Jáchal es un departamento ubicado en el centro norte de la provincia de San Juan, casi al centro oeste de Argentina.

Este departamento ocupa un 16% del total de la superficie provincial, lo que lo convierte en una jurisdicción de las más extensa, ocupando el tercer puesto. En él se desarrollan una excelentísima producción agrícola, donde se destaca la plantación de cultivos estacionales, y en los últimos tiempos una gran actividad relacionada con la minería. En cuanto al turismo se destaca el turismo aventura y cultural.

Jáchal es reconocido a nivel provincial con el seudónimo de "tierra de tradición", a causa de la tradición gauchesca que se conserva en él, ya que aquí se desarrolla la Fiesta Provincial de la Tradición Jachallera.

Toponimia El nombre del departamento es de una lengua originaria que significa "río de las arboledas" o "tierra o distrito de metales"Fuente: "San Juan Nuestra Tierra ediciones Argentina

Historia La fundación de San Juan de la Frontera, llevada a cabo por Juan Jufré en 1562, se hizo en el Valle del Tulum, en la margen derecha del río Tucuma (hoy río San Juan).

En torno a este valle existía una amplia zona, de límites imprecisos, conocida como "Jáchal", que en lenguaje indígena significa “río de las arboledas” o “distrito de metal”.

Esa franja marginal abarcaba casi la mitad del territorio de la actual provincia de San Juan: Iglesia, norte de Ullum y Valle Fértil y hasta Calingasta, y en ella no se efectuó fundación alguna hasta avanzado el . Con el paso del tiempo esa región fue adquiriendo características propias e independientes a la ciudad de San Juan.

La administración española se ejerció en forma efectiva desde Chile sobre las tres ciudades cuyanas (Mendoza, San Juan y San Luis) y desde el norte, la acción de la Gobernación del Tucumán llegó hasta Famatina.

Jáchal, zona intermedia, fue utilizada para la travesía, sin tener en cuenta sus recursos. Permitía la comunicación entre Chile, Tucumán, Alto Perú y Córdoba, a través de un sistema de senderos que no tocaban la ciudad de San Juan. Sin población blanca de asentamiento efectivo, allí eliminaron las naciones originarias hasta desaparecer en el .

Diversas naciones ejercían soberanía, y entre ellas, en 1601, se levantó la "Doctrina de San José", junto al río Jáchal, constituyendo esta la única avanzada en el desierto.

La misión logró subsistir y constituyó la base sobre la que Juan de Echegaray daría al pueblo de San José de Jáchal fisonomía y nombre definitivos.

En 1703, el rey de España Felipe V promulgó una real cédula para Chile cuya finalidad fue impedir el abuso de los encomenderos y evitar el traslado de los indígenas, que desde Cuyo se llevaban al vecino país, corriéndose el riesgo de un futuro despoblamiento.

Para ello se pensó en fundar nuevas poblaciones a fin de reunir los dispersos indígenas, adaptándolos a tareas agrícolas. Para encarar este objetivo, años más tarde, en 1735, se creó la Junta de Poblaciones en Chile, la que también debía cumplir el fin religioso de evangelizar a loa indios.

Sobre la vieja Doctrina de San José, en 1748, el obispo chileno Gonzáles de Melgarejo, erigió un curato.

Al año siguiente fue designado doctrinero permanente Fray Francisco Robledo y Frías, hombre de incansable celo pastoral, quien, como única autoridad en toda la región, dedicó su tiempo y esfuerzo a hacer realidad la fundación de un pueblo. Estableció, entonces, el necesario contacto con la Junta de Poblaciones para actualizar aquella primera iniciativa.

Sostiene el historiador jachallero Rocier Bravo que fue la intima amistad que unía al padre Robledo y Frías con la familia sanjuanina de los Echegaray, la que lo llevó a sugerir a las autoridades chilenas el nombre del futuro fundador de Jáchal.

