miniatura|Miniatura donde se representa el rezo de una misa pontifical de rito romano, , Museo Británico La Misa es la liturgia y celebración eucarística, considerado el acto más elevado en la Iglesia católica, en las ortodoxas orientales y otras denominaciones cristianas, ya que el sacramento de la Eucaristía es el centro y el compendio de todo el cristianismo, donde el pan y el vino se consagran en dicha Misa y se convierten en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, y todos los demás sacramentos se ordenan para este fin.
La Iglesia católica la denomina "Santa Misa"; Divina Liturgia para los ritos orientales católicos, la Iglesia ortodoxa y la Iglesia copta y Santa Cena en la Comunión anglicana y algunas confesiones protestantes, entre ellas el luteranismo.Según la creencia luterana la Eucaristía es el verdadero cuerpo y la verdadera sangre de Jesucristo, entregados en el santo sacramento del altar para el perdón de los pecados y el fortalecimiento de la fe. Los luteranos no creen en la transubstanciación, sino en la unión sacramental, que es una unión peculiar que Dios obra por las palabras de consagración en la que se unen el cuerpo y la sangre de Jesucristo al pan y al vino, así como el Espíritu Santo se une al agua del bautismo por la palabra de Dios. Según los Evangelios, Lc.22,19 por ejemplo, la Misa fue instituida por JesucristoLucas XXII, 20 en la Última Cena con sus apóstoles.
El Catecismo de la Iglesia católica enseña que en la Santa Misa se hace presente el mismo sacrificio del calvario al celebrar el sacramento de la Eucaristía. En ella el sacerdote celebrante, que representa a Cristo (alter Christus) consagra el pan y el vino pronunciando una fórmula sacramental (palabras de la consagración para los latinos, epíclesis para los orientales) que causa la transubstanciación, transformándolos en el cuerpo y la sangre de Cristo. John Hardon, Modern Catholic Dictionary También define la Eucaristía como fuente y cumbre de toda la vida cristiana
thumb|300px|La Última Cena, de Leonardo da Vinci. thumb|Crucifixión y Juicio Final de Jacopo del Casentino. Tabla a la témpera y pan de oro c. 1340-1349, Museo Walters, Baltimore. Donde vemos tanto el sacrificio de Cristo en la Cruz como la posterior aplicación y exposición de su méritos conseguidos por su Holocausto ante la Humanidad entera juzgada. Naturaleza sacrificial En la enseñanza católica, el santo sacrificio de la Misa es el cumplimiento de todos los sacrificios de la Antigua Alianza. En la Nueva Alianza, el único sacrificio realizado en el altar del Calvario se hace presente nuevamente en cada Misa católica. Los católicos creen que Jesucristo mereció todas las gracias y bendiciones para la humanidad con su muerte en la Cruz, y que estos méritos forman una fuente inagotable de gracia para alimentar la vida sobrenatural de las almas. En el Calvario, se dice que Cristo no solo mereció todas las gracias para las personas, sino que también estableció ciertos canales mediante los cuales se pueden obtener esas gracias. Estos canales son el Sacrificio de la Misa y los demás Sacramentos.
Se afirma que la Misa fue instituida por Cristo en la Última Cena, el primer Jueves Santo. Así, el primer Santo Sacrificio de la Misa se celebró en la víspera de la Pasión. El sacrificio incruento de la Última Cena se considera un memorial del sacrificio cruento de Cristo en la cruz. Por lo tanto, para los católicos, la Misa es un evento que une la Última Cena y el sacrificio de Cristo en el Calvario.
La Misa contiene los cuatro elementos esenciales de un sacrificio judío/cristiano: sacerdote, víctima, altar y sacrificio. Su Sacerdote es Jesucristo, quien actúa a través del ministerio de un representante terrenal; su Víctima es Jesucristo, verdaderamente presente bajo las apariencias de pan y vino; su altar; y el Sacrificio es una representación mística del derramamiento de sangre en el Calvario. La Misa se ofrece así por cuatro fines: adoración, expiación, acción de gracias y petición.
