La arquidiócesis de Nápoles (; ) es una circunscripción eclesiástica de la Iglesia católica en Italia. Se trata de una arquidiócesis de la Iglesia latina, sede metropolitana de la provincia eclesiástica de Nápoles. Tiene su sede en la ciudad de Nápoles, en la región de Campania, y su iglesia catedral es la catedral basílica de Santa María Asunta, conocida popularmente como el Duomo de Nápoles. Desde el 12 de diciembre de 2020 su arzobispo es Domenico Battaglia.
Según la tradición, la diócesis de Nápoles fue fundada en el y tuvo como primer obispo a san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro. A comienzos del fue elevada al rango de arquidiócesis metropolitana. A lo largo de su historia ha desempeñado un papel destacado en la vida religiosa, cultural y social de Nápoles y del sur de Italia.
La arquidiócesis venera especialmente a san Jenaro, patrón principal de la ciudad, cuyo culto constituye una de las manifestaciones religiosas más características de la tradición napolitana. En la actualidad ejerce su jurisdicción sobre la ciudad de Nápoles y diversos municipios de su área metropolitana, agrupando centenares de parroquias, instituciones educativas, obras asistenciales y centros de culto.
Territorio y organización
thumb|miniatura|derecha|Basílica de Santa Restituta, ubicada en el interior de la catedral de Nápoles
La arquidiócesis tiene una superficie de 274 km² y extiende su jurisdicción sobre los fieles católicos de rito latino residentes en parte de la región de Campania. Comprende la mayor parte de la comuna de Nápoles —con excepción de los barrios de Fuorigrotta, Bagnoli, Pianura y Soccavo, pertenecientes a la diócesis de Pozzuoli— y los municipios de Afragola, Arzano, Boscotrecase, Calvizzano, Casavatore, Casoria, Cercola, Ercolano, Massa di Somma, Melito di Napoli, Mugnano di Napoli, Pollena Trocchia, Portici, Procida, San Giorgio a Cremano, San Sebastiano al Vesuvio, Torre del Greco, Trecase, Villaricca y Volla, además de partes de Casalnuovo di Napoli, Marano di Napoli y Torre Annunziata.
La sede arquiepiscopal se encuentra en la ciudad de Nápoles, donde se alza la catedral basílica de Santa María Asunta, principal templo de la arquidiócesis. La curia arzobispal tiene su sede en Largo Donnaregina 22.
En 2023 la arquidiócesis contaba con 288 parroquias, una población de 1 778 000 habitantes, de los cuales 1 446 000 eran católicos (81,3 %), y 751 sacerdotes.
Organización territorial
La arquidiócesis se divide en parroquias agrupadas en 13 decanatos:
Centro histórico Sanità Quartieri Spagnoli Posillipo Vomero Vasto Secondigliano Scampia Ponticelli Marano Casoria Portici Torre del Greco
La actividad pastoral se desarrolla a través de las parroquias, rectorías, comunidades religiosas, centros educativos, instituciones benéficas, asociaciones de fieles y demás organismos dependientes de la arquidiócesis.
Provincia eclesiástica
La arquidiócesis de Nápoles es la sede metropolitana de la provincia eclesiástica homónima. Tiene como sufragáneas a:
Arquidiócesis de Capua Arquidiócesis de Sorrento-Castellammare di Stabia Diócesis de Acerra Diócesis de Alife-Caiazzo Diócesis de Aversa Diócesis de Caserta Diócesis de Isquia Diócesis de Nola Diócesis de Pozzuoli Diócesis de Sessa Aurunca Diócesis de Teano-Calvi Prelatura territorial de Pompeya
Historia
thumb|miniatura|derecha|Palacio arzobispal de Nápoles
Orígenes y época paleocristiana
Según la tradición eclesiástica, la Iglesia de Nápoles fue fundada en el por san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro y venerado como primer obispo de la ciudad. Sin embargo, las primeras noticias históricamente verificables sobre la comunidad cristiana napolitana se remontan al .
El primer obispo documentado históricamente es Fortunato I, mencionado hacia los años 342-344. Durante los siglos y la Iglesia de Nápoles experimentó un importante desarrollo y consolidó su organización episcopal. Casi todos los obispos napolitanos hasta el , y algunos del , son venerados como santos por la Iglesia católica.
