thumb|300px|Piedad del Vaticano, obra del Renacimiento de Miguel Ángel Buonarroti. La escultura del Renacimiento se entiende como un proceso de recuperación y reinterpretación del arte escultórico de la Antigüedad clásica. Los escultores hallaron en los restos artísticos y en los descubrimientos arqueológicos de aquella época pasada una fuente de inspiración para sus obras. Además, encontraron en la observación de la naturaleza un modelo ideal para perfeccionar sus obras. En este contexto hay que tener en cuenta la excepción de los artistas flamencos en el norte de Europa, los cuales además de superar el estilo figurativo del gótico promovieron un Renacimiento ajeno al italiano, especialmente en el ámbito de la pintura.Castelfranchi Vegas, Liana (1996), pág. 43. El renacer a la Antigüedad, con el consiguiente abandono de lo medieval, que para Giorgio Vasari «había sido un mundo propio de godos»,Sureda, Joan, (1988) pág. 10. y la recuperación de los valores clásicos en sus múltiples variantes y matices, fue un fenómeno que se desarrolló casi exclusivamente en Italia. El arte del Renacimiento logró así interpretar la naturaleza y traducirla con libertad y con conocimiento en multitud de obras maestras.Sureda, Joan (1988), pág. 13.
Características thumb|200px|Camafeo en ágata blanca, representando a Carlos I, obra italiana del . thumb|200px|Escultura ecuestre de Bartolomeo Colleoni realizada en bronce por Verrocchio. La escultura en el Renacimiento tomó como base y modelo las obras de la antigüedad clásica y su mitología, con una nueva visión del pensamiento humanista y de la función de la escultura en el arte. Como en la escultura griega, se buscó la representación naturalista del cuerpo humano desnudo con una técnica muy perfeccionada, gracias al estudio meticuloso de la anatomía humana. En Italia convivieron por igual los temas profanos con los religiosos; no así en otros países como España y Alemania, donde prevaleció el tema religioso.La Gran Enciclopedia en català, Volumen 7 (2004), Barcelona, Edicions 62, ISBN 84-297-5435-0
El cuerpo humano representó la Belleza absoluta, cuya correspondencia matemática entre las partes se encontraba bien definida, y el contrapposto fue utilizado constantemente desde Donatello a Miguel Ángel. En esta época es cuando se dio prácticamente la liberación de la escultura del marco arquitectónico, los relieves se realizaron con las reglas de la perspectiva y se mostraban a los personajes con expresiones de dramatismo que llevaban a la sensación de gran terribilità en los sentimientos expuestos en las esculturas de Miguel Ángel, como en el rostro de su David.Ceysson, Bernard (1996), pp. 70-71.
Un papel fundamental fue la figura del mecenas, representados por la iglesia y personajes de la nobleza que obtenían con su mecenazgo prestigio social y propaganda política, y abarcó todos los temas: religiosos, mitológicos, de vida cotidiana, retratos de personajes, etc.La Gran Enciclopedia en català, Volumen 17 (2004), Barcelona, Edicions 62, ISBN 84-297-5445-8
Reapareció con el Renacimiento la glíptica greco-romana, que se había olvidado casi por completo durante la Edad Media en la labra de piedras finas (salvo algunas muestras de arte bizantino), y desde el se labraron preciosos camafeos de gusto clásico, tan perfectos que, a veces, llegan a confundirse con los antiguos. No obstante, apenas se alcanzó a restablecerse el uso de los entalles de piedra fina, tan predilectos de las civilizaciones griega y romana. Estos pequeños relieves sirvieron como modelo, una vez agrandados, para la decoración por parte de escultores en grandes medallones para palacios de Italia y Francia.Ceysson, Bernard (1996), pág. 102.