Fundación A fines de 1750 el gobernador y capitán general de Chile y Presidente de la Real Junta de Poblaciones, Domingo Ortiz de Rozas, dando cumplimiento al plan orgánico elaborado por dicha institución, designó al vecino de la ciudad de San Juan, don Juan de Echegaray Justicia Mayor y Superintendente de los Pueblos de la Jurisdicción de Jáchal, encomendándole la fundación de una población en dicha zona, en dependencia directa de aquella Junta y no del Corregimiento de Cuyo ni de las autoridades de San Juan.

Echegaray se trasladó a Jáchal, y en contacto con Fray Robledo y Frías, dio cumplimiento a las órdenes recibidas.

El día 25 de junio de 1751, Juan de Echegaray logró fundar la actual ciudad de San José de Jáchal, a cuarenta leguas al norte de San Juan de la Frontera. Según consta en el acta de fundación hizo convocar a todos los vecinos españoles, mestizos e indios de los pueblos de esta jurisdicción y fue obedecido y reconocido por todos por Justicia Mayor. (En Archivo Nacional de Chile, Acta de Fundación de San José de Jáchal, Sección Real Audiencia, Vol. 2907).

Fue asentado en el mismo lugar que ocupaba la vieja Doctrina y se respetaron las disposiciones hispánicas para su demarcación: una plaza mayor, y hacia cada costado tres cuadras separadas por calles de doce varas de ancho, contando en total cuarenta y nueve manzanas se destinaron solares para la iglesia, casa de autoridades y para cárcel de personas.

El acta recuerda también los principios de la Real Cédula de 1703, por cuanto habla de "reducir" a los originarios a la vida política y cristiana. Esto significaba avecinamiento con fundamento religioso. Para el acto fundacional fueron convocados los habitantes de Iglesia, Calingasta, Mogna y Ampacama. Estos últimos se negaron a concurrir, resistiéndose a cualquier trato con el Superintendente Echegaray, de quien no aceptaron posteriores mercedes de tierra. Este episodio fue el comienzo del proceso que culminaría con el asentamiento de una nueva población en Mogna dentro de su misma jurisdicción.

El ámbito espacial asignado a Jáchal, que puede deducirse del acta, comprendía, excluido del Valle del Tulúm, asiento de San Juan de la Frontera, los Valles de Calingasta e Iglesia y, además, Mogna, Ampacama y Bermejo.

La confirmación de lo anteriormente expuesto puede encontrarse en la concesión de mercedes reales hechas por el fundador a los primeros habitantes en los siguientes años, según lo dispuso la Junta de Poblaciones en 1753 y dando satisfacción a los pedidos elevados por los vecinos.

Dichos otorgamientos de tierra abarcaban una enorme jurisdicción, extendiéndose desde la Falda Occidental de la sierra de Valle Fértil hasta los contrafuertes andinos, y desde el límite con La Rioja hasta Tucunuco.

En Mogna y Ampacama no hubo repartimiento de tierras; allí se establecerían posteriormente otros pueblo, como ya lo manifestamos. Las mercedes reales fueron diseminadas hacia los cuatro rumbos del Valle de Jáchal, diferenciándose en forma de estancias, potreros, potrerillos, aguadas y ciénagas. Dichas tierras debían destinarse al cultivo, a la crianza de animales, constituyendo un complemento para las atractivas explotaciones mineras que ya comenzaban a vislumbrarse.

Tras la muerte de Juan de Echegaray en 1760, desde Chile se nombró a su sucesor, Juan Gregorio Bustamante, quien se desempeñó hasta 1776.

Producida la creación del Virreinato del Río de la Plata en agosto de 1776, comenzó un periodo de transición en lo referente a la administración de Jáchal. Continuó siendo gobernada por un Superintendente designado desde Chile hasta 1778, en que se suprimió este cargo, Jáchal se convirtió en una Pedanía sujeta a la administración de la Intendencia de Córdoba.

Del acta fundacional se desprende que la única autoridad política para ese momento era la del “Justicia Mayor y Superintendente”, con jurisdicción en toda la extensa región conocida como Jáchal, subordinado a la Junta de Poblaciones y nombrado directamente por el gobernador y capitán general de Chile. No fue fundado el Cabildo aunque este haya existido tal vez en la mente pobladora del momento, ya que en plano de la población se reservó un solar para su futuro establecimiento.

