Argentina es a través de la historieta uno de los países con mayor producción a nivel mundial y el más importante a nivel latinoamericano,Lypszyc, David (1982). Argentina, cómics hasta los años 40. En Historia de los Comics nº 15: Argentina sorprende con sus primeros clásicos, de Josep Toutain y Javier Coma, p. 393. viviendo su «época dorada» entre las décadas de 1940 y 1960 con picos creativos y comerciales posteriores entre las de 1970 y 1980. El teórico Oscar Masotta sintetizaba en 1970 sus aportaciones en el desarrollo de modelos propios de historieta de acción (Oesterheld, Hugo Pratt), cómica (Roberto Battaglia, Divito, Quino) y folclórica (Walter Ciocca) y la presencia de cuatro grandes dibujantes (José Luis Salinas, Arturo del Castillo, Hugo Pratt y Alberto Breccia).Masotta, Oscar: (1970). La historieta en el mundo moderno. Barcelona: Paidós. págs.144-146.

La historieta argentina también tiene importantes representantes de fama internacional; al menos durante todo el siglo XX, el humor gráfico argentino ha ocupado un lugar preeminente en el género, gracias a artistas como Quino, con su famoso personaje de Mafalda, Guillermo Mordillo y Roberto Fontanarrosa. En la historieta de ficción se destacan Héctor Germán Oesterheld y Francisco Solano López con la obra El eternauta. En la historieta infantil es relevante la obra de Manuel García Ferré, con personajes como Hijitus y Anteojito, así como revistas y películas de dibujos animados.

También es de destacar la importante tradición de publicaciones de revistas de historietas que han sido muy importantes dentro del mundo de la historieta en español, como es el caso de Fierro.

Historia

La historieta comienza su historia en el país a fines del , en la revista Caras y Caretas, donde aparecen los primeros relatos ilustrados y la inclusión de globos de diálogo en el dibujo. La historieta seguirá desarrollándose en el país hasta lograr el nivel más alto entre las décadas de 1940 y 1960, la llamada «Época Dorada». Luego de esta etapa la historieta nacional irá decayendo hasta llegar al punto de no existir ninguna publicación del género en la década de 1990 (exceptuando los autores que se auto publicaban). A partir de los años 2000 se ha intentado revalorizar el género, por medio de recopilaciones de viejas historietas. Un hecho significativo ha sido la vuelta a los kioscos de la mítica revista Fierro, que cuenta con los autores más reconocidos del país.«La vuelta de Fierro».

Los inicios en la prensa satírica

thumb|250px|Portada de la revista Don Quijote.

A finales del , un grupo de importantes ilustradores europeos (franceses y españoles principalmente) que se habían formado en la caricatura y la sátira empezarían a desarrollar su trabajo en las siguientes publicaciones de Buenos Aires: El Mosquito, un periódico dominical de características «satírico-burlescas», cuyo primer ejemplar salió el 24 de mayo de 1863 y el último, el 16 de julio de 1893. La parte gráfica, principal atractivo del periódico, consistía en caricaturas de los personajes y hechos del momento. Sus colaboradores más reconocidos fueron Meyer y Henri Stein. Don Quijote del español Eduardo Sojo, publicada entre el 16 de agosto de 1884 y el 1 de noviembre de 1905, que se dedicaba a la publicación de humor político crítico y mordaz con el poder de la época, lo que acarreó presiones, secuestros de ejemplares y censura, e incluso Sojo fue encarcelado en algunas ocasiones. Entre las plumas de la revista se contaban el propio Sojo, Manuel Mayol, ya hacia el final de la publicación, Manuel Redondo. PBT publicada desde el 24 de septiembre de 1904 por Eustaquio Pellicer albergó en sus páginas los trabajos de dibujantes como Manuel Mayol, José María Cao, Sanuy, Navarrete, Fortuny y redactores como Bosco, Molina, Castro Rivera, Eusebi, entre otros.Entrada referida a «P.B.T.» en la sección «Historias de Revistas» de la Página oficial de la Asociación Argentina de Editores de Revistas

Un nuevo lenguaje

thumb|left|200px|Constancio Vigil.

