Talleres Vasena, cuyos establecimientos estaban ubicados en la zona sur de la Ciudad de Buenos Aires, en los barrios de San Cristóbal y Nueva Pompeya.

Debido al modelo agroexportador que tuvo la Argentina hasta la década de 1930, el sector metalúrgico era relativamente pequeño, aunque la empresa Vasena era la más importante del país. Los principales sectores económicos era el sector agrario pampeano, que producía granos y carnes, los frigoríficos, el transporte ferroviario -uno de los más extensos del mundo-, el puerto de Buenos Aires -que concentraba prácticamente la totalidad del comercio exterior- y el transporte marítimo.

Consecuentemente con la estructura económica, las principales organizaciones obreras argentinas de la época eran los sindicatos ferroviarios (La Fraternidad y la Federación Obrera Ferroviaria) y marítimos (Federación Obrera Marítima), todos ellos afiliados a la FORA del IX Congreso, con mayoría sindicalista revolucionaria y minoría socialista, cuyo secretario general era Sebastián Marotta. Los sindicatos de la FORA IX, si bien críticos del gobierno radical, tenían una postura favorable a la política yrigoyenista de mediación en los conflictos laborales para que se resolvieran a través de la negociación colectiva.

miniatura|250px|left|Edificio principal de Pedro Vasena e Hijos, visto desde la calle La Rioja (vías de tranvía) y el pasaje Barcala. Allí se encuentra hoy la plaza Martín Fierro.

La empresa Pedro Vasena e Hijos había sido fundada en 1870 por el italiano Pedro Vasena, quien la llevó a ser la más importante del pequeño sector siderúrgico argentino. En 1912 se había transformado en una sociedad anónima con importante participación de capitales ingleses y sede legal en Londres, cambiando su nombre por Argentine Iron & Steel Manufactury formerly Pedro Vasena e Hijos. Al morir Pedro Vasena en 1916, la presidencia de la compañía pasó a su hijo Alfredo, secundado por sus tres hermanos, Emilio, Humberto y Severino. El abogado de la empresa era el senador Leopoldo Melo, un alto dirigente de la Unión Cívica Radical, que también era miembro del directorio. La empresa era la más importante del sector en Argentina y empleaba a unos 2500 trabajadores, incluyendo varios cientos de trabajadoras en un lavadero de lana. Además de la fábrica metalúrgica, la empresa tenía también un lavadero de lana en Barracas, así como dos establecimientos en La Plata y Rosario. Se caracterizaba por tener malas condiciones de trabajo, ambientes de trabajo con temperaturas excesivas y sin ventilación, salarios considerablemente por debajo de lo que pagaban otras empresas comparables y jornadas más largas, así como una postura fuertemente antisindical y contraria a la negociación colectiva.El diputado radical Horacio B. Oyhanarte dijo en la Cámara de Diputados el día 8 de enero de 1919 que "el Señor Vasena, a quien no conozco ni de vista, no quería efectivamente dar audiencia a sus obreros, le parecía en su rigorismo -empleemos la palabra de excomunión-, en su rigorismo burgués, que eso era un renuncio, algo así como una capitis deminutio. Claro está que si no se daba esa audiencia al primer término del conflicto, mal podían las partes avenirse, mal podían entenderse. , citado por Godio (1973), pag. 26.

En el sector metalúrgico existía en 1918 una federación (Federación Obrera Metalúrgica) afiliada a la FORA IX (sindicalista revolucionaria y socialista). En abril de 1918 la FOM realizó una huelga en los Talleres Vasena que fracasó, hecho que llevó a la división de los trabajadores y a la creación de otro sindicato, la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos (SRMU), adherida informalmente a la FORA V (anarquista). Entre octubre y diciembre de 1918, la SRMU organizó varias huelgas exitosas en distintas empresas metalúrgicas de la ciudad, ganando así el apoyo de una parte importante de los trabajadores del sector. En ese plan de huelgas, el 2 de diciembre de 1918 la SRMU declaró una nueva huelga en los Talleres Vasena. Sus principales dirigentes serían Juan Zapetini, secretario general del sindicato de ideología anarquista, y el italiano Mario Boratto, delegado del personal de la empresa, de creencia católica no anarquista.

Internacionalmente, pocos días antes había finalizado la Primera Guerra Mundial, afectando seriamente el comercio internacional y el año anterior se había producido la Revolución Rusa, conducida por el ala bolchevique del Partido Socialdemócrata, estableciendo por primera vez un gobierno obrero que reemplazó el sistema capitalista por un sistema comunista.

Cronología de los acontecimientos

miniatura|250px|Mapa de ubicación de los principales sucesos de la Semana Trágica.1) Fábrica y administración central de los Talleres Vasena, actual plaza Martín Fierro.2) Cruce de Pepirí y Amancio Alcorta, donde se encontraba la sede del sindicato metalúrgico. Allí se produjo la masacre del 7 de enero de 1919.3) Galpones y depósitos de los Talleres Vasena, lindantes con el Riachuelo.* En rojo el camino que seguían los vehículos de carga entre la fábrica y los galpones de la empresa.

La huelga en los Talleres Vasena

El 2 de diciembre de 1918 la Sociedad de Resistencia Metalúrgicos Unidos (SRMU) declaró la huelga en los Talleres Vasena. La empresa tenía la fábrica y la administración en algo menos de dos manzanas ubicadas en el barrio de San Cristóbal, con entrada principal en la calle Cochabamba 3075. Actualmente allí se encuentra la plaza Martín Fierro. A 25 cuadras de allí en dirección sur, sobre el límite de la ciudad en el Riachuelo y ya en el barrio de Nueva Pompeya, la empresa tenía los galpones en los que almacenaba las materias primas. La operatoria de la empresa incluía por eso un transporte constante de materiales entre la fábrica y los galpones, a lo largo de la calle Pepirí-24 de Noviembre, en pleno barrio obrero. A pocos metros del cruce de la calle Pepirí con la avenida Amancio Alcorta, estaba instalado el local sindical de la SRMU. En esas tres ubicaciones se desarrollaron los principales acontecimientos que desencadenaron la Semana Trágica.

El sindicato elaboró un petitorio que fue presentado a la empresa, pero Alfredo Vasena se negó a recibir el petitorio y tratar con la delegación sindical, iniciándose así un juego de desgaste mutuo, en el que la violencia fue creciendo. Los Vasena apostaron a quebrar económicamente a los huelguistas recurriendo a rompehuelgas y civiles armados provistos por la Asociación Nacional del Trabajo, grupo de choque parapolicial creado ese año por el entonces también presidente de la Sociedad Rural Argentina Joaquín de Anchorena para combatir las huelgas mediante la violencia directa. El sindicato, por su parte, apostó a causarle daño económico a la empresa, mediante piquetes que impidieran el transporte de materiales entre los dos principales establecimientos (la fábrica de San Cristóbal y los depósitos de Nueva Pompeya) y disuadir a los rompehuelgas.

El sindicato logró hacerse fuerte en el barrio, obteniendo el apoyo de los vecinos y los comerciantes, a la vez que gran cantidad de sindicatos, y muy especialmente los marítimos y portuarios, declararon su solidaridad con los huelguistas, negándose a transportar u operar materiales de los Talleres Vasena. La solidaridad sindical y vecinal permitió a los huelguistas prolongar la huelga y obligó a los Vasena a responder garantizando que los rompehuelgas pudieran llegar a la fábrica y realizar el transporte entre los establecimientos de San Cristóbal y Pompeya. Para ello les entregaron a los rompehuelgas armas de fuego, con autorizaciones concedidas por el gobierno.