Guaco es una orquesta venezolana fundada en 1962 por los hermanos Aguado y un grupo de amigos en Maracaibo, Zulia, comenzó como una agrupación musical tradicional de gaita zuliana y tras un largo proceso de evolución y modernización enriqueció su propuesta musical convirtiéndose en una orquesta conocida como La Súper Banda de Venezuela.

Ha recibido influencia de ritmos como rock, soul, funk, pop, así como gaita zuliana y otros géneros folklóricos venezolanos, pero su ritmo principal es la salsa, alrededor de la cual la banda ha conformado un estilo en sí mismo. Se han distinguido por su andar en la música durante más de seis décadas; que les ha permitido grabar 50 álbumes de estudio siendo uno de los grupos más prolíficos del país. Ha realizado innumerables giras anuales en Venezuela que en ocasiones se han extendido a Estados Unidos, Europa y Japón.

De los integrantes iniciales del grupo, es Gustavo Aguado, quien continúa en la agrupación manteniendo su vigencia.

Origen

Fue fundado por un grupo de jóvenes estudiantes, de los cuales destacan Mario Viloria, Fernando Plátano Domínguez, Alfonso Pompo Aguado y Luis Rincón, posteriormente se incorpora Gustavo Aguado. Aspiraban competir con grupos con mayor tradición gaitera existentes para la época en el Estado Zulia como Estrellas del Zulia, Rincón Morales, El Saladillo y Cardenales del Éxito.

En los inicios forman parte del grupo: Maritza Morales quien se convierte en la voz femenina, José Castillo cuatrista y compositor, Heriberto Molina y los cantantes Alcides Bonilla, José Tineo y Tino Rodríguez. Junto a ellos estaba Gustavo Adolfo Aguado León, hermano de Alfonso quien ya se proyectaba como un solista, pero requería un permiso especial para actuar, por ser menor de edad en esa época.

La creación y el nombre de la agrupación se atribuyen a Mario Viloria quien toma el nombre de un pájaro blanco, conocido coloquialmente allá como Halcón guaco para bautizar a la agrupación, ya que un ejemplar de esta ave volaba por encima de su casa donde el grupo practicaba y ensayaba durante sus inicios.

Carrera discográfica Años sesenta

En la década del 60 el grupo fue conocido como Conjunto Gaitero Estudiantil Los Guacos del Zulia. Su primera producción fue grabada en 1964, bajo el género de gaita zuliana, estilo de música tradicional venezolana que tradicionalmente se toca en la Navidad. Sin embargo desde sus primeros discos, las ganas de hacer algo distinto y masivo, se dejaban notar. En la década de los 60 se grabaron 5 producciones una por año: 1964, 1965, 1966, 1968, 1969. La mayoría de las canciones eran compuestas por Mario Viloria. En el año 1967 Gustavo Aguado, grabó con otra agrupación gaitera (Estrellas del Zulia), casualmente el mismo año que Guaco no grabaría una producción. Aguado regresó para grabar en 1968 y seguir hasta la fecha.

En esta primera etapa, Guaco era un grupo de gaita tradicional, sin ningún elemento electrónico o ajeno a lo típico, pero en sus letras y ensamble voces dejaban entrever que buscaban un sonido contemporáneo acorde con sus gustos personales que se decantaban entre el rock, la salsa y el soul.

Años setenta

La década de los 70 está marcada por la entrada de Ricardo Hernández proveniente del grupo Santanita. El talento de este zuliano comienza a proyectarse desde los primeros discos, alcanzando cuotas de mayor participación a partir de 1979 y hasta 1985 cuando se convierte en el compositor más exitoso que ha tenido la banda.

Otros cantantes famosos que hicieron pasantía dentro de esta etapa fueron: Humberto Mamaota Rodríguez como compositor y cantante en 1974 y Argenis Carruyo, quien posteriormente se decantaría por la salsa en orquestas como la Dimensión Latina. Argenis participa cantando temas específicos en varios de los discos de esta etapa entre ellos: Bubu Guaco en 1972; Que nadie se mueva en 1975 y Una tumba y un bongó en 1978, estos dos últimos compuestos por Ricardo Hernández.

