Brandeburgo-Prusia () es la denominación historiográfica para un reino de la Edad Moderna formado en 1618 mediante una unión personal entre el ducado de Prusia y el margraviato de Brandeburgo (parte del Sacro Imperio Romano Germánico). El Estado brandeburgués-prusiano fue sucedido por el reino de Prusia en 1701, siendo absorbido por el recién fundado Imperio alemán en 1871.
Basado en el electorado de Brandeburgo, la rama principal de los Hohenzollern se unió por matrimonio con la rama que gobernaba el ducado de Prusia, y aseguró la sucesión a la extinción de la línea masculina en el segundo en el año 1618. Otra consecuencia de los matrimonios fue la incorporación de los principados de la Baja Renania de Cléveris, Mark y Ravensberg después del tratado de Xanten en 1614. Ana, hija del duque Alberto Federico de Prusia (reinó entre 1568 y 1618), se casó con el elector Juan Segismundo I de Brandeburgo, quien tenía garantizado el derecho a la sucesión del ducado de Prusia (luego un feudo polaco) tras la muerte de su suegro en 1618. Para ese momento, el feudo polaco de Prusia pasó al control de los electores de Brandeburgo. El ducado de Prusia siguió siendo un feudo bajo la corona polaca.
La guerra de los Treinta Años (1618-48) fue especialmente devastadora. El elector cambió de lado tres veces, y como resultado de ello, tanto los ejércitos protestantes como los católicos arrasaron la tierra, matando, quemando, capturando hombres y suministros de comida. Más de la mitad de la población fue muerta o desplazada. Berlín y las otras ciudades principales quedaron en ruinas, y tardaron décadas en recuperarse.
Por la paz de Westfalia, que puso fin a la guerra en 1648, Brandeburgo obtuvo Minden y Halberstadt, también la sucesión de parte de Pomerania (incorporada en 1653) y el ducado de Magdeburgo (incorporado en 1680).
Federico Guillermo I de Brandeburgo el Gran Elector (1640-1688), comenzó a sentir que tenía que ir a Varsovia para rendir homenaje a Ladislao IV de Polonia por el ducado de Prusia, el cual asumió en feudo de la corona polaca. Pero sacando ventaja de la difícil posición de Polonia con Suecia en la gran guerra del Norte y su amistosa posición con Rusia durante una serie de guerras ruso-polacas, Federico Guillermo consiguió obtener más tarde un descargo de sus obligaciones de vasallo, y luego de la invasión tártara de Polonia en 1656-57 le fue otorgada finalmente la independencia a Prusia en 1660. Con el tratado de Bromberg (1657), concluido durante la segunda guerra nórdica, los electores quedaron liberados del vasallaje polaco por el ducado de Prusia y obtuvieron Lauemburgo-Bütow (Lębork- Bytów) y Draheim (posesión que se sustanció en 1668) en el actual Voivodato de Pomerania Occidental.
El tratado de Saint-Germain-en-Laye (1679) que ponía fin a la guerra de Escania, expandió la Pomerania brandeburguesa hasta el bajo Óder (Kamień Pomorski y Gryfino).
La segunda mitad del estableció las bases para que Prusia se convirtiese en uno de los jugadores principales en la posterior política europea. El emergente potencial militar prusiano-brandeburgués, basado en la introducción de un ejército permanente en 1653, queda simbolizado en las renombradas victorias de Varsovia (1656) y Fehrbellin (1675) y por el Gran paseo en trineo (1678). Brandeburgo-Prusia también estableció una armada y colonias alemanas en la Costa de Oro brandeburguesa y Arguin. Federico Guillermo abrió Brandeburgo-Prusia a inmigración a gran escala (Peuplierung) de lo que principalmente fueron refugiados protestantes de toda Europa (Exulanten), especialmente hugonotes tras el Edicto de Potsdam. Federico Guillermo también empezó a centralizar la administración de Brandeburgo-Prusia y a reducir la influencia de los estados.