Entre las figuras más destacadas de la antigüedad cristiana napolitana sobresale san Jenaro, mártir de comienzos del y posteriormente reconocido como patrón principal de la ciudad. Su culto adquirió gran relevancia en toda la región y continúa siendo uno de los elementos más característicos de la religiosidad napolitana.
Tras el Edicto de Milán de 313 se construyeron los primeros complejos episcopales y basílicas cristianas. Entre ellos destaca la antigua Basílica de Santa Restituta, que constituye el núcleo más antiguo de la actual Catedral de Nápoles.
Edad Media
Durante la Alta Edad Media Nápoles permaneció vinculada políticamente al Imperio bizantino, circunstancia que influyó notablemente en la vida religiosa local. A diferencia de otras regiones bizantinas de Italia, los obispos napolitanos mantuvieron siempre la comunión con la Santa Sede, coexistiendo en la ciudad elementos del rito romano y del rito bizantino.
A comienzos del , bajo el episcopado de Sergio II, la diócesis fue elevada a arquidiócesis metropolitana. Desde entonces pasó a encabezar una importante provincia eclesiástica en el sur de Italia.
Durante los períodos normando, suabo y angevino la arquidiócesis desempeñó un papel destacado en la vida política y religiosa del Reino de Sicilia y posteriormente del Reino de Nápoles. A finales del , por iniciativa de Carlos II de Anjou, comenzó la construcción de la actual Catedral de Nápoles, edificada sobre antiguos lugares de culto paleocristianos.
Edad Moderna
Entre 1458 y 1575 la sede arzobispal estuvo ocupada casi ininterrumpidamente por miembros de la familia Carafa, una de las más influyentes del Reino de Nápoles.
La arquidiócesis desempeñó un papel destacado durante la Contrarreforma. Tras el Concilio de Trento, los arzobispos impulsaron la reforma disciplinaria del clero, la mejora de la formación sacerdotal y el fortalecimiento de las instituciones religiosas.
Dos arzobispos de Nápoles fueron elegidos papas: Paulo IV (Giovanni Pietro Carafa) en 1555 e Inocencio XII (Antonio Pignatelli) en 1691.
En 1598 el cardenal Alfonso Gesualdo fundó el Archivo Histórico Diocesano de Nápoles, una de las principales instituciones documentales eclesiásticas del sur de Italia.
Durante los siglos y la ciudad experimentó un notable crecimiento demográfico y religioso. Se multiplicaron los conventos, hospitales, colegios y fundaciones benéficas, mientras el culto a san Jenaro se consolidaba como una de las principales señas de identidad de la ciudad.
Edad Contemporánea
Las transformaciones políticas derivadas de la ocupación francesa, la restauración borbónica y la unificación italiana tuvieron importantes consecuencias para la Iglesia napolitana. Muchas comunidades religiosas fueron suprimidas y numerosos bienes eclesiásticos pasaron al control estatal.
Del 19 al 22 de noviembre de 1891 Nápoles acogió el primer Congreso Eucarístico Nacional Italiano.
Durante los siglos y la arquidiócesis afrontó importantes desafíos relacionados con la urbanización, la industrialización, la emigración y las desigualdades sociales existentes en la ciudad.
Entre los arzobispos más destacados de este período se encuentran los cardenales Alessio Ascalesi, Corrado Ursi, Michele Giordano y Crescenzio Sepe.
Entre 1958 y 1966 la Diócesis de Pozzuoli estuvo unida in persona episcopi a la sede napolitana.
El 12 de diciembre de 2020 el papa Francisco nombró arzobispo metropolitano de Nápoles a Domenico Battaglia, anteriormente obispo de Cerreto Sannita-Telese-Sant'Agata de' Goti.
La arquidiócesis continúa desempeñando un papel destacado en la vida religiosa, cultural y social de Nápoles y su área metropolitana.
Gobierno eclesiástico
Como Iglesia particular, la arquidiócesis de Nápoles es gobernada por el arzobispo metropolitano, asistido por los obispos auxiliares, la curia arquidiocesana y los diversos organismos pastorales, administrativos y judiciales que colaboran en la dirección de la circunscripción.