Materiales La escultura del Renacimiento se sirvió de toda clase de materiales, principalmente del mármol, bronce y madera. El bronce compitió con el mármol principalmente en monumentos funerarios, fuentes y pequeñas esculturas para decoración de interiores, así como en estatuas ecuestres como la del condottiere Colleoni en Venecia. Las reproducciones de estatuillas en bronce tuvieron gran difusión en el Renacimiento, debido al gran número de coleccionistas. En Florencia fueron Antonio Pollaiolo (Hércules y Anteo) y Andrea del Verrocchio (Niño alado con pez) los iniciadores por encargo de los Médicis. Del taller de Leonardo da Vinci se conservan pequeños bronces con el caballo encabritado de una altura de 23 cm.Ceysson, Bernard (1996), pp. 54-55. El escultor de Mantua Pier Jacopo Alari Bonacolsi, llamado Antico, se instaló en Roma para la ejecución de reducciones en bronce de mármoles antiguos.Historia del Arte Espasa (2004), pág. 703.
La madera fue utilizada en países como Alemania y España, donde la gran riqueza forestal y el trabajo tradicional de la madera policromada estaba muy arraigado; se empleó en la ejecución de imaginería religiosa, retablos y altares.Ceysson, Bernard (1996), pp. 120-121.
La terracota fue empleada como material más económico; se utilizó terracota en color natural y policromada, como la empleada por Antonio Rossellino y su discípulo Matteo Civitali en la Virgen de la Anunciación en la iglesia de los Siervos de Lucca. El artista italiano Pietro Torrigiano realizó en España varias esculturas en barro policromado, algunas de ellas se conservan en el Museo de Bellas Artes de Sevilla.Sureda, Joan (1988), p. 229. A Lucca de la Robbia, que siguió el estilo donatelliano, se le atribuye la invención del barro esmaltado que empleó en el tabernáculo de Santa María Novella de Florencia en combinación con el mármol para darle colorido a la obra, y después en tondos y en Madonnas; su taller seguido por su sobrino Andrea della Robbia realizó gran cantidad de obras de terracota esmaltada que se difundieron por toda Europa.Sureda, Joan (1988), pp. 128-129.
Segundas riveras
Técnicas thumb|200px|Rapto de las Sabinas, del escultor de Flandes Giambologna, donde la composición se muestra en movimiento de espiral.
La técnica del tallado de mármol se recuperó en tiempos del Renacimiento con la perfección que había tenido durante el periodo clásico. A partir del Renacimiento se empleó el taladro manual o trépano para eliminar la piedra hasta una cierta profundidad. Esta herramienta se empleaba tanto si se hacía la escultura en talla directa, como a veces había hecho Miguel Ángel, como si se utilizaba el pasado de puntos de un modelo realizado en yeso, como normalmente hacían artistas como Giambologna, de quien se aprecian los puntos marcados en muchas de sus esculturas. Donatello empleó el método griego de trabajar el bloque en redondo, sin embargo Miguel Ángel lo tallaba desde un lado.Historia Universal del Arte: Tomo 8 (1984), Madrid, Sarpe ISBN 84-7291-596-4 Así lo describió Benvenuto Cellini:
Para las obras en bronce se necesitaba la realización de la obra previamente en arcilla o en cera para su posterior fundición; después se cincelaba para suprimir los posibles defectos de la fundición, se pulía la superficie con abrasivos y a gusto del escultor se añadían las pátinas.
La talla en madera, empleada sobre todo en el Norte de Europa y en España, se podía realizar también en talla directa sobre el bloque de madera con la ejecución de un boceto pequeño para su guía o con el modelo previo en yeso o arcilla, y también pasarlo por puntos como en el mármol.
