thumb|Una geisha. Una , son artistas tradicionales japonesas cuyos labores consisten en entretener en fiestas, reuniones o banquetes, ya sean exclusivamente femeninos como masculinos, o bien mixtos. Su aprendizaje suele comenzar a los quince años, o a veces a edades más tempranas.

En la región de Kinki los términos y, para aprendiz de geisha, han sido usados desde la restauración Meiji. Las geishas fueron bastante comunes en los siglos y . Hoy en día aún existen, pero su número ha disminuido.

Historia y evolución miniatura|100px|Escritura kanji de la palabra geisha (lit. ‘persona de las artes’). Las geishas eran profesionales del entretenimiento y, originalmente, la mayoría eran hombres. Las geishas usaban sus habilidades en distintas artes japonesas: música, baile y narración. Las geishas de ciudad 市 (machi 町) trabajaban independientemente en fiestas fuera de los "barrios de placer", mientras que las de barrio (kuruwa) lo hacían dentro de estos. Las geishas de machi y de kuruwa no se distinguían en términos de cómo entretener: ambos tipos de geishas cantaban, bailaban y aprendían otras artes tradicionales. Sin embargo, la diferencia era que el incienso utilizado para marcar la duración del servicio era menor para las kuruwa que para las machi, puesto que entretenían en lugares con menos aglomeración de gente y con un público más selecto. Al declinar el nivel artístico de las cortesanas, las geishas —hombres y mujeres— tuvieron mayor demanda. Alrededor del , los hombres se empezaron a agotar de las cortesanas, que, a pesar de ser muy cultas, no gozaban de la libertad para salir de su casa, y mucho menos de su distrito. Por lo tanto, muchas cortesanas comenzaron a retirarse de su trabajo con el fin de empezar una nueva vida.

El primer Karyukai en nacer fue Kamischiken, o "Las Siete Casas Superiores", ya que originalmente allí solamente había siete casas de té y numerosas okiya. Hasta el día de hoy, el número de ochaya ha ascendido, mientras que el de okiya ha descendido.

Los geishas masculinos (algunas veces conocidos como hōkan 幇間 o taikomochi 太鼓持) comenzaron a desaparecer, y para el año 1800, las geishas femeninas (conocidas originalmente como onna geisha, literalmente ‘geisha mujer’) los superaron en número de tres a uno, y el término "geisha" comenzó a usarse para referirse a las mujeres con habilidades para el entretenimiento, como en la actualidad.

Tradicionalmente, las geishas comenzaban su entrenamiento a una corta edad. Algunas jóvenes eran vendidas a las casas de geishas en su niñez, empezando una etapa de trabajo en la que se las llamaba shikomi. En esta etapa debían hacer tareas de limpieza y obedecer todo tipo de órdenes que se les encargaran. Luego comenzaban su entrenamiento en varias artes tradicionales. Hoy en día, las shikomi también trabajan en tareas hogareñas, y se les acostumbra a su independencia impidiendo toda comunicación con su familia por uno o dos meses.

Durante su niñez, las geishas a veces trabajaban como criadas o asistentas de las más experimentadas, y más tarde como minarai, aprendices de geisha (maiko) durante su primer mes de entrenamiento, donde solo se dedicarían a observar y adaptarse; ello tras una ceremonia en la cual se emparejaba con una onee-san que se convertiría en su mentora y guía durante su aprendizaje en el karyukai, haciendo todo lo posible para que fuera famosa, talentosa y respetada. Esta tradición de entrenamiento existe en otras disciplinas de Japón. El estudiante abandona su hogar y comienza a hacer trabajos hogareños y asistir a su mentor con el fin de convertirse finalmente en uno.

Luego del primer mes, la minarai pasa a ser una maiko "júnior" y pasa de pintarse solo el labio inferior (distintivo de las minarai) a pintarse ambos. El tiempo de aprendizaje se prolongaba tradicionalmente desde los 15 o 16años hasta los 21, donde la maiko pasaba a ser geisha veterana en una ceremonia llamada Erikae (cambio de cuello) donde el cuello de su kimono (eri) pasa de color rojo a blanco.

Un dato curioso es que las maiko (aprendices de geisha) suelen usar okobo, unas sandalias de madera muy altas que pueden medir hasta 10 centímetros. Estas no solo forman parte de su atuendo tradicional, sino que también sirven para entrenar su postura y elegancia al caminar, ya que deben desplazarse con pasos cortos y firmes, lo que refuerza la gracia que caracteriza a las geishas.

Educación thumb|300px|left|El distrito Gion geiko (hanamachi) de Kioto (Japón). La ciudad de Kioto mantiene fuerte la tradición de las geishas, y dos de los más prestigiosos y tradicionales distritos de geishas, Gion y Pontochō, están en esa ciudad. Las geishas de estos distritos son conocidas como geiko. Los hanamachi de Tokio, Shimbashi, Asakusa y Kagurazaka son también bastante conocidos.

Las geishas modernas generalmente durante su aprendizaje aún viven en tradicionales casas de geishas llamadas okiya en áreas denominadas hanamachi (花街 ‘calle de flores’), aunque las geishas experimentadas y libres de deudas pueden llegar a vivir en sus propios apartamentos. La elegante y alta cultura en la que viven las geishas se llama karyūkai (花柳界 ‘el mundo de las flores y sauces’).

Tradicionalmente, las geishas comenzaban su entrenamiento a una corta edad. Debido a la miseria y hambruna con la que contaban algunos campesinos de la época, las niñas eran vendidas a las okiya. La niña vendida adquiría así una “deuda” con su compradora u okaasan, que pagaría con el dinero que ofrecerían por ella los hombres que solicitaran sus atenciones cuando se convirtiera en maiko, y más tarde en geisha. Así empezaba una etapa de trabajo en la que se las denominaba shikomi. En esta etapa atienden como sirvientas en su okiya y asistentas de las geishas experimentadas.

