Manila (en pampango: Menila; en zambal: Ibali), oficialmente Ciudad de Manila (Filipino: Lungsod ng Maynila), es la capital de Filipinas y la segunda ciudad del país por número de habitantes, después de Ciudad Quezon.
La ciudad está situada en la costa oriental de la bahía de Manila, en la isla de Luzón, junto a la desembocadura del río Pásig; la ciudad limita al norte con las ciudades de Navotas y Caloocan; al nordeste con Ciudad Quezon; al este con San Juan y Mandaluyong; al sudeste con Makati y al sur con Pasay.
Manila tiene una población total de 1 652 171 de acuerdo con el censo de 2013, siendo la segunda ciudad más poblada del país después de la cercana Ciudad Quezon. La población habita un área de apenas , lo que hace a Manila una de las ciudades más densamente pobladas del mundo. El Gran Manila es el área metropolitana más poblada de toda Filipinas y la décima del mundo, con una población estimada en 20,5 millones.
La ciudad se divide en seis distritos legislativos y consiste en dieciséis distritos geográficos: Binondo, Ermita, Intramuros, Malate, Paco, Pandacán, Port Area, Quiapo, Sampaloc, San Andrés, San Miguel, San Nicolás, Santa Ana, Santa Cruz, Santa Mesa y Tondo. El comercio más activo y algunos de los lugares más históricos y emblemáticos de gran importancia cultural en el país, como la sede del Ejecutivo filipino y la Suprema Corte de las Filipinas, se encuentran en esta ciudad. Manila es sede de varias instituciones científicas y educativas, numerosas instalaciones deportivas, así como de un amplio elenco de entidades culturales del país y otros lugares cultural e históricamente significativos.
El primer relato escrito acerca de la ciudad es la Inscripción de la Laguna Copperplate, que data del . La ciudad fue invadida por Bolkiah, sultán de Brunéi, y fue cristianizada ya en el , cuando los conquistadores españoles llegaron por primera vez. Fue incorporada el 24 de junio de 1571 por el conquistador español Miguel López de Legazpi. Manila se convirtió finalmente en el centro de las actividades españolas en Extremo Oriente y destino de la ruta comercial del Galeón de Acapulco a Manila, el cual conectaba a la América Española con Asia.
La ciudad recibió el apodo de la «perla de Oriente», como resultado de su ubicación central en las vitales rutas del comercio marítimo por el Pacífico. Varias insurrecciones chinas, revueltas locales, una ocupación británica y un motín cipayo se produjeron tiempo después de eso. Manila también vio el surgimiento de la Revolución filipina, que fue seguida por la ocupación estadounidense, contribuyendo a la planificación urbana de la ciudad y al desarrollo solo para que la mayoría de dichas mejoras se perdiera por la devastación de la Segunda Guerra Mundial. Después de esto, la ciudad ha sido reconstruida.
Etimología
La capital de Filipinas, Manila, tiene una etimología que proviene del término tagalo “Maynilad” o “Maynilà”. Se cree que “may” significa “tener” o “hay” y “nilad” es una planta acuática (Scyphiphora hydrophyllacea) que solía crecer en las áreas cercanas a la bahía de Manila. Por lo tanto, “Maynilad” puede traducirse como “lugar donde hay nilad” o “lugar donde crece la planta nilad”. Con el tiempo, la palabra se simplificó a Manila, y se convirtió en el nombre de la ciudad capital.
Historia Período prehispánico
La evidencia más antigua de la vida humana alrededor de la actual Manila es la cercana Angono Petroglifos, que data de alrededor de 3000 a. C. Los negritos, los habitantes aborígenes de Filipinas, vivían en la isla de Luzón, donde se encuentra Manila, antes de que los malayo-polinesios migraran y los asimilaran.
El Reino de Tondó floreció durante la segunda mitad de la dinastía Ming como resultado de las relaciones comerciales directas con China. El distrito de Tondó era la capital tradicional del imperio, y sus gobernantes eran reyes soberanos, no meros caudillos. Fueron tratados de diversas maneras como panginuan en Maranao o panginoón en tagalo ("señores"); anák banwa ("hijo del cielo"); o lakandula ("señor del palacio"). El emperador de China consideraba a los lakanos -los gobernantes de la antigua Manila- como 王, o «reyes».