Composición Bulto redondo El Renacimiento adoptó los elementos básicos que había descrito Vitruvio, que sostenía: La composición de la figura humana se basó en la búsqueda de la perfección en la anatomía, sobre la que muchos artistas de esta época adquirieron verdaderos conocimientos con la práctica de disecciones para su estudio.Historia Universal del Arte (1984) Madrid, Ed. Sarpe, p. 721 ISBN 84-7291-593-X La primera escultura exenta renacentista que mostró la armonía del desnudo fue el David de Donatello durante el Quattrocento, en la que se apreciaba la influencia del estilo de Praxíteles con un ligero contrapposto para conseguir el equilibrio en la composición. Durante los siguientes años los conocimientos sobre la anatomía humana fueron adquiriendo una gran perfección, hasta llegar a un contrapposto pleno. Las expresiones de los rostros dejaron de ser hieráticas y ausentes para mostrar sentimientos interiores; la llamada terribilità renacentista (David de Miguel Ángel, hacia 1504). En los grupos escultóricos de carácter religioso se mostraba la combinación del naturalismo con una intensa expresividad, la serenidad florentina desapareció ante las pasiones que mostraban los personajes con sus caras deformadas por los gestos de desesperación y dolor, visibles en los Entierros de Cristo de Guido Mazzoni y de Niccolò dell'Arca.Bozal, Valeriano (1983), pág. 198. La escultura fue evolucionando en su concepción y en las composiciones de sus grupos, hasta llegar a la serpentinata propia del manierismo, que se muestra claramente en obras como la Piedad florentina (Miguel Ángel) o el Rapto de las sabinas (Giambologna).Bozal, Valeriano (1983), pág. 195. Relieve thumb|Relieve de "Adán y Eva" por Ghiberti. thumb|Busto-retrato de Giuliano de Médici por Verrocchio (1475-1478). En el relieve se utilizaron la arquitectura y las recién adquiridas leyes de la perspectiva para componer los fondos de las representaciones, como en la célebre puerta del Paraíso de Ghiberti o en los relieves con la técnica de stiacciato para el altar de San Antonio en Padua realizados por Donatello. Se componían estructuras arquitectónicas como telón de fondo, igual que Giotto había hecho en sus pinturas protorrenacentistas. Algunas laudas de bronce italianas fueron transportadas a España, como la que se encuentra en la catedral de Badajoz de Lorenzo Suárez de Figueroa.Hernández Perera, Jesús (1988), pág. 222.
La escultura flamenca junto con la de países germánicos se desarrolló con un realismo que se apreciaba en todos los detalles ornamentales, donde el trabajo escultórico se presentaba casi como una labor de orfebrería que se aplicó en los grandes altares realizados en madera. También en España, la influencia gótico-flamenca junto con la italiana se recogió en relieves, como el de una de las puertas de la catedral de Barcelona realizada por el escultor flamenco Michael Lochner y por Bartolomé Ordóñez de estilo italiano en el trascoro de la misma catedral. Los relieves alrededor de los sarcófagos solían representar escenas de la vida de los difuntos: su vida, milagros y martirio si eran religiosos, o la representación de batallas y hechos militares si eran personajes de la nobleza. Los monumentos funerarios fueron desarrollando diferentes fases de composición, desde la estructura tradicional de la losa funeraria o la estatua del yacente solitario en su sarcófago empleado en la época medieval, a las tumbas adosadas enmarcadas por elementos arquitectónicos a la manera de arco de triunfo, y con un resultado parecido a un retablo, donde en la calle central se encontraba la urna normalmente con la figura del yacente sobre ella y figuras alegóricas en las calles laterales. Finalmente se realizaban con la representación de los difuntos en actitud orante propios de España y Francia.Ceysson, Bernard (1996), pp. 46-50.
Durante el Renacimiento se originó en España el estilo plateresco, que representó el cambio de las formas de decoración en los edificios con elementos escultóricos de estilo principalmente italiano, no solamente se realizó en la piedra de las fachadas sino también en madera y yeso en los interiores de los edificios, a base de relieves historiados y adornos vegetales típicos del primer Renacimiento (llamados «in candelieri») con grandes escudos heráldicos y putti a su alrededor.Historia del Arte Espasa (2004), pág. 762. Busto