La revista Caras y Caretas fundada por Eustaquio Pellicer en 1898 y dirigida por Fray Mocho será la primera donde además de la sátira política se empiecen a ver relatos costumbristas. En 1912 se publica en ella la primera historieta que se hace eco de las novedades estadounidenses, pues incorpora personajes fijos, continuidad y globos de diálogo:«Tal vez la primera historieta argentina que utilizó el globo fue Viruta y Chicharrón (1912, Caras y Caretas)». Masotta, Oscar (1970). La historieta en el mundo moderno. Barcelona: Paidós, p. 141. Se trató de la tira Viruta y Chicharrón, cuyo autor es incierto.De Majo, Oscar (2009). «Historieta argentina, la primera mitad de la historia», para Tebeosfera 2ª época, Sevilla. Hay quien sostiene que al principio era realizada por el autor estadounidense George McManus y luego sería continuada por Manuel Redondo, Juan Sanuy o ambos y otros que asignan su autoría a Manuel Redondo,Entrevista a Carlos Trillo en Tebeosfera. e incluso otra versión afirma que los autores eran Manuel Redondo con la colaboración de Sanuy, siendo los personajes «la versión vernácula de SpareRibs and Gravy, dos personajes de Geo Mac Manus». Giunta, Néstor. «La historia del cómic en la Argentina».García, Fernando Ariel y Ostuni Rocca, Hernán (2003). «Tangos de historieta» en Revista Latinoamericana de Estudios sobre la Historieta vol. 3, no. 11, septiembre de 2003, pp. 125-136. Gutiérrez, José María en «https://www.tebeosfera.com/documentos/el_mito_de_la_primera_historieta_argentina.html». Un año más tarde se publicó, también en Caras y Caretas, la historieta de Redondo llamada Sarrasqueta, la cual se mantuvo hasta la muerte del autor. Esto (la publicación de las tiras en Caras y Caretas) da a la historieta argentina una particularidad distintiva: en general, el cómic nace en las páginas de un periódico, mientras que en este caso aparece en una revista específica y representante del humor, gráfico y escrito.

Ya en 1916 y en la revista El Hogar, aparecen Las aventuras del Negro Raúl del argentino Arturo Lanteri. El personaje se caracterizaba por aspirar a una vida que su condición social no le permite alcanzar. Esta historieta no contaba con globos sino con textos, cuartetas rimadas, al pie del dibujo.

También en este año, en la revista PBT, se publica Aventuras de un matrimonio aún sin bautizar, más tarde llamada Las aventuras de Don Tallarín y Doña Tortuga, obra de Oscar Soldati, con un planteo técnico y temático sin precedentes en el país. En 1918 Mundo Argentino publicó Las aventuras de Tijerita, de Lanteri.

Fundada en 1919 por Constancio Vigil, Billiken fue la primera revista infantil en incluir historietas. En sus páginas se pudieron ver obras de Gastón Leroux, Fola, Vidal Dávila e historietas estadounidenses, siendo incluso, la primera en publicar Superman.

La historieta gauchesca El gaucho y el contenido temático que gira en torno a él han impregnado y conformado la cultura popular argentina; la historieta no ha permanecido ajena.

A principios de 1914, se publica Sinforiano Charabón, sus aventuras gauchescas, en la revista Mundo Argentino. En la tira se percibía el origen estadounidense de la misma, por marcas en la vestimenta, las referencias ambientales y los animales que se presentaban. Sin embargo, el subtítulo aludía de forma explícita a la figura de un símbolo nacional. Sería notoriamente inverosímil la combinación de estos elementos.

La publicación realizada por la editorial Haynes, estimuló el espíritu de los dibujantes argentinos. Había mucho en la historia del país vinculado a estos personajes, también obras literarias -como el Martín Fierro y las novelas de Eduardo Gutiérrez- hacían foco en ellos. Había llegado el momento de que la gauchesca ingresara al ámbito de la historieta.

En esta vertiente se destacan las siguientes obras y dibujantes:

Enrique Rapela, crea para La Razón, Cirilo, el Audaz en 1939. Posteriormente, El Huinca (1957) y Fabián Leyes que salen en el diario La Prensa.