En el , Manila consistía en un asentamiento fortificado y un barrio comercial en la orilla del río Pásig. Luego fue colonizado por el imperio indianizado de Mayapajit, como se registra en el poema elogioso épico "Nagarakretagama", que describía la conquista de la zona por el majarash Hayam Wuruk. Selurong (षेलुरोङ्), un nombre histórico para Manila, aparece en Canto 14 junto a Sulot, lo que ahora es Sulu, y Kalka.
left|thumb|La inscripción Laguna Copperplate es el registro histórico más antiguo de Filipinas. Tiene la primera referencia histórica de Tondó y data del año Saka 822 (900).
Durante el reinado del sultán Bolkiah (1485-1521), el Sultanato de Brunéi invadió, con ganas de aprovechar el comercio de Tondó con China atacando sus alrededores y el establecimiento de los musulmanes del Reino de Manila (كوتا سلودوڠ; Kota Seludong). El rayajnato fue gobernado y rindió tributo anual al Sultanato de Brunéi como estado satélite. Se estableció una nueva dinastía bajo el jerarca local, quien aceptó el islam y se convirtió en Rajah Salalila. Él estableció un desafío comercial para la ya rica Lakan Dula en Tondó. El islam se fortaleció aún más con la llegada de comerciantes musulmanes de Oriente Próximo y del sudeste asiático.
Era española
En la ribera meridional del río Pásig se encuentra la ciudad virreinal, Intramuros, fundada en 1571 y que contiene aún notables ejemplos de la arquitectura española del , junto a una muralla que la rodea y que se comenzó a construir en 1590, gobernando Filipinas Gómez Pérez das Mariñas.
En 1570, tras haber sido obligado a retirarse de Cebú por piratas portugueses, Miguel López de Legazpi, decidió invadir la ciudad y posteriormente hacerla capital de la Capitanía General de Filipinas, que a su vez pertenecía al virreinato de la Nueva España. Así que envió a su lugarteniente, Martín de Goiti, para que localizara el sultanato y averiguara su potencial económico. Goiti ancló su flota en Cavite e intentó implantar la autoridad de la Corona española por la vía diplomática, enviando un mensaje al Rajá Soleymán. Este le contestó, intentando ganar tiempo para concentrar sus fuerzas y aniquilar a los españoles, que quería establecer lazos amigables con los españoles, pero que no se sometía como súbdito del rey. Los conquistadores entendieron esta respuesta como un acto de guerra y tras demandar refuerzos, atacaron a los musulmanes en junio de 1570. Después de conquistar la ciudad, Goiti volvió a Panay, donde se encontraba el gobernador. Finalmente, Legazpi volvió con sus tropas en 1571. Los islámicos prendieron fuego a la ciudad y la abandonaron, instalándose en Tondó y otros pueblos vecinos. El 9 de junio de 1571 comenzó la construcción del fuerte.
150px|miniatura|izquierda|Escudo de armas de la insigne y siempre leal Ciudad de Manila, concedido en 1596.
Solimán, el rajá destronado, tras intentar sin éxito el apoyo del rajá de Tondó, llamado Lacandula, y de los pampangueños y pangasineños, reunió un fuerte contingente de oriundos tagalos. Atacó entonces a los españoles, quienes nuevamente lo derrotaron, muriendo en el intento en la batalla de Bangcusay. Después de la revuelta comenzó la evangelización. Manila se constituiría en capital de la evangelización católica del Sudeste asiático. Primero llegaron los agustinos, seguidos de franciscanos, dominicos, jesuitas y agustinos recoletos. Los españoles decretaron el monopolio comercial. Los chinos se vieron perjudicados por estas medidas y se produjeron disturbios, rápidamente controlados. Como castigo, los chinos fueron sometidos a nuevos y fuertes tributos.
