La bandera nacional de Venezuela es el pabellón que representa a Venezuela y que, junto con el escudo y el himno nacional, tiene la categoría de símbolo patrio. Consiste en un rectángulo dividido en tres franjas horizontales de igual tamaño, de colores amarillo (superior), azul (central) y rojo (inferior), con ocho estrellas blancas de cinco puntas dispuestas en arco en el centro de la franja azul.
La bandera tricolor fue adoptada por primera vez como enseña nacional en 1811, aunque sus orígenes se remontan a la expedición libertadora de Francisco de Miranda, quien la izó en tierra venezolana el 3 de agosto de 1806 en La Vela de Coro. Su diseño y uso se han regulado en distintas leyes a lo largo de la historia; la versión vigente fue definida por la Asamblea Nacional en 2006 mediante la Ley de Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo de Armas de la República, publicada en Gaceta Oficial el 7 de marzo de 2006. Aunque anteriormente hubo variantes —con escudo, con siete estrellas, etc.—, desde 2006 la descripción oficial establece las ocho estrellas en arco en la franja azul.
Durante la temprana historia de Venezuela, el motivo tricolor fue utilizado por los movimientos independentistas y luego consolidado como símbolo del nuevo Estado tras la declaración de independencia de 1811. A lo largo del siglo y , la bandera apareció en proclamas, documentos oficiales, actos cívicos y representaciones artísticas como fuente de orgullo y unidad nacional; por ejemplo, en pinturas históricas que conmemoran batallas de la independencia. A la ciudadanía se le ha pedido tradicionalmente exhibirla en fechas patrias y actos oficiales, conforme a los protocolos establecidos en la ley de símbolos.
Diferentes objetos devocionales al país y a sus héroes con el motivo del tricolor se volvieron populares en diversos periodos, desde la guerra de Independencia hasta el siglo , incluyendo banderas de campaña, condecoraciones, uniformes, insignias y artículos cívicos con los colores nacionales. En épocas de movilización política y social, la bandera ha sido usada tanto en actos oficiales como en manifestaciones ciudadanas.
La percepción pública de la bandera nacional varía. Para muchos venezolanos, la bandera representa a la nación y su soberanía, por lo que goza de amplio respeto y uso en actos cívicos y deportivos. No obstante, su exhibición y significado han sido objeto de debate en contextos políticos polarizados, especialmente en relación con su uso por parte de distintos actores (gobierno, oposición, fuerzas armadas, sociedad civil) y con la incorporación de la octava estrella en 2006, que algunos sectores interpretan en clave política. A pesar de las controversias, la bandera sigue siendo un símbolo perdurable y de identidad nacional para amplios sectores de la población.
Distintas banderas se han basado en el tricolor venezolano, incluyendo versiones con escudo para usos institucionales, variantes históricas con siete estrellas, y adaptaciones para fuerzas armadas y entidades subnacionales; además, el esquema de colores ha influido en otras enseñas de la región.
Historia Dominación española
Venezuela bajo dominación hispánica no tuvo bandera oficial, ya fuera para la capitanía general o para las provincias, sino que se usaban las enseñas del Imperio español, del cual formaba parte. La última bandera española que usó Venezuela fue la rojigualda adoptada en 1785, aún en uso por el Reino de España, y completamente sustituida por el pabellón tricolor de Miranda el 24 de julio de 1823 tras la victoria patriota ante los realistas en la Batalla Naval del Lago de Maracaibo y la expulsión definitiva de las fuerzas españolas en el país
Insurrección de Curimagua
Es referida por el historiador venezolano Vinicio Romero Martínez bajo la presunción de la existencia de un documento en el cual un funcionario la designó como una «tela morada del resto» planteada en esa revuelta.
Fue usada durante la insurrección de los negros libres y esclavos; mulatos libres e indios, estos últimos respecto a los tributos, unos exentos (los caquetíos) y otros demorados (los jiraharas y «ajaguas»), encabezado por el zambo labriego José Leonardo Chirino y los negros «Cristóbal Acosta» y Juan Bernardo Chiquito.
Conspiración de Picornell, Gual y España La noche del 13 de julio de 1797 fue descubierta la conspiración del pedagogo Juan Picornell, el capitán Manuel Gual y el teniente justicia mayor José María España, quienes fueron hechos prisioneros, y en cuyo poder fue hallado el diseño de su bandera. Contaba esta bandera de seis franjas, dos horizontales y cuatro verticales, las horizontales blanca y azul; la blanca triple ancho de la azul y en su centro un sol; en la azul las cuatro estrellas blancas; y las verticales en el siguiente orden: amarillo, rojo, blanco y azul.
En el informe remitido al rey Carlos IV de España por el gobernador y capitán general de la Capitanía General de Venezuela, Pedro Carbonell Pinto Vigo y Correa, el 28 de agosto de 1797, le dice:
En el manuscrito referido a Juan Picornell, dice el artículo 44:
En una carta de Manuel Gual enviada a un amigo que figuraba en el proceso de aquella intentona, entre otras cosas le dice: Actualmente esta bandera es usada como símbolo regional del Estado Vargas.