Raúl Roux autor de El tigre de los Llanos publicado en el diario Crítica, en 1929. Más tarde se dedicará a las aventuras en el desierto y las zonas de frontera con Lanza Seca y Fierro a fierro. Walter Ciocca, realiza en formato de folletín Lindor Covas, en la última mitad de la década del 50 para el diario La Razón. Entre 1953-1958, se publica Fuerte Argentino en Misterix. Carlos Casalla y Julio Álvarez Cao, dibujaron Cabo Savino, que hizo su aparición en 1951, en las páginas de La Razón.

La popularización de la historieta

En esta década, precisamente en 1920, La Nación se convierte en el primer diario argentino en publicar historietas. La obra elegida fue Bringing Up Father de George McManus, traducida como Pequeñas delicias de la vida conyugal y sus protagonistas como Trifón y Sibebuta.

thumb|300px|(De derecha a izquierda y de arriba hacia abajo): Colonese, Arístides Rechain, Ángel Borisoff, Ferroni, Videla, Ramón Columba, Valdivia, Eduardo Álvarez y Siulnas.

En la revista El Hogar y salida de la pluma de Lanteri, aparece en 1922 la exitosa Aventuras de Don Pancho Talero de la cual más tarde surgieron dos exitosos filmes basados en el personaje.Masotta, Óscar, op. cit. p.142.Lipszyc, David op. cit., pp. 394.

Es evidente el auge del medio teniendo en cuenta que casi toda revista de actualidad de la década contenía historietas. Se pueden mencionar en primer lugar a las revistas El Suplemento: Panitruco (dibujos de un debutante Dante Quinterno y guion de Leroy); La Novela Semanal: Página del Dólar (1923) (auspiciada por la marca de cigarrillos Dólar) y La Familia de Don Sofanor (1925) de Arístides Rechain, Andanzas y desventuras de Don Manolo Quaranta (1926), primer personaje creado por Dante Quinterno, La barra de Candelario de Gutiérrez y Pepinito y su novia de González Fossatt; Mundo Argentino: Anacleto (1924) de Lanteri, Firulete y Retacón (1924) de González Fossat y el primer éxito de Quinterno, Don Fermín (más tarde Don Fierro); Femenil: Pantaleón Carmona (1927) de Messa y Las hijas de Pastasciuta (1928) de Oscar Soldati.Lipszyc, David op. cit., pp. 393-394.

En 1922 nace Páginas de Columba, del dibujante argentino Ramón Columba, quien le dio lugar al desarrollo de artistas locales. Es en esta revista donde se publica Jimmy y su pupilo (1924) de Gónzalez Fossat, considerada la primera historieta deportiva y que además fue la precursora del clásico continuará, marcando así que la historia tenía continuidad en el número siguiente y no se trataba de historias aisladas. De esta publicación en 1928 se desprende la primera revista que contenía únicamente historietas: El Tony.

thumb|250px|Oscar Blotta.

Al notar que la publicación de Bringing Up Father tuvo éxito, los responsables del diario La Nación deciden incluir una segunda obra del género en 1926: Betty de Charles Voight.

El 26 de septiembre de 1928 aparece el primer número de El Tony (sucesora de Páginas de Columba). Se trata de un semanario de 16 páginas, impreso a una tinta de color. El proyecto era publicar adaptaciones de famosas novelas de aventuras: tarea que recae, principalmente, sobre Raúl Roux.Lipszyc, David op. cit., pág. 396. El 19 de octubre hace su aparición uno de los personajes de mayor importancia en la historieta argentina: el indio Patoruzú. Lo hace como personaje secundario de la tira Las Aventuras de Don Gil Contento (previamente llamada Un porteño optimista) publicada en Crítica que es levantada al poco tiempo y su autor, Dante Quinterno se muda al diario La Razón.

En 1929, también en Crítica se publica una historieta de carácter serio: El Tigre de los Llanos, obra de Raúl Ramauge en la cual se narraba la vida de Facundo Quiroga recurriendo a grandes cuadros de textos, pero sin utilizar globos de diálogo. Completan la serie de relatos argentinos realizados por este autor: La estancia del ombú, Marta Riquelme,Martín Fierro y Vida de Manuelita Rosas.