Posteriormente, en 1975, ingresan los compositores y cantantes Ricardo Portillo y Simón García que habían triunfado con Los Cardenales del Éxito. El primero de ellos compositor, cuatrista, cantante y líder natural, mientras que el segundo destacaba por ser compositor y creativo.

A principio de los 70 los arreglos de los temas estaban a cargo de Nerio Franco un multinstrumentista que venía de la orquesta Los Blanco y que comenzó como pianista del grupo. A partir de 1977 el joven pianista y director de orquesta José Luis García, quien posteriormente formaría el exitoso grupo Carángano, asume las riendas de la dirección musical de la banda.

La idea central del grupo en esta época era la de incorporar instrumentos contemporáneos con los cuales se marcó el paso de la gaita tradicional a la modernidad. Carlos Sánchez en el bajo, Romer Quintero y posteriormente Salvador Baglieri en la guitarra, Frank Velásquez en flauta y saxo a partir de 1979 y una sección rítmica que a partir de 1978 incluía tamboras, conga y bongo.

Varias composiciones a lo largo de esta década presentaban la estructura de coros e improvisaciones que eran características del ritmo de salsa. Canciones marcadas por esta tendencia fueron: Una tumba y un bongó (1978), A guarachar y Guaco es diferente (1977), Guaco en plena y Con la punta del pie (1976), Barbaridad (1975) y La gaita tiene montuno y Tambo dengue (1974). Otra característica que diferencia a Guaco de los grupos de la época, es la mayor velocidad que imprimieron a muchos de los temas.

Dentro de esta etapa también desarrollan gaitas con letras que abordan temas contemporáneos como el consumo de las drogas, la pobreza y la contaminación y otras de carácter jocoso cuyo tema más difundido fue «María La Bollera» (1976). Esta variedad temática y rítmica y un fuerte apoyo de las discográficas nacionales con producciones y grabaciones realizadas en Caracas, abrieron el camino para que fueran bien recibidos por la juventud de la época y comenzara un proceso de apertura hacia otras regiones del país en donde no era habitual la gaita zuliana.

Etapa 1979-1985 El álbum Guaco 79 constituye un punto de quiebre a partir del cual se da un salto de calidad que habría de cerrar la década de los 70. A partir de este álbum, Guaco empezó a conocerse dentro del público y emisoras de todo el país.

De los once temas que conforman el disco seis pertenecen a Ricardo Hernández quien se posiciona como el compositor por excelencia de Guaco. Este trabajo posee un carácter conceptual y una mezcla perfecta entre tradición y modernidad y entre el carácter fiestero y reflexivo. Guaco alcanza la consolidación y el equilibrio que venía gestándose desde discos anteriores. César Miguel Rondón autor de El Libro de la Salsa se encarga de escribir dentro de las portada del disco un largo análisis de las características y canciones de este disco, catalogándolo de extraordinario.

Los arreglos de este disco corren por cuenta de José Luis García y Gustavo Aguado interpreta en plena madurez, cuatro de los temas más emblemáticos del disco entre ellos: «Noche sensacional», grabado posteriormente por Cheo Feliciano en el disco Sentimiento Tú (1980), rindiendo una especie de homenaje a la música de Guaco.

La música de protesta sin llegar al panfleto político está presente en los temas: «Mosaico guaco» y «Nuestros derechos», que en la voz de Aguado reflejan el sentimiento zuliano quien a través de una penuria que se ha hecho cotidiana, asume su rabia social a través de la protesta en las canciones.

Este disco marca el debut de Amilcar Boscan como cantante de Guaco con una contradanza con montuno llamada: «Homenaje a Aniceto Rondón». Chichilo Urribarri es llamado para cantar: «Maracaibo linda», una gaita de gran cadencia rítmica y una efectiva letra, y Ricardo Portillo canta la que probablemente sea la canción más conocida del disco: «Venite pa’ Maracaibo».