Colombeia El 24 de mayo de 1801, en la ciudad de Londres, el general Francisco de Miranda Rodríguez presentó un proyecto de materiales y equipos que necesitaba para su ejército, denominado «columbiano», e incluía la relación de su bandera con el arcoíris y definió los tres colores de la divisa que eran el rojo, amarillo y azul, y los ordena en tres franjas. Para mediados de 1805, Miranda ya tenía suficientes recursos económicos y apoyo político para financiar su proyecto. Fue entonces cuando el 3 de febrero de 1806, la expedición heterogénea, integrada por alemanes, ingleses, rusos, portugueses, italianos, polacos, franceses, americanos y austriacos, entre otros, que en su mayoría eran vagos y criminales de los muelles de Nueva York y Brooklyn, enrolados por el carnicero «John Fink» con promesas de fortuna, partieron desde Staten Island, Nueva York, hacia Jacmel, Imperio de Haití (actualmente República de Haití), a bordo de un bergantín de unas 200 toneladas y 16 cañones, comprado por Miranda en los Estados Unidos de América, con los 20000 dólares que donó el comerciante Samuel Ogden y otras contribuciones, al cual bautizó con el nombre de su pequeño hijo, «Leander», comandado por el capitán hondureño Thomas Lewis. Iban 200 personas a bordo, entre los cuales se encontraba el coronel «Kirkland». El buque iba abarrotado de materiales de guerra e inclusive llevaba una imprenta con sus operarios. El efectivo que integraba la fuerza de desembarco era de 183 hombres.
El 17 de febrero de 1806, en una orden general a su ejército, Miranda fijó el color para cada uno de los cuerpos:
Banderas de Ocumare de la Costa A las ocho y cuarto de la mañana del 28 de abril de 1806, la expedición ya se encontraba en Ocumare de la Costa, Capitanía General de Venezuela, donde por sorpresa el bergantín y las goletas «Argos» y «Celoso» al mando del teniente de navío Agustín Blanco Maldonado, atacaron ferozmente a la goleta «Bacchus», al poco tiempo la goleta bajó sus velas y echó ancla, rindiéndose a los guardacostas. A las once de la mañana, el «Leandro» entró a enfrentar a los guardacostas. Se intercambiaron disparos pero los tres buques estaban muy distantes para que alcanzaran sus balas. Thomas Lewis intentó una maniobra de alejamiento para separar a los guardacostas con el fin de enfrentarlos unitariamente, pero estos no la siguieron sino que se dirigieron contra las dos goletas de la expedición ahora indefensas al alejarse de ellas el «Leandro». La maniobra fracasó y concluyó en la captura de las dos goletas y 57 tripulantes a manos de los guardacostas. Pero aun así, Miranda no se daría por vencido y emprendió una replegada táctica hacia la isla de Bonaire, donde se abastecieron de agua. El 1 de mayo se dirigieron hacia la isla de Granada.
Entre los materiales capturados se encontraban; retratos de Miranda, proclamas, uniformes, algunas banderas y artículos, las cuales fueron llevadas a Caracas y mandadas a quemar en la Plaza Mayor (hoy Plaza Bolívar) por el capitán general Guevara Vasconcelos el 4 de agosto, mientras que los 57 prisioneros fueron trasladados hacia los calabozos del Castillo de San Felipe, en Puerto Cabello. Diez oficiales serían ahorcados y descuartizados el 21 de julio en presencia de los habitantes de la ciudad, y sus cabezas enviadas a varias ciudades de Venezuela para ser exhibidas como advertencia para el escarnio público, los condenados a muerte fueron: el primer teniente Miles Hall; el oficial «Jhon Ferris»; el mayor Thomas Donahue; el capitán de la Bacchus, James Gardner; el teniente Francis Ferguson; el capitán Thomas Billops; el teniente «Paul George»; el capitán de caballería Gustavo Bergood; el teniente Daniel Kemper y el teniente «Charles Jhonson»; los otros 47 prisioneros desfilando en silencio en presencia de los cadáveres de sus compañeros fueron trasladados hacia Cartagena de Indias y otras ciudades de Hispanoamérica, donde sufrirían prisión por más de diez años en los oscuros calabozos, algunos lograron escapar. El primer teniente e impresor americano Miles Hall ha sido considerado como el primer mártir de la imprenta en Venezuela.
Carlos Medina Chirinos, en su obra «Observaciones sobre la bandera venezolana», teniendo como referencia la carta que, desde Caracas, le hace fray Mateo de Espinoza a su hermano en Cumaná, dice:
Por su valor histórico, en el año 2006 el Consejo Legislativo del Estado Miranda adoptó los colores, tamaño y disposición de la antigua bandera militar de Miranda, como bandera propia de esa región agregándole un escudo de armas y 6 estrellas representativas de los municipios de esta entidad federal.
Simbolizada por el sol, la libertad americana se levanta en el horizonte, en tanto que el poderío de España, representado por la luna, comienza a declinar. El 3 de agosto de 2006 el gobierno regional del Estado Falcón la decretó como bandera del estado por su significado y relación históricos con la región.
Bandera de Coro En la madrugada del 3 de agosto de 1806, la expedición desembarcó en el puerto de La Vela de Coro. Mientras los buques descargan su artillería y los fortines de La Vela respondieron, así como mosqueteros desde los arbustos en la playa, Francisco de Miranda Rodríguez y sus hombres se precipitan a tierra e inmediatamente se dirigieron a los fortines para capturarlos, lo que lograron rápidamente. Fue entonces en las aspilleras del fortín de San Pedro, al amanecer, que el sol naciente mostró flameando el tricolor de «Columbia». Igualmente, fue izada en los lugares más destacados de la ciudad de Coro, como la torre de la iglesia parroquial (actual catedral). El avance de las tropas invasoras hacia Coro fue relativamente fácil, entrando el 4 de agosto a la ciudad. Sin embargo, para la desgracia de Miranda, los pueblos estaban abandonados por sus habitantes, pues las autoridades habían difundido historias terribles de lo que les harían los invasores: «como un pirata que venía a saquear sus pueblos». Solo quedaron en el pueblo aquellos que no habían podido fugarse por razones de salud o avanzada edad, así como los presos de la cárcel.
Miranda envió emisarios con proclamas y banderas de tregua para invitar a los ciudadanos a volver a sus hogares, pero nadie acogió su invitación debido al verdadero sentir de los pueblos hacia España.