Definición y orígenes
El término misa se originó en el para despedir a los fieles al final de la ceremonia eucarística (Ite, missa est) y, luego, a toda la celebración o bien a la segunda parte de la misma (la actual celebración eucarística), según datos de San Isidoro de Sevilla (Etimologías 6,9). Explicaciones posteriores prefieren su derivación de la palabra latina missio. De ese modo, la misa no sería otra cosa que vivir en la vida práctica lo que se ha aprendido y vivido en la liturgia eucarística.Parra Sánchez, Tomás. 2008. Compendio del Catecismo de la Iglesia Católica nn. 271-273, 276, 292, 453. Diccionario de Liturgia, Ed. Paulinas, México. P. 16. Según el Catecismo Mayor de San Pío X la misa es:
La misa es el sacrificio que fue prefigurado en los sacrificios que la religión natural y después la religión judía según narra la ley mosaica.Denzinger: 1739-1741DS ó 938 Denz. Cap. 1. Sesión XXII, 17 de septiembre de 1562 del Concilio de Trento
Los sacrificios de la religión natural fueron los ofrecidos por Abel,Gn4,4 Noé,Gen8,20 Abraham o Melquisedec.
Fines
Ya el concilio de Trento en los cánones [1743 DS] [Denz 940] y [1753 DS] [Denz 950] lo enseña y puntualiza: thumb|left|El arzobispo Georgios Hakim celebrando misa por el rito greco-melquita en Haifa el día de Navidad.|250px Para Lutero, la misa es un sacrificio de alabanza, un acto de alabanza y acción de gracias, pero no un sacrificio expiatorio que recrea el Sacrificio del Calvario y aplica sus méritos. En la época de la Reforma en Wittemberg se abolió la misa privada, se instauró la cena bajo las dos especies y hubo supresión de ornamentos religiosos, imágenes y altares laterales. En algunas iglesias católicas que fueron reformadas aún puede observarse la conservación de algunas imágenes en los retablos y otros elementos del culto católico que normalmente, en su gran mayoría, fueron destruidos.
Patrimonio litúrgico
Dependiendo de cada rito, la Misa, Divino Oficio o Divina Liturgia se compone tradicionalmente de dos partes: Una de Liturgia de la Palabra y la Liturgia Eucarística. También son llamadas la Misa de los catecúmenos o Ante-misa, hoy llamada Liturgia de la Palabra y la Misa de los fieles, hoy denominada Liturgia Eucarística.
Concurso de ritos
Actualmente existen 23 ritos litúrgicos católicos en total, entre latinos y orientales. También conocidos como Adaptaciones, aunque el contenido medular debiera ser siempre el mismo en toda la Iglesia. En España, destaca en especial el antiguo rito mozárabe.
Estructura del rito romano actual
Ritos de entrada miniaturadeimagen|Ingreso a MisaSon todos aquellos pasos que introducen a los fieles (asamblea) en la celebración. Estos ritos iniciales, que preceden a la Liturgia de la Palabra, incluyen el canto de entrada, el saludo inicial, el acto penitencial, el "Señor, ten piedad" o Kyrie eleison, el Gloria y la Oración colecta, y tienen como objetivo hacer que los fieles reunidos constituyan una comunión y se dispongan a escuchar y participar como conviene la Palabra de Dios y a celebrar dignamente la Eucaristía. Tienen un carácter de exordio (preámbulo), preparación e introducción. En algunas celebraciones que se unen con la Misa, los ritos iniciales se omiten o se realizan de un modo peculiar.