Luego de este disco, se produce una deserción masiva, abandonan la banda: el pianista y director musical José Luis García, los cantantes Simón García y Ricardo Portillo, el guitarrista Salvador Baglieri, el bajista Carlos Sánchez y Argenis Carruyo. Dichos músicos, sintiendo la necesidad de abordar nuevos proyectos en forma independiente, forman otros grupos y orquestas que en definitiva enriquecieron el panorama musical del Zulia y del país.

La primera parte de la década de los 80 está marcada por la influencia notable de Ricardo Hernández como compositor y de Amilcar Boscan como cantante. Al grupo entra Sundin Galué como bajista y cantante hasta 1995, Alejandro Ávila ejecuta el piano hasta 1981 y luego es sustituido por Alirio Pérez entre 1982 y 1988, Frank Velásquez se mantiene al saxo y flauta hasta 1988 y Romer Quintero en la guitarra lo hace hasta 1986.

Con esta formación se graba Guaco 80, un disco de 10 temas de los cuales 8 son de Ricardo Hernández, quien además introduce su talento como arreglista. En este sentido el músico ha declarado: «El álbum Guaco 80 es mío; son mis arreglos y mis canciones».

Las composiciones que obtuvieron mayor difusión fueron: «Homenaje a Jesús Lozano» y «Las pulgas», en la voz de Amílcar Boscan. Otro de los temas de gran popularidad fue: «Maracucha», en la voz inconfundible de Gustavo Aguado. Un tema grabado inicialmente sin metales que fueron adicionados posteriormente, en un arreglo realizado en Caracas, por Alberto Naranjo, director del Trabuco Venezolano. Igualmente destacó la canción dedicado a la Virgen de Chiquinquirá, «Chinita», cuyos arreglos y polifonías le dieron un aire de modernidad que contrastó con aquellos grupos gaiteros que jamás tomaron riesgos y se mantuvieron fieles a la tradición.

Se mantiene dentro del repertorio de este disco, letras de denuncia social (idea que siempre ha estado presente en los fundadores de Guaco) con gaitas como: «La reforma», un viejo tema de Mario Viloria que había sido grabado en el LP de 1970 donde de aborda los problemas que por años ha sufrido Maracaibo y que nunca han sido solucionados y «Diferendo» en la época en que Venezuela y Guyana mantenían un litigio territorial.

El álbum Guaco 1981 confirma el nivel artístico alcanzado en los dos LP anteriores. Ricardo Hernández se mantiene como director musical y compositor de ocho de los temas del álbum. El concepto rítmico y armónico de la banda pertenece a los propios músicos nacidos en el Zulia y cuya calidad sonora comienza a hacerse sentir. A nivel de ventas, son promocionados por el sello discográfico INTEGRA a partir de 1979 y hasta 1983. Por eso, dentro de la promoción de la banda que todos quieren etiquetar dentro de un género musical se mantiene el criterio de que «Guaco es Guaco».

Amílcar Boscan se consolida como intérprete fundamental con los temas: «El billetero», «A patinar» y «Tierra bonita». Gustavo Aguado repite como intérprete de un tema dedicado a la virgen: «Chinca y Ricardo» y otro a la Guayana Esequiba con la canción: «Esequibo». Otro de los temas que tuvo repercusión mediática por su carácter intimista y romántico fue: «Seguiré gaiteando», en la voz de Sundin Galué, donde se plantea el tema de las esposas de los gaiteros que se sienten «amenazadas» por el estilo de vida disipada o comprometida con el arte que llevan los músicos.

Un año más tarde y con la misma formación musical Guaco estrena su nuevo álbum de larga duración en 1982. La dupla Hernández-Boscan repite su asociación exitosa con los temas: «Pastelero» y «Por eso me encanta mi Maracaibo». Gustavo Aguado se reserva las canciones «Para ella» y «Para ti Chinita» del propio Ricardo Hernández.

Corre el año 1983 y Guaco graba su quinto y último álbum de estudio para el sello Integra. Para este tiempo Guaco continua su proceso de modernización agregando batería una sección de trompetas, un trombón y violines bajo la producción ejecutiva del experimentado Orlando Montiel.