El 14 de abril de 1752 la Junta de poblaciones aprobó lo actuado por Juan de Echegaray y resolvió erigir en Villa al pueblo de Jáchal. thumb|300px|Mapa del departamento. Una vez creado el Virreinato del Río de la Plata, al aplicarse la Real Ordenanza de Intendentes de 1782, se suprimieron los Corregimientos y fueron creadas divisiones políticas llamadas intendencias. Los territorios de Mendoza, San Juan, San Luis y La Rioja, ingresaron en la intendencia de Córdoba, en calidad de comandancias o delegaciones, gobernado por un Subdelegado bajo la autoridad de Gobernador Intendente de Córdoba. Independiente de este cargo, un Comandante de Armas, que estaba al mando de las tropas. En cada ciudad subsistió el prestigioso Cabildo.

Interrumpida su dependencia directa del gobierno de Chile, la región de Jáchal se incorporó a la Gobernación Intendencia de Córdoba, subordinada a la ciudad de San Juan.

El apogeo que había caracterizado a la región jachallera años anteriores, desapareció. Se manifestó una reducción paulatina en la explotación minera, a la vez que se fueron diluyendo los esfuerzos por mantener a la población en vida urbana.

Siendo Gobernador Intendente de Córdoba el Marqués de Sobremonte, informó al Virrey que en aquella lejana villa de Jáchal (San José de Jáchal), los indios, mestizos y blancos se resistían a agruparse en población, haciendo fracasar todo intento evangelizador.

Producida la Revolución de Mayo, en 1810, el Cabildo de San Juan envió a dos delegados a comunicar lo acontecido a Jáchal y Valle Fértil: Francisco Pensado y Juan Crisóstomo Quiroga, respectivamente. Los jachalleros adhirieron con todo fervor a la causa.

En los años siguiente, la administración de Jáchal se ejerció en relación directa con la Junta Subalterna de San Juan a través de jueces pedáneos, quienes desempeñaban múltiples funciones.

Jáchal y el ejército de los Andes La idea de libertar a Chile fue ciertamente grande en su concepción y asombrosa en su ejecución por parte del General San Martín, gestor de la idea, quien la lleva a cabo con el concurso de las provincias de Cuyo y les requiere colaboración a todos los pueblos de la recién creada Intendencia de Cuyo. Gobernaba la provincia de San Juan por entonces José Ignacio de la Roza, quien fue ejecutor de las órdenes emanadas por San Martín. En esta cruzada, Jachal, no permaneció ausente, dicho sea, con toda modestia, colaboró más que ningún otro pueblo de la provincia. En esta época el actual departamento Iglesia era un distrito perteneciente a Jáchal, por esta razón, la mayor parte de los integrantes de la división Juan Manuel Cabot fueron por ende, Jachalleros. El pueblo de Jáchal, contribuyó con el mantenimiento de milicianos que montaban guardia en la frontera, protagoniza varias contribuciones extraordinarias emanadas de órdenes de San Martín, estas eran las “derramas generales”.Jáchal, estuvo presente con contribuciones como mulas de silla y carga, forrajes, pertrechos para la tropa.

Himno a Jáchal Sobre el valle cercado de cerros donde el río le da su rumor se levanta mi villa de Jáchal cual lo quiso tu gran fundador.

Fue un día de mil setecientos que una espada en el aire brilló y aquí mismo, mi villa de Jáchal una mano tu cuna meció.

Fue la mano, fue la espada de Don Juan de Echegaray fundador de nuestro Jáchal ya dos veces secular. Desde entonces el hombre de Jáchal a la tierra su afán le confió y en el Valle con lentos arados uno a uno los surcos abrió.

Y surgieron alegres los predios con su alfalfa y su rubio trigal, los maizales cargados de espigas compensaron la siembra triunfal.

Fue la mano, fue la espada de Don Juan de Echegaray fundador de nuestro Jáchal ya dos veces secular.

Intendentes Intendentes desde 1983