200px|thumb|Las geishas reciben una educación estricta y muy específica desde muy temprana edad. Hoy en día, las shikomi también trabajan en tareas hogareñas, pueden vestirse a lo occidental y asisten a la escuela del karyukai para aprender las artes tradicionales del país. Y generalmente se les acostumbra a su independencia impidiendo toda comunicación con sus familias por uno o dos meses. Las jóvenes con aspiraciones a geisha comienzan su entrenamiento después de completar los primeros años de secundaria o incluso en secundaria o estudios superiores, empezando su carrera en la edad adulta.

La siguiente etapa de educación es cuando la niña, tras aprobar un examen de danza, debuta como minarai. Durante esta etapa la joven debe contar con una hermana mayor u onee-san, una geisha experimentada, la cual fungía con el papel de mentora y guía durante su aprendizaje en el karyukai. El arreglo de hermandad entre la geisha y la aprendiz se hacía por medio de la dueña de la okiya u okaasan ("madre" en japonés), quien acordaba con la geisha experimentada un pago por los servicios otorgados al encargarse de la presentación de la aprendiz en sociedad, por lo regular este pago era obtenido del sueldo que la aprendiz generaba.

Una vez que se había acordado con éxito la relación entre la geisha y la aprendiz, ambas eran emparejadas al asistir al santuario del distrito, donde anunciaban a los espíritus su futura relación y posteriormente realizaban la ceremonia del san-san-kudo (tres-tres-cambios). En esta ceremonia, la aprendiz y la oneesan-geisha de ésta se ofrecen mutuamente sake (licor de arroz), y beben tres sorbos, de tres copas pequeñas. Luego intercambian la copa con la okaasan y la dueña de la casa de té así como con cinco testigos de la ceremonia. Durante la ceremonia la joven aprendiz recibía su nuevo nombre, que por lo general contenía en él algún carácter escrito de su hermana mayor. Al concluir esta unión la geisha quedaba emparentada de por vida con su joven aprendiz.

La hermana mayor debía presentar a la hermana menor en todas las casas de té para las que ella trabajaba, así como a los clientes y a otras geishas que conocía con la finalidad de hacer a la aprendiz una persona conocida, famosa, talentosa y respetada. Este tiempo le servía a la minarai para adaptarse y "aprender por la vista". La niña asistía a fiestas, pero se mantenía en silencio y se dedicaba a imitar a sus onee-san del karyukai. Observando a otras geishas, y con la ayuda de las dueñas de las casas de geishas, las aprendices se volvían habilidosas en la compleja tradición de elegir y usar kimono, y en el tratar con los clientes. Se maquillaba pintándose solo el labio inferior y su obi es de la mitad del ancho del kimono, colgándole solo hasta las caderas.

Tras uno o dos meses, la minarai pasa a ser una maiko "junior" y pasa de pintarse solo el labio inferior (distintivo de las minarai) a pintarse ambos. El tiempo de aprendizaje se prolongaba tradicionalmente desde los 15 o 16años hasta los 21, donde la Maiko pasaba a ser geisha veterana en una ceremonia llamada Erikae (cambio de cuello) cuyo cuello del kimono (eri) pasa de color rojo a blanco, y cambia su maquillaje y peinado.

Las geishas aún estudian instrumentos tradicionales como: El shamisen (三味線, instrumento musical japonés de tres cuerdas) El shakuhachi (尺八, flauta de bambú) El taiko (太鼓, tambor) Canciones tradicionales Baile japonés clásico Sadō (茶道, ceremonia japonesa del té) Ikebana (活花, arreglos florales) Literatura Poesía Teatro

En el Japón moderno, las geishas y maiko son bastante inusuales. En los años 1920 había alrededor de 80 000geishas en Japón, pero hoy en día hay aproximadamente 1000, debido a la Segunda Guerra Mundial. De todas maneras, en el distrito Gion de Kioto, los visitantes pueden observar algunas maiko por las calles yendo o regresando de una cita. Una economía ralentizada, pocos intereses en las artes tradicionales, la inescrutable naturaleza del mundo de las flores y sauces y el coste de este servicio han contribuido en que la tradición decline. El turismo ha contribuido a que la tradición siga viva, debido a que la geisha es considerada una imagen mítica de Japón. Sin embargo, el exceso de turismo de los últimos años ha hecho disminuir drásticamente la presencia de las geishas en el barrio de Gion, lo que ha obligado a introducir medidas para protegerlas del acoso de los turistas.

Las geishas son contratadas para asistir a fiestas y encuentros, tradicionalmente en casas de té (茶屋, chaya) o tradicionales restaurantes japoneses riotei (料亭 ryōtei?). Su tiempo es medido según lo que se demora en consumirse un palo de incienso (llamado senkodai (線香代 senkōdai? o ‘palo de incienso tarifario’) o gyokudai (玉代?) (‘joya tarifaria’). Otro término para trazar la tarifa es ohana (flores tarifarias). El cliente realiza el convenio a través del sindicato de geishas (検番 kenban), que mantiene el horario de cada geisha y hace sus citas de entretenimiento o entrenamiento.

Geishas y prostitución thumb|250px|Una geiko atiende a un hombre de negocios en un encuentro en Gion (Kioto). Aún existe cierta confusión, especialmente fuera de Japón, sobre la naturaleza de la profesión de las geishas. Esta confusión se ha complicado debido a la comparación con las oiran, particularmente en onsen.