Los derechos de la corona polaca para con Prusia serían legalmente revertidos si la línea dinástica Hohenzollern se extinguía. En 1701, Federico III, elector de Brandeburgo, se proclamó «rey en Prusia» y todos los vínculos con Polonia desaparecieron. El primer rey prusiano fue también el último que habló fluidamente el polaco. Sus sucesores hablaban alemán y francés. La elevación del electorado a reino fue posible por el estatus soberano del ducado de Prusia fuera del Sacro Imperio Romano Germánico y la aprobación del emperador Habsburgo y otras casas reales europeas en el curso de la formación de alianzas para la guerra de sucesión española y la gran guerra del Norte. Desde 1701 en adelante, los dominios Hohenzollern se llamaron reino de Prusia o, simplemente, Prusia. Legalmente, la unión personal entre Brandeburgo y Prusia continuó hasta la disolución del Sacro Imperio en 1806. Sin embargo, para esta época la soberanía superior del emperador sobre el imperio se había convertido en una ficción legal. De ahí que, después de 1701, Brandeburgo fuera de facto tratado como parte del reino de Prusia. Federico y sus sucesores siguieron centralizando y expandiendo el estado, transformando la unión personal de principados diversos propios de la época Brandeburgo-Prusia en un sistema de provincias subordinadas a Berlín.
Establecimiento bajo Juan Segismundo (1618) thumb|200px|Una alegoría del siglo XIX visualizando la emergencia de Brandeburgo-Prusia a través del matrimonio de Juan Segismundo con la duquesa Ana de Prusia.
El margraviato de Brandeburgo había sido la sede de la rama principal de los Hohenzollern, quienes eran príncipes electores en el Sacro Imperio Romano Germánico, desde 1415.Hammer (2001), p. 33 En 1525, por el tratado de Cracovia, el ducado de Prusia fue creado a través de la secularización parcial del Estado monástico de los Caballeros Teutónicos. Era un vasallo del Reino de Polonia y estaba gobernado por el duque Alberto de Prusia, un miembro de una rama cadete de la Casa de Hohenzollern.Jähnig (2006), pp. 54ff Por mediación de su madre Isabel, de los Hohenzollern brandeburgueses, Ana María de Brunswick-Luneburgo se convirtió en la segunda esposa de Alberto en 1550, y dio a luz a su sucesor, Alberto Federico.Jähnig (2006), p. 65 En 1563, la corona polaca otorgó a la rama brandeburguesa de los Hohenzollern. Alberto Federico se convirtió en duque de Prusia después de la muerte de Alberto en 1568. Su madre murió el mismo año, y desde entonces él mostró signos de desorden mental. Debido a la enfermedad del duque,Jähnig (2006), p. 66 Prusia fue gobernada por el sobrino de Alberto Jorge Federico de Hohenzollern-Ansbach-Jägersdorf (1577-1603). En 1573, Alberto Federico se casó con María Leonor de Jülich-Cléveris-Berg, con quien tuvo varias hijas.
En 1594, la hija de Alberto Federico, la duquesa Ana de Prusia que entonces tenía 14 años, se casó con el hijo de Joaquín Federico de Hohenzollern-Brandeburgo, Juan Segismundo.Hammer (2001), p. 24 El matrimonio aseguró el derecho de sucesión en el ducado de Prusia así como en el de Cléveris. A la muerte de Jorge Federico en 1603, la regencia del ducado prusiano pasó a Joaquín Federico. También en 1603, se concluyó el Tratado de Gera por los miembros de la Casa de Hohenzollern, estableciendo que sus territorios no se dividirían internamente en el futuro.
Los electores de Brandeburgo heredaron el ducado de Prusia a la muerte de Alberto Federico en 1618,Gotthard (2006), p. 86 pero el ducado continuó como un feudo de la Corona polaca hasta 1656-57.Hammer (2001), p. 136 Dado que Juan Segismundo había sufrido una apoplejía en 1616 y en consecuencia estaba muy disminuido físicamente así como mentalmente, su esposa Ana gobernó el ducado de Prusia en su nombre hasta que Juan Segismundo murió de un segundo ataque en 1619, a los 47 años de edad.