Ya en 1574, el pirata chino Li Ma Hong, al frente de una flota con 62 naves que transportaba 3000 hombres, intentó sin éxito conquistar la ciudad. El gobernador Guido de Lavezares y el maestre de campo Juan de Salcedo, expulsaron a la flota mercenaria sino-japonesa. Tras el desastre que supuso para los chinos, los españoles decidieron concentrarlos en el Parian de la Alcaicería. En 1595 Manila fue designada capital del archipiélago, así como capital de su provincia, que abarcaba casi toda la isla de Luzón. En 1601 los jesuitas fundaron en Manila un seminario para nobles, que fue la primera institución educativa del país.
miniatura|200px|Entrada al Fuerte de Santiago, vestigio de la presencia española en Manila.
En el hay una breve ocupación británica, durante la guerra de los Siete Años. Tras un asedio prolongado, una flota británica logró conquistar la ciudad el 5 de octubre de 1762. De 1762 a 1763, los británicos ocuparon Manila. El dominio británico terminó al firmarse el Tratado de Paz de París. Los chinos y rebeldes filipinos fueron castigados por apoyar la invasión británica, y la ciudad fortaleza de Intramuros, inicialmente poblada por 1200 familias españolas y guarnecida por 400 tropas españolas, mantuvo sus cañones apuntando a Binondo, uno de los barrios chinos más antiguos del mundo.
Tras la independencia de Nueva España (actual México), a cuya jurisdicción administrativa pertenecían las islas, fue la propia metrópoli la que se encargó directamente de la administración de Manila, reforzándose esta vez el poder administrativo de las órdenes religiosas. Las guerras de independencia hispanoamericanas inspiraron la breve revuelta de Andrés Novales, que a su vez fue apoyada por inmigrantes latinoamericanos en Filipinas. La amplia provincia manileña, llamada posteriormente de Corregimiento de Tondó, fue seccionándose y formando otras provincias. Bajo el dominio directo español, la banca, la industria y la educación florecieron más de lo que lo habían hecho durante los dos siglos anteriores.John Bowring, "Travels in the Philippines", p. 18, Londres, 1875
miniatura|200px|izquierda|Catedral en 1880.
La capital de la capitanía española se vio enriquecida con gran cantidad de monumentos: palacios privados y públicos, amplios conventos, bellos templos. Aquí se erigió la primera universidad de Asia, llamada la Real y Pontificia de Santo Tomás. En sus aulas se formaron las primeras generaciones de ilustrados (una clase educada de criollos, mestizos y oriundos).
Las ideas liberales, traídas por los mismos elementos españoles o peninsulares, fueron rápidamente asimiladas por las clases ilustradas de mestizos y castizos. De los mismos ilustrados, de suyo anticlerical por propiciar el ateísmo, racionalismo y liberalismo en los pueblos, originó los focos de descontento contra las autoridades virreinales y especialmente contra el omnímodo poder del clero regular. Una organización secreta llamada Katipunán, provocó algunos alborotos que fueron rápidamente instrumentalizados por la oposición liberal contra el gobernador. El movimiento se extendió por otras zonas de la isla, y en 1896 provocó la Revolución filipina.
Ocupación estadounidense
miniatura|300px|Imagen estereoscópica de Manila en 1899. Calle de la Escolta.
En agosto de 1898, durante la guerra hispano-estadounidense y tras la batalla de Cavite, el ejército de Estados Unidos tomó control de la ciudad. La escuálida y anticuada flota española había sido ampliamente derrotada en la bahía. Después de la batalla de Manila, España cedió Manila a los Estados Unidos. La Primera República de Filipinas, con sede en las cercanías de Bulacan, luchó contra los estadounidenses por el control de la ciudad. Los estadounidenses derrotaron a la Primera República Filipina y capturaron al presidente Emilio Aguinaldo, quien declaró lealtad a los Estados Unidos el 1 de abril de 1901. Tras una sangruienta guerra donde murió entre el 10%-25% de la población filipina, mayormente las clases mejor educadas, medias y altas en su mayoría favorables a la independencia.