Saludo inicial
Terminado el canto de entrada, el sacerdote, de pie junto a la sede, hace la señal de la cruz junto con toda la asamblea y saluda al pueblo reunido. A continuación el sacerdote, por medio del saludo, manifiesta a la asamblea reunida la presencia del Señor. Con este saludo y con la respuesta del pueblo queda de manifiesto el misterio de la Iglesia congregada. Terminado el saludo al pueblo, el sacerdote o el diácono o un ministro laico puede introducir a los fieles en la Misa del día con brevísimas palabras (monición de entrada). Excepcionalmente, esto puede variar, principalmente si hay Dignatarios de la Curia Romana, teniendo la palabra el Obispo Diocesano.
Acto penitencial Se pide perdón a Dios por los pecados cometidos diciendo el Kyrie ("Señor, ten piedad") –a veces precedido del Confiteor ("Yo pecador")–. Después, el sacerdote invita al acto penitencial que, tras una breve pausa de silencio, realiza toda la comunidad con la fórmula de la confesión general y se termina con la absolución del sacerdote, que no tiene la eficacia propia del sacramento de la penitencia. Solo elimina los pecados veniales, no los mortales. Los domingos, sobre todo en el tiempo pascual, en lugar del acto penitencial acostumbrado, puede hacerse la bendición y aspersión del agua en memoria del bautismo. También se realiza la aspersión en las misas de envío. Esto se suprime en la misa de Miércoles de Ceniza, en la Vigilia Pascual y en la toma de posesión canónica de un obispo en su catedral, debido a que en su lugar, se da lectura a la bula papal o decreto pontificio de la congregación para los obispos.
Señor, ten piedad
Después del acto penitencial, se dice el Señor, ten piedad, a no ser que este haya formado ya parte del mismo acto penitencial. Siendo un canto con el que los fieles aclaman al Señor y piden su misericordia, regularmente deben hacerlo todos, es decir, toman parte en este, el pueblo y el coro o un cantor. Cada una de estas aclamaciones se repite, normalmente, dos veces, pero también cabe un mayor número de veces, según el genio de cada lengua o las exigencias del arte musical o de las circunstancias. Cuando se canta el Señor, ten piedad como parte del acto penitencial, a cada una de las aclamaciones se le antepone un "tropo".
Gloria
Se canta o reza el himno del Gloria, cuyo texto es invariable. El Gloria es un antiquísimo y venerable himno con que la Iglesia cristiana católica (universal) reunida o congregada en el Espíritu Santo, glorifica a Dios Padre y al Cordero y le presenta sus súplicas.
El texto de este himno nunca puede cambiarse por otro. Lo entona, es decir, lo enuncia o inicia el sacerdote y, según casos excepcionales el cantor o el coro, y luego, lo cantan todos juntos o el pueblo alternando con los coros/cantores, o solo la schola. Si no se canta, al menos lo han de recitar todos, o juntos o a dos coros que se responden alternativamente. Se canta los domingos, en las solemnidades y en las fiestas y en algunas peculiares celebraciones más solemnes, fuera de los tiempos de Adviento y de Cuaresma y las misas de difuntos.
Oración colecta
Es aquella en la que el sacerdote recoge todas las intenciones de la comunidad. Suele resumir el carácter del día o la fiesta que se está celebrando. Comienza con la invitación del sacerdote a la oración. Todo el pueblo congregado, se une con el sacerdote, permaneciendo un momento/instante en silencio para hacerse conscientes de estar en la presencia de Dios y formular interiormente sus súplicas. Entonces el sacerdote lee la oración que se suele denominar colecta, por medio de la cual se expresa la índole de la celebración. Siguiendo una antigua tradición de la Iglesia, la oración colecta suele dirigirse a Dios Padre, por medio de Cristo y en el Espíritu Santo y se termina con la conclusión trinitaria, que es la más larga, del siguiente modo:
Si se dirige al Padre: Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Si se dirige al Padre, pero al fin de esta oración se menciona al Hijo: Él, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Si se dirige al Hijo: Tú que vives y reinas con el Padre en la unidad del Espíritu Santo y eres Dios por los siglos de los siglos.
El pueblo, para unirse a esta súplica, la hace suya con la aclamación: Amén. En la Misa se dice siempre una única colecta.
Liturgia de la palabra