Jorge Guillermo, 1619-1640 thumb|200px|Jorge Guillermo, elector de Brandeburgo
Desde 1619 hasta 1640, Jorge Guillermo fue elector de Brandeburgo y duque de Prusia. Luchó por romper el dominio del Electorado de Sajonia en la Circunscripción de Alta Sajonia, pero no pudo conseguirlo.Nicklas (2002), pp. 214ff El antagonismo entre Brandeburgo y Sajonia hacía inefectiva la defensa de la Circunscripción, y fue por lo tanto sobrepasado por Albrecht von Wallenstein durante la guerra de los Treinta Años. Mientras Jorge Guillermo había pretendido ser neutral al principio, la presencia del ejército de Wallenstein le obligó a unirse al campo imperial católico en el Tratado de Königsberg (1627) y aceptar guarniciones.Gotthard (2006), p. 88 Cuando el Imperio sueco entró en la guerra y se adentró en Brandeburgo, Jorge Guillermo de nuevo pretendió ser neutral, aun así Gustavo Adolfo de Suecia obligó a Jorge Guillermo a unirse a Suecia como un aliado ocupando territorio sustancial en Brandeburgo-Prusia y concentrando un ejército ante las murallas de la ciudad de Berlín.Gotthard (2006), p. 90 Jorge Guillermo no concluyó una alianza, pero concedió a los suecos derecho de paso, dos fortalezas y subsidios. En consecuencia, los ejércitos católicos saquearon repetidamente Brandeburgo y otras tierras Hohenzollern.
«El Gran Elector», Federico Guillermo, 1640-1688
Durante la guerra de los Treinta Años, a Jorge Guillermo le sucedió Federico Guillermo, nacido en 1620, que con el tiempo pasaría a ser conocido como «el Gran Elector» (Der Große Kurfürst).Duchhardt (2006), p. 97 El carácter del joven elector fue marcado por su educación calvinista, una larga estancia en las Provincias Unidas durante su Grand Tour, y los acontecimientos de la guerra, de los cuales un encuentro con su tío Gustavo Adolfo de Suecia en Pomerania fue de lo que más le impresionó.
Conclusión de la guerra de los Treinta Años
thumb|left|200px|Federico Guillermo, "Gran Elector" de Brandeburgo-Prusia
Federico Guillermo asumió el poder en Brandeburgo-Prusia en época de crisis demográfica, económica y política causada por la guerra. La guerra había hecho perder al territorio dos tercios de sus habitantes. Al ascender al trono, el nuevo elector licencio al ejército brandeburgués, pero reunió un ejército de nuevo en 1643/44.Duchhardt (2006), p. 98 Si Federico Guillermo concluyó o no una tregua y acuerdo de neutralidad con Suecia es algo en disputa: aunque existe un documento relevante de 1641, nunca fue ratificado y se ha tildado repetidamente de falsificación. Sin embargo, no se discute que estableció el crecimiento de Brandeburgo-Prusia.Duchhardt (2006), p. 102
En aquella época, las fuerzas del Imperio sueco dominaban el norte de Alemania, y junto con su aliado Francia, Suecia se convirtió en garante del poder de la paz de Westfalia en 1648. La pretensión sueca de controlar el mar Báltico estableciendo dominios en la costa (dominium maris baltici)Olesen (2003), p. 395 chocaban con las ambiciones de Federico Guillermo de dominar el estuario del Óder con Stettin (hoy Szczecin) en Pomerania.Hammer (2001), p. 19
Los margraves brandeburgueses habían buscado desde hacía tiempo expandirse hacia el norte, dando a Brandeburgo acceso al mar Báltico. El tratado de Grimnitz (1529) garantizó la sucesión brandeburguesa en el ducado de Pomerania cuando se extinguiese la casa de Pomerania, y habría entrado en vigor a la muerte del duque de Pomerania, Boleslao XIV, en 1637. Por el tratado de Stettin (1630), sin embargo, Bogislao XIV había entregado el control efectivo del ducado a los suecos,Sturdy (2002), p.59 quienes rechazaron entregarlo al pretendiente brandeburgués. La paz de Westfalia dispuso la partición del ducado entre Brandeburgo y Suecia, quienes determinaron la frontera exacta en el Tratado de Stettin (1653).Hammer (2001), p. 25 Suecia conservaba la parte occidental incluyendo el bajo Óder (Pomerania sueca), mientras que Brandeburgo ganaba la parte oriental (Pomerania Central) evacuada por los suecos. Federico Guillermo no estaba satisfecho por este resultado, y la adquisición de todo el ducado de Pomerania se convertiría en uno de los principales objetivos de su política exterior.Duchhardt (2006), pp. 98, 104