Desde el 12 de diciembre de 2020 el arzobispo metropolitano es Domenico Battaglia, nombrado por el papa Francisco.
Arzobispos de Nápoles
La sede napolitana cuenta con una de las sucesiones episcopales más antiguas de Italia. Según la tradición, el primer obispo fue san Aspreno, considerado discípulo de san Pedro. A lo largo de los siglos la arquidiócesis ha estado gobernada por numerosos prelados que desempeñaron un papel destacado en la historia religiosa y política del sur de Italia.
Entre los arzobispos más relevantes figuran Alfonso Carafa, Alfonso Gesualdo, Alessio Ascalesi, Corrado Ursi, Michele Giordano y Crescenzio Sepe.
Dos arzobispos de Nápoles fueron posteriormente elegidos papas:
Paulo IV (Giovanni Pietro Carafa), elegido en 1555. Inocencio XII (Antonio Pignatelli), elegido en 1691.
Curia arquidiocesana
La curia arquidiocesana es el conjunto de organismos y personas que colaboran con el arzobispo en el gobierno pastoral, administrativo, judicial y económico de la arquidiócesis. Tiene su sede en el palacio arzobispal situado en Largo Donnaregina, junto a la catedral de Nápoles.
Entre sus principales organismos se encuentran la secretaría general, la cancillería, los distintos vicariatos episcopales, el tribunal eclesiástico, los consejos pastorales y económicos, así como las delegaciones encargadas de la catequesis, la liturgia, la educación, la acción caritativa y las comunicaciones sociales.
Obispos auxiliares
Debido a la extensión y complejidad pastoral de la arquidiócesis, el arzobispo es asistido por varios obispos auxiliares.
En la actualidad ejercen este ministerio:
Francesco Beneduce, S.I., obispo titular de Gaudiaba. Michele Autuoro, obispo titular de Curi. Gaetano Castello, obispo titular de Nove.
Los obispos auxiliares colaboran con el arzobispo metropolitano en la atención pastoral de los distintos sectores territoriales y ámbitos de actividad de la arquidiócesis.
Patrimonio
La arquidiócesis de Nápoles conserva uno de los conjuntos patrimoniales religiosos, históricos y artísticos más importantes de Italia, resultado de casi dos milenios de historia cristiana. Su territorio alberga numerosas iglesias, basílicas, monasterios, santuarios, instituciones culturales y archivos eclesiásticos de gran relevancia histórica y artística.
Catedral de Nápoles
La sede episcopal de la arquidiócesis es la catedral basílica de Santa María Asunta, conocida popularmente como el Duomo di Napoli. Construida entre finales del y comienzos del por iniciativa de Carlos II de Anjou, constituye el principal templo de la arquidiócesis.
En su interior se conservan importantes testimonios de la historia religiosa de la ciudad, entre ellos la antigua Basílica de Santa Restituta, de origen paleocristiano, y la Capilla del Tesoro de San Jenaro, donde se custodian las reliquias de san Jenaro, patrón de Nápoles.
Basílicas menores
thumb|miniatura|derecha|Basílica de San Paolo Maggiore thumb|miniatura|derecha|Basílica de San Pietro ad Aram thumb|miniatura|derecha|Basílica de la Santissima Annunziata Maggiore thumb|miniatura|derecha|Basílica de Santa Maria della Sanità thumb|miniatura|derecha|Pontificia Real Basílica de Santiago de los Españoles
La arquidiócesis cuenta con numerosas basílicas menores reconocidas por la Santa Sede.
Basílicas en la ciudad de Nápoles
Basílica de Santa Restituta Basílica de San Paolo Maggiore Basílica de San Pietro ad Aram Basílica de la Santissima Annunziata Maggiore Basílica de Santa Maria della Sanità Pontificia Real Basílica de San Francisco de Paula Pontificia Real Basílica de Santiago de los Españoles Basílica de Santa Maria del Carmine Maggiore Basílica de San Jenaro Extramuros Basílica de San Lorenzo Maggiore Basílica Santuario del Gesù Vecchio Basílica dello Spirito Santo Basílica Santuario de Santa Maria della Neve Basílica de Santa Clara Basílica de la Incoronata Madre